2026-01-27

La desolación del dueño de Argenfer: "Vi consumirse el trabajo de 45 años en minutos"

El incendio en Argenfer destruyó el histórico comercio y dejó a 20 trabajadores en la incertidumbre. Su dueño relató el dramático momento.

El incendio en Argenfer no solo consumió un edificio: arrasó con la historia de un emprendimiento levantado durante casi medio siglo. Gustavo Ares, dueño del lugar, vivió una madrugada cargada de tensión.

“Fue una noche larga. Eran cerca de las 2 de la mañana, estaba trabajando y haciendo pedidos cuando me sonó el celular por la alarma. Pensé que era un robo”, relató aún conmocionado.

Al llegar al lugar, Ares advirtió que el fuego se había iniciado en un taller mecánico lindero y ya avanzaba con fuerza. “Había humo y llamas. Me llamó el dueño del taller para que viniera urgente”, recordó.

La escena fue desesperante. Según su testimonio, los bomberos tuvieron dificultades para combatir el incendio.

Les pedí que apagaran el fuego, pero no tenían agua. Durante mucho tiempo no tuvieron agua para poder detener el incendio”.

Ese lapso resultó decisivo: las llamas avanzaron sin control y el daño fue total.

La desolación 

Una frase de Ares resumió la pena que envuelve a quienes día a día desarrollaban tareas en el lugar: “Vi consumirse el trabajo de 45 años en minutos”.

Argenfer no era solo un comercio. Era el resultado de décadas de inversión, esfuerzo y crecimiento. Maquinarias, herramientas, stock y estructura quedaron reducidos a cenizas.

Para su dueño, la pérdida es material y emocional.

20 trabajadores afectados

El incendio también golpea de lleno al plano laboral. En esa sucursal de Argenfer trabajaban 20 empleados, cuyo futuro inmediato ahora es incierto.

La destrucción total del establecimiento deja sin actividad a una fuente de empleo clave, lo que suma preocupación en un contexto económico ya complejo.

Un edificio que no se podría recuperar

Mirando cómo quedó el lugar, se estima casi con seguridad que el inmueble no tendría otro destino que la demolición.

Esto implica que no solo se perdió el equipamiento, sino también la estructura edilicia, cerrando —al menos por ahora— cualquier posibilidad de reactivación rápida del lugar.

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