El Gobierno cerró febrero con un superávit fiscal de más de 140.000 millones de pesos
El Sector Público Nacional (SPN) registró en febrero un superávit financiero de $144.421 millones, tras afrontar pagos de intereses por $1.266.218 millones.
El resultado se explica por un superávit primario de $1.410.640 millones, lo que evidencia una dinámica de ingresos superior al gasto antes del pago de deuda.
En el acumulado del primer bimestre, el SPN alcanzó un superávit financiero cercano al 0,1% del PBI y un superávit primario del 0,4%, consolidando el objetivo oficial de mantener el equilibrio fiscal como eje central de la política económica.
Durante febrero, los ingresos totales ascendieron a $11,79 billones, con un incremento interanual del 21,2%.
Principales motores de la recaudación
- Impuesto a las Ganancias: +27,9% interanual
- Aportes y Contribuciones a la Seguridad Social: +26,0%
- Impuesto a los Débitos y Créditos: +22,7%
- IVA (neto de reintegros): +15,7%
Sin embargo, no todos los rubros mostraron crecimiento. Los derechos de exportación cayeron 20,4% interanual, reflejando cambios en el comercio exterior y en la política tributaria.
Un punto clave es que la comparación interanual está condicionada por reducciones impositivas aplicadas durante 2025, lo que impacta en la base de cálculo.
Gasto público: subas moderadas y foco en lo social
El gasto primario alcanzó los $10,38 billones, con una suba del 21,3% interanual, en línea con la evolución de los ingresos.
Los principales componentes del gasto son las Prestaciones sociales, con $7,18 billones (+23,2%) y las Remuneraciones, con $1,48 billones (+22,5%).
Las prestaciones sociales continúan siendo el principal componente del gasto, lo que refleja el peso del sistema previsional y la asistencia estatal.
Transferencias y subsidios: señales mixtas
Las transferencias corrientes totalizaron $3,02 billones, con un crecimiento del 7,7% interanual: Sector privado: +9,7%, Sector público: +4,2%.
En cuanto a los subsidios económicos, se ubicaron en $554.487 millones, con una suba del 30,2% interanual.
Los subsidios energéticos subieron un 123,5%, en tanto que los subsidios al transporte disminuyeron un 22,0%.
Este comportamiento evidencia un reacomodamiento en la estructura de subsidios, con mayor peso en energía y recortes en transporte.