2026-02-23

Más motos, más ruido: el desafío urbano actual que representa su incremento en el tráfico

Las ventas de motos aumentaron 34% en el país, pero ya aparecen en más de la mitad de los siniestros viales. El desafío del ruido y la seguridad.

Las ventas de motos en Argentina crecieron un 34% en el último período, un dato que confirma una tendencia sostenida. Sin embargo, el fenómeno no es solo económico o comercial: su impacto ya se siente en las calles, en las estadísticas de siniestralidad vial y en un reclamo cada vez más extendido por la contaminación sonora.

El periodista especializado en urbanismo Federico Poore analizó el tema en diálogo con Radio Brisas, a partir de su informe publicado en Cenital titulado “¿Qué hacemos con las motos?”.

El diagnóstico es claro: la moto se consolidó como alternativa accesible frente al deterioro del transporte público y la imposibilidad de muchos sectores de acceder a un automóvil.

¿Por qué crecen las ventas de motos?

Según el análisis, el crecimiento responde en buena medida a la pérdida de calidad y previsibilidad del transporte urbano. Para muchos sectores medios y medios bajos, la moto representa un menor costo inicial, la posibilidad de compra en cuotas y un bajo consumo de combustible

No solo aumentó la venta de motos nuevas, sino también el mercado de motos usadas, lo que amplía aún más el parque circulante.

En términos sociales, la moto se posiciona como una herramienta de movilidad que democratiza el acceso al trabajo y al estudio. Pero ese mismo crecimiento trae efectos colaterales.

El otro lado del fenómeno: más siniestros viales

Las estadísticas muestran que las motos ya aparecen en más de la mitad de los siniestros viales en distintas ciudades del país.

La vulnerabilidad estructural del conductor  convierte a cada choque en un evento potencialmente grave y el crecimiento del parque de motos, sin una política integral de seguridad vial, multiplica el riesgo.

El problema del ruido: escapes libres y vacío legal

Uno de los puntos más conflictivos es el fenómeno del escape libre.

Una moto estándar genera alrededor de 80 decibeles. Cuando el caño de escape está modificado, puede superar los 115 decibeles, un nivel comparable al de un disparo. El impacto no es solo molesto: afecta la salud auditiva, el descanso y la calidad de vida urbana.

El problema, según especialistas, es que la regulación resulta insuficiente o poco aplicada. Una posible herramienta de control podría ser fortalecer la Verificación Técnica Vehicular (VTV), incorporando mediciones sonoras estrictas y controles periódicos.

Qué hicieron otras ciudades del mundo

Un ejemplo que citó Poore fue eld e Vietnam, donde hay más motos que adultos. Allí el Estado aplicó medidas contundentes, con controles masivos, secuestro de motos en infracción (que se midieron por decenas de miles) y una fuerte campaña de educación vial.

El resultado fue significativo: reducción del 40% en la siniestralidad vial y más del 90% de uso efectivo del casco.

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