Planeaban permanecer 36 horas en la Base Marambio y un imprevisto los obligó a quedarse un mes
Este domingo en "Embón Registrado", por Radio Brisas, el periodista Ricardo Rivas narró la singular experiencia que vivió en la Antártida hacia mediados del mes de noviembre, cuando lo que pensó que sería una experiencia de dos noches, de pronto se volvió una estadía de casi un mes en la Base Marambio.
Ricardo Rivas, radicado en Mar del Plata, y su compañero, Daniel Bertagno -marplatense- viajaron el sábado 15 de noviembre en una misión académica del Instituto Universitario River Plate, donde Bertagno se desempeña como director de las carreras de periodismo deportivo y Rivas como asesor pedagógico, y la idea era permanecer durante 36 horas.
"El 15 de noviembre subimos al Hércules C130; viaja muy despacito, a 500 kilómetros por hora en promedio", relató Rivas. El vuelo, de cuatro horas, culminó con un aterrizaje en la Base Marambio, donde trabajan 36 personas a cargo de un vicecomodoro de las Fuerzas Armadas. La primera impresión de la Antártida fue desmitificante: "Hacía un día fantástico, como hoy en Mar del Plata, nada de nieve, parecía la Bristol", bromeó.
Pero ninguno de los dos periodistas podría haber siquiera calculado lo que ocurrió a las pocas horas. "Caminamos ese día toda la pista que tiene 1300 metros, y al otro día el Hércules no pudo volver porque se cerró la ventana meteorológica", comentó.
Desde allí, comenzó para Ricardo y para Daniel un largo proceso de adaptación y convivencia en el frío polar. Apenas tenían tres camisetas, tres calzoncillos y las computadoras con las que habían viajado para el viaje, de 36 horas de estadía. El plan inicial era dar una clase magistral y presentar un libro para estudiantes de periodismo.
En uno de los mayores desafíos a los que se expuso en su estadía, Ricardo experimentó el "eterno atardecer" que viven los trabajadores de Marambio. "El jefe de la base muy políticamente dijo 'acá hay un atardecer permanente' y es así. Te levantás a las 02.00 y es de día, y luego a las 22.00 es de día: acostumbrarse a eso es muy jodido, no te cierran un montón de cosas", explicó.