Desde el sector del GNC analizan opciones ante la fuerte caída de conversiones
El mercado argentino de Gas Natural Comprimido (GNC), históricamente uno de los más desarrollados del mundo en conversiones vehiculares, atraviesa una etapa de retracción que genera preocupación en toda la cadena de valor.
El sitio especializado Surtidores realizó una nota especial al respecto, en la cual Gustavo Frontera, expresidente de la Cámara Argentina de GNC y socio gerente de Gugagas Energy S.R.L., advierte que durante 2025 se perdieron más de 100.000 conversiones en vehículos livianos, consolidando una tendencia descendente que ya lleva varios años.
“No podemos seguir luchando contra molinos de viento. Eso solo nos quita energía y nos deja empantanados”, sostiene el empresario al analizar el presente del sector.
Argentina supo construir un parque automotor a gas que se convirtió en referencia internacional, apalancado en una extensa red de estaciones de servicio y en una marcada diferencia de precio frente a la nafta. Hoy, ese diferencial ya no resulta suficiente para sostener el ritmo de los llamados “años de oro”.
Las causas detrás de la caída del GNC
Uno de los factores centrales es la mayor eficiencia de los vehículos nuevos. Los motores actuales consumen menos combustible, reduciendo el ahorro que tradicionalmente justificaba la inversión inicial en un equipo de GNC.
Asimismo, la expansión de los vehículos híbridos y eléctricos también impacta de lleno en el segmento urbano, donde el GNC había logrado consolidarse. La importación creciente de unidades con tecnologías alternativas achica el universo potencial de conversiones.
A esto se suma una cuestión funcional: el equipo de GNC ocupa espacio en el baúl, algo que influye especialmente en conductores de aplicaciones de transporte que priorizan capacidad de carga.
El costo de conversión, en un contexto económico complejo, actúa además como barrera de entrada. La inversión inicial puede resultar inaccesible para muchos usuarios, incluso cuando la relación de precios frente a la nafta continúa siendo relativamente atractiva.
Otro elemento que distorsiona el escenario es la brecha de precios dispar entre provincias, lo que genera señales contradictorias en el mercado y dificulta una dinámica homogénea.
Transporte pesado: el nuevo vector de crecimiento
Mientras el panorama para los vehículos livianos luce poco alentador, el transporte pesado emerge como la principal apuesta estratégica.
El desarrollo de sistemas bifuel —que combinan gas y diésel— permitió mejorar la eficiencia y autonomía en camiones y unidades de gran porte. En paralelo, avanzan regulaciones que podrían favorecer su adopción.
El impacto en consumo sería significativo:
Un camión o bus puede cargar el equivalente a entre 10 y 15 autos pequeños en un tiempo similar, multiplicando el volumen de despacho por operación.
El rol del transporte público
Los buses urbanos y sistemas de metrobús aparecen como otra oportunidad concreta, siempre que existan incentivos normativos claros desde provincias y municipios.
Según Frontera, impulsar flotas a GNC dedicado demandaría cmpresores de alto caudal, surtidores específicos, nuevas estaciones adaptadas e inversión en infraestructura energética.
Esto no solo aumentaría el consumo de gas, sino que dinamizaría toda la cadena industrial vinculada al sector.
¿Puede el GNC volver a su época dorada?
El diagnóstico es categórico: los niveles de expansión del pasado difícilmente regresen. El escenario tecnológico global cambió y el mercado automotor también.
“La clave no es buscar culpables, sino adaptarse al nuevo mundo”, sostiene el empresario, quien hoy enfoca su actividad en el desarrollo de nuevas soluciones energéticas a través de Gugagas Energy.
La estrategia apunta a diversificar hacia:
- Biogás
- Energía solar
- Nuevos combustibles
- Equipamiento multimarca para estaciones
En un contexto de transición energética, el GNC ya no compite solo por precio: compite por eficiencia, sustentabilidad y adaptación tecnológica.