2026-02-07

Monseñor Giobando presidió una ordenación sacerdotal en la diócesis de Mar del Plata

En una Catedral colmada, monseñor Ernesto Giobando presidió la ordenación sacerdotal en Mar del Plata de Agustín Corral y Leonardo Ponce.

La diócesis de Mar del Plata vivió esta semana un momento profundamente significativa con la ordenación sacerdotal de los diáconos Agustín Corral y Leonardo Ponce, durante una celebración Eucarística realizada en la Catedral y presidida por el obispo diocesano, monseñor Ernesto Giobando SJ.

La Misa contó con la concelebración del obispo emérito monseñor Antonio Marino, del arzobispo Gabriel Mestre, ex obispo de Mar del Plata, además de numerosos sacerdotes del clero local y de otras diócesis, en un clima de fuerte participación del Pueblo de Dios.

En su homilía, monseñor Giobando recordó que el sacerdocio es un don recibido por pura gracia, subrayando que el presbítero es “tomado de entre los hombres y puesto para intervenir en favor de los hombres”, consciente de su fragilidad humana pero sostenido por un llamado particular de Dios.

Al referirse a uno de los gestos más elocuentes del rito, destacó que los ordenandos se postran en el piso como signo de humildad, recordando que “somos barro, pero barro redimido”, una imagen que resume el corazón del ministerio sacerdotal.

Unidad, paz y reconciliación en tiempos de tensión

El obispo puso especial énfasis en la dimensión comunitaria del ministerio, señalando que el sacerdote está sostenido por la oración de Cristo y del Pueblo fiel, que intercede para que permanezca fiel a la Palabra, resista las tentaciones y sea consagrado en la verdad.

En ese marco, citó palabras del Papa León XIV, quien exhorta a los presbíteros a ser “constructores de unidad y de paz”, un llamado que consideró urgente en un mundo atravesado por divisiones, conflictos y heridas profundas.

El sacerdote —remarcó— está llamado a servir a la reconciliación, generar comunión y ayudar a descubrir la luz del Evangelio en medio de las tribulaciones, no desde la imposición, sino desde el servicio humilde.

Un llamado directo a los nuevos presbíteros

Dirigiéndose especialmente a Corral y Ponce, monseñor Giobando los animó a ser “sacerdotes de unidad y de paz”, testigos del amor indivisible de Cristo, comenzando por los vínculos más cercanos y extendiéndose hacia los más alejados, los últimos y los descartados.

Asimismo, invitó a toda la diócesis a vivir la comunión, recordando que “la unidad es superior al conflicto”, en sintonía con el magisterio del Papa Francisco.

Las cinco cercanías del sacerdote

En continuidad con la enseñanza del pontífice argentino, el obispo recordó las cuatro cercanías fundamentales del ministerio sacerdotal:

  • Cercanía a Dios
  • Cercanía al obispo
  • Cercanía a los hermanos sacerdotes
  • Cercanía al Pueblo de Dios

 

A ellas añadió una quinta: la cercanía a la Virgen María, destacando su presencia maternal como parte esencial del camino cristiano y del corazón del pastor.

El rito y los nuevos destinos pastorales

La celebración incluyó los gestos esenciales del rito de ordenación: la elección y promesa de los ordenandos, la postración durante las letanías de los santos, la imposición de las manos, la oración consecratoria, la unción con el santo crisma y la entrega del pan y del vino, signos del ministerio confiado para el servicio del Pueblo de Dios.

Agustín Corral, oriundo de Necochea, se desempeñaba como diácono en parroquias de Balcarce y fue designado vicario parroquial en Santa Cecilia (Catedral).

Leonardo Ponce, nacido en Mar del Plata y diácono en la Catedral, ejercerá su ministerio como vicario parroquial en la parroquia Inmaculada Concepción de Villa Gesell.

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