Entrevista
UCA: la pobreza bajó al 36,3%, pero persisten altos niveles de estrés económico y malestar psicológico
El sociólogo Eduardo Donza, investigador del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA), analizó en diálogo con Radio Brisas los últimos indicadores sociales del país y advirtió que, pese al descenso de la pobreza por ingresos, persisten niveles elevados de estrés económico y malestar psicológico en amplios sectores de la población.
Según el informe de la UCA correspondiente al tercer trimestre de 2025, la pobreza en Argentina se ubicó en 36,3%, mientras que la indigencia alcanzó al 6,8% de la población. Esto representa una caída de 9,3 puntos respecto al mismo período de 2024 y de 8,4 puntos en comparación con el tercer trimestre de 2023, previo a la asunción del presidente Javier Milei.
Donza remarcó que los indicadores tradicionales “pueden brindar datos aislados” y no siempre reflejan la complejidad del bienestar social. “Nosotros medimos el nivel de pobreza por ingresos y nos da un descenso muy marcado entre 2024 y 2025: baja del 45,6% al casi 36%”, señaló. Sin embargo, explicó que otros indicadores muestran una realidad más heterogénea.
Entre ellos destacó el estrés económico, un índice que mide la capacidad de los hogares para afrontar gastos básicos y la ansiedad vinculada a la estabilidad material. “El malestar económico planteado como estrés en 2024 afectaba a la mitad de las personas y en 2025 desciende, pero no tanto, solo al 46,8%, un valor muy cercano al año pasado”, afirmó.
Una sensación de ajuste que persiste
El investigador indicó que la sensación de ajuste sigue presente, especialmente entre los sectores de menores ingresos y manifestó que “el estrés económico —la sensación de no poder afrontar los gastos— sigue siendo una constante que afecta a gran parte de la población. La cronicidad del estrés se agrava en los hogares más vulnerables, mientras que las mejoras son leves o nulas para los estratos más altos”.
Malestar psicológico en niveles elevados
El estudio también analiza el malestar psicológico, un indicador que ha mostrado un deterioro sostenido en los últimos años. Según Donza, “el malestar psicológico mostró una subida en 2022 que se potenció en 2024, alcanzando un récord histórico del 28,1%, en un contexto de alta inflación y caída de la actividad económica”.
Aunque para 2025 algunos indicadores mejoraron, los valores siguen siendo elevados y evidencian un impacto emocional y social prolongado. En ese marco, los datos del ODSA-UCA muestran que, si bien la pobreza por ingresos registra un descenso significativo, la sensación de bienestar no mejora al mismo ritmo.