Advierten que la flota pesquera marplatense corre riesgo de parálisis
La crisis pesquera en Mar del Plata alcanzó un punto crítico. La Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera y Fresquera (AEPCYF) declaró el estado de alerta máxima ante la falta de respuestas del Gobierno nacional y el fuerte impacto del aumento del combustible.
El sector advierte que la situación ya no es coyuntural, sino estructural: los costos operativos crecen de forma sostenida mientras los ingresos permanecen estancados, generando una ecuación económica cada vez más difícil de sostener.
Según exponen, los números reflejan la magnitud del problema. En 2010, un kilo de corvina permitía comprar casi 1,5 litros de combustible. Hoy, esa misma unidad apenas alcanza para adquirir 0,98 litros.
A esto se suma un dato clave: el gasoil aumentó un 86% desde diciembre de 2023, golpeando de lleno a una actividad altamente dependiente del combustible.
Impacto directo en la cadena productiva
El deterioro económico no solo afecta a los armadores. También impacta en tripulantes y trabajadores embarcados, plantas procesadoras de pescado, servicios portuarios y logísticos, así como economías familiares vinculadas al sector.
La advertencia es clara: cada barco que deja de salir implica menos empleo en tierra.
El esquema monopólico que agrava la crisis
Uno de los principales focos del conflicto es el sistema de abastecimiento de combustible en el puerto. Actualmente, la empresa Zona Común S.A. es la única distribuidora de combustibles marítimos, lo que configura un escenario de concentración sin competencia.
Desde la AEPCYF sostienen que este esquema condiciona los precios, limita el acceso al combustible y reduce el margen de maniobra de la flota.
Tras una reunión sin resultados concretos con la firma, el sector denunció que la falta de alternativas agrava aún más la situación.
Reclamos al Gobierno y pedido urgente a YPF
En paralelo, crece el malestar por la ausencia de respuestas del Gobierno nacional. Desde la Asociación fueron contundentes: “No responder también es una forma de decisión política”.
Ante este escenario, el sector exige una reunión urgente con autoridades de YPF, la implementación de condiciones diferenciales para el combustible y medidas concretas para evitar la paralización de la actividad.
El conflicto ya fue elevado a la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, además de autoridades provinciales y locales.
Riesgo de parálisis y consecuencias a corto plazo
La advertencia final es contundente: la flota pesquera se encamina hacia una parálisis progresiva si no hay medidas inmediatas.
El impacto podría ser profundo, con una caída en la producción pesquera, la Pérdida de puestos de trabajo, una menor actividad económica en el puerto y la afectación a toda la cadena de valor.
Desde el sector lo resumen sin eufemismos: “La flota no puede esperar más”.