Aumento de la carne: oferta limitada y presión internacional
El reciente aumento del precio de la carne bovina generó preocupación entre consumidores y comerciantes. Un informe elaborado por el CEPA (Centro de Economía Política Argentina) analizó las causas estructurales y coyunturales que explican esta suba, descartando explicaciones simplistas y poniendo el foco en la dinámica de la oferta y la demanda. La próxima semana se esperan nuevos incrementos en carnicerías que pueden oscilar entre los $1.000 y $1.500.
Uno de los factores centrales señalados por el estudio es la restricción de la oferta, originada en la caída del stock ganadero durante 2024 y 2025. La menor disponibilidad de terneros, novillos y vaquillonas para faena redujo el volumen de carne disponible en el mercado interno, presionando los precios al alza.
El informe destaca además el impacto persistente de la sequía de 2023, que deterioró las condiciones productivas y obligó a muchos productores a realizar ventas anticipadas de hacienda. Esa decisión, tomada como respuesta a la falta de pasturas y agua, redujo el rodeo disponible para los ciclos siguientes y afectó la capacidad de recuperación del sector.
A este escenario se sumó la ausencia de políticas públicas específicas orientadas a recomponer el stock ganadero y mitigar los efectos de los shocks climáticos. Según el CEPA, esta falta de herramientas de apoyo profundizó las dificultades para lograr una recuperación sostenida del rodeo bovino.
Durante 2024 y 2025, las inundaciones en distintas zonas productivas reforzaron el proceso contractivo. Estos eventos climáticos extremos provocaron nuevas ventas anticipadas, redujeron las existencias y deterioraron los índices de preñez, agravando aún más la escasez de animales para faena.
El informe también señala problemas de infraestructura rural, como el mal estado de los caminos, que agregaron restricciones logísticas. Estas dificultades elevaron los costos de traslado de la hacienda y limitaron la oferta efectiva, especialmente en regiones alejadas de los principales centros de consumo.
En paralelo, la demanda internacional de carne se mantuvo elevada y absorbió una parte significativa de la producción local, en particular de animales pesados. Los altos precios externos funcionaron como precio de referencia para el mercado interno y se trasladaron al valor del ganado gordo y, por arrastre, a los cortes destinados al consumo doméstico.
Respecto al rol de los insumos, el CEPA aclara que, si bien el maíz es un componente relevante en la producción ganadera, su incidencia en el costo total es limitada y no alcanza para explicar por sí sola el aumento reciente de la carne. El estudio concluye que la suba responde principalmente a la restricción de la oferta, los impactos climáticos acumulados y la firmeza de la demanda externa.