2026-01-31

INIDEP realizó una nueva campaña científica a 27 millas náuticas de la costa de Mar del Plata

El INIDEP realizó la campaña 184 de la Estación Permanente de Estudios Ambientales, una serie clave para estudiar el mar argentino, el cambio climático, el plancton y los microplásticos.

El Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) llevó adelante esta semana una nueva campaña científica en la Estación Permanente de Estudios Ambientales (EPEA), ubicada a 27 millas náuticas (50 km) de la costa de Mar del Plata. Se trata de la campaña número 184 de una de las series de monitoreo marino más importantes del país.

Esta estación se encuentra cerca de la isobata de 50 metros, en una zona de transición entre aguas costeras y de plataforma media, lo que le otorga condiciones oceanográficas altamente dinámicas. Esa característica la convierte en un punto estratégico para detectar cambios ambientales tanto naturales como vinculados al cambio global.

Desde hace 26 años, el INIDEP mantiene mediciones sistemáticas en este sitio, generando una serie de tiempo ecológica de enorme valor científico, poco frecuente en el Atlántico Sudoccidental.

La EPEA permite analizar la evolución de múltiples variables que explican el funcionamiento del ecosistema marino.

Durante la campaña, realizada a bordo del Buque de Investigación Pesquera Oceanográfica (BIPO) Mar Argentino, los investigadores efectuaron perfiles en la columna de agua para medir temperatura, salinidad, fluorescencia in vivo y oxígeno disuelto.

Estas mediciones se realizaron con un perfilador CTD, instrumento fundamental en la oceanografía moderna para conocer la estructura física del mar.

También se tomaron muestras de agua con botellas Niskin a distintas profundidades, con el objetivo de analizar nutrientes, pH y alcalinidad total, clorofila a, pigmentos fotosintéticos, material particulado y análisis bacteriológico.

Estos datos permiten evaluar procesos como la productividad biológica, la calidad del agua y el avance de la acidificación oceánica, uno de los impactos más relevantes del cambio climático sobre los mares.

El plancton, base de la vida marina

Uno de los ejes centrales del trabajo en la EPEA es el estudio del plancton, base de la cadena alimentaria marina.

Durante la campaña se analizaron los distintos componentes del plancton:

  • Bacterioplancton
  • Fitoplancton (organismos fotosintéticos microscópicos)
  • Zooplancton
  • Ictioplancton (huevos y larvas de peces)

 

Para ello se realizaron muestreos con redes de plancton, incluyendo un barrido vertical de fitoplancton y capturas de zooplancton e ictioplancton con redes Mini-Bongo y Bongo, herramientas estándar en estudios pesqueros y ecológicos.

Además, se evaluó el estado nutricional de larvas de anchoíta, una especie clave desde el punto de vista ecológico y pesquero en el Mar Argentino. También se realizaron análisis de isótopos estables, que ayudan a entender las tramas tróficas y las fuentes de alimento de los organismos marinos.

Microplásticos y cambio global, bajo la lupa

La campaña también incluyó la medición de la abundancia de microplásticos, un contaminante emergente que ya forma parte de las investigaciones marinas en todo el mundo. Su presencia en zonas alejadas de la costa permite dimensionar el alcance de la contaminación plástica en el océano.

Junto con esto, el seguimiento del pH marino y otros parámetros químicos aporta información crucial sobre la acidificación del océano, un proceso asociado al aumento de dióxido de carbono en la atmósfera que puede afectar a organismos con estructuras calcáreas y alterar el equilibrio de los ecosistemas.

Gracias a la continuidad de estas campañas, la EPEA se consolida como un observatorio marino de largo plazo, esencial para distinguir entre variabilidad natural y cambios vinculados a la actividad humana y al calentamiento global.

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