Diego Guelar alertó por un “caos absoluto” en el orden mundial y el riesgo de un holocausto nuclear
El ex diplomático Diego Guelar estuvo en el estudio de Radio Brisas donde realizó un duro y profundo análisis del momento que atraviesa el mundo en materia de relaciones internacionales. Según advirtió, el escenario global está atravesado por una inestabilidad extrema, sin reglas claras y con riesgos inéditos para la humanidad.
“Estamos a un ritmo que marca que va a ser un año intenso. Hay una transición caótica hacia un nuevo orden, que es el del siglo XXI, pero hoy es un caos absoluto”, sostuvo Guelar, al describir un sistema internacional sin anclajes firmes ni instituciones sólidas.
En ese marco, remarcó que el orden internacional nunca fue verdaderamente fuerte y relativizó el rol de los organismos multilaterales.
“La ONU es un sueño. Expresa un deseo hacia el futuro de que no se rompa el mundo. No hay instituciones multilaterales sólidas”, afirmó.
Para el ex embajador, una eventual ruptura definitiva de Naciones Unidas sería una señal alarmante: “Nos marcaría que estamos a la puerta de un holocausto nuclear”. Y aclaró que no se trataría de una Tercera Guerra Mundial, porque —según su visión— esa guerra ya ocurrió durante la Guerra Fría, con conflictos en todos los continentes.
“Una guerra mundial hoy sería directamente un holocausto. Es el riesgo que enfrenta la humanidad, junto con el otro gran tema que es el cambio climático”, agregó.
Trump y la crisis de liderazgo global
En diálogo con Alfredo Ves Losada, Guelar identificó un factor disruptivo central en el escenario actual: la segunda presidencia de Donald Trump. “Hay hechos psiquiátricos preocupantes como lo que estamos viendo, por ejemplo, con Groenlandia. Esto es una tragedia”, lanzó.
Y fue más allá: “No sabemos si esto va a ser el inicio de un holocausto nuclear o si será visto en el futuro como una comedia del ridículo”.
Para el diplomático, es un problema la falta de referentes sólidos a nivel internacional. “Hoy la gran crisis es de liderazgos mundiales”, sentenció.
Sobre Trump, fue especialmente crítico: “No hace falta analizarlo, alcanza con escucharlo. Es una avalancha, una catarata de situaciones sin sentido todos los días”. Como ejemplo, mencionó su obsesión con el Premio Nobel, que consideró sintomática de una forma de ejercer el poder sin racionalidad estratégica.
Argentina, Venezuela y las anomalías que cambian la historia
Guelar también se refirió a la situación de América Latina y habló de anomalías políticas que terminan definiendo procesos históricos. “Acá vivimos la misma anormalidad, pero fuimos beneficiados”, explicó en relación a la Argentina.
Según relató, en los días previos a la última elección presidencial, el país estaba al borde de un default, pero una intervención extraordinaria cambió el escenario: “Gracias a la intervención del Tesoro de Estados Unidos no caímos y el gobierno pudo ganar las elecciones. Fuimos beneficiarios de una anomalía”.
Detalló que fue un hecho sin precedentes: “Era inimaginable que durante dos semanas el Tesoro comprara pesos, pero ocurrió”.
Al analizar el caso venezolano, Guelar también habló de excepcionalidades. “Lo de Venezuela es una anomalía, pero ¿quién sacaba a Maduro? Había una situación dictatorial”, planteó.
En ese sentido, sostuvo que hay momentos donde los resultados terminan justificando procedimientos fuera de la legalidad estricta. “Hay que decir gracias a este hecho totalmente ilegal y disruptivo, pero existen situaciones de excepcionalidad donde el resultado justifica procedimientos que no sean estrictamente legales”.
Finalmente, advirtió que esa frontera ya fue cruzada, y volvió a citar ejemplos que considera absurdos: “Lo de Groenlandia es absurdo. O pensar que Canadá se sume como un Estado más”.
Un diagnóstico crudo, sin eufemismos, sobre un mundo que —según Guelar— avanza sin reglas claras, sin liderazgos sólidos y con riesgos existenciales cada vez más cercanos.