Pichetto y el régimen penal juvenil: “Sin inversión es solo discurso”
El diputado nacional Miguel Ángel Pichetto fijó una postura crítica pero matizada durante el debate por la reforma del régimen penal juvenil, al respaldar la baja de la edad de imputabilidad a los 14 años, aunque advirtió que la medida carece de sentido sin un compromiso real del Estado en políticas sociales, educativas y de infraestructura.
Durante su intervención, Pichetto sostuvo que establecer la punibilidad a partir de los 14 años “es una medida necesaria y acorde a los estándares internacionales”, pero remarcó que el debate no puede agotarse en una respuesta punitiva. En ese sentido, cuestionó lo que definió como “discursos efectistas” que buscan impacto político sin resolver los problemas estructurales que atraviesan a los jóvenes en conflicto con la ley penal.
El legislador fue especialmente duro al señalar las contradicciones del Gobierno nacional. Según expresó, mientras se impulsa una reforma del régimen penal juvenil, el Estado reduce partidas clave en áreas sensibles como educación, infraestructura y contención social. “No se puede hablar de seguridad mientras se ajusta en lo social”, afirmó, al recordar que el presupuesto nacional recortó fondos para la educación primaria, secundaria y universitaria.
Pichetto también cuestionó la ausencia de inversiones en establecimientos adecuados para menores. Subrayó que sin centros específicos, programas educativos y acompañamiento profesional, la baja de la edad de imputabilidad se convierte en una medida vacía, “humo para la tribuna”, sin impacto real en la seguridad ni en la reinserción social.
Estándares internacionales y límites del discurso punitivo
En otro tramo de su exposición, el diputado advirtió sobre la escalada discursiva que propone reducir aún más la edad de imputabilidad. “Hay sectores que no están conformes con 14 y quieren 13, 12 o incluso menos”, señaló, y calificó esas posturas como una forma de “facilismo discursivo” que busca posicionamiento político hacia la derecha sin abordar soluciones de fondo.
Pichetto remarcó que la edad de 14 años es un promedio aceptado a nivel internacional, pero insistió en que la clave está en cómo se implementa la ley. Para que el régimen penal juvenil funcione, afirmó, se requieren penas diferenciadas, procesos educativos sólidos y una inversión sostenida en infraestructura específica para menores.
Un debate que excede lo penal
Finalmente, el legislador planteó que la discusión sobre el régimen penal juvenil no puede reducirse a la lógica de “delito de adultos, pena de adultos y cárcel de adultos”. Según sostuvo, ese enfoque ignora las condiciones sociales que empujan a muchos jóvenes al delito y no contribuye a una solución de largo plazo.
Para Pichetto, cualquier reforma seria debe articular seguridad, educación y políticas sociales, con el Estado como actor central. De lo contrario, advirtió, la baja de la edad de imputabilidad quedará como una respuesta superficial frente a un problema complejo que exige decisiones estructurales.