Giobando encabezó el Domingo de Ramos y habló a fieles
La comunidad católica de Mar del Plata dio inicio a la Semana Santa con la celebración del Domingo de Ramos, presidida por el Obispo Ernesto Giobando, quien convocó a los fieles a poner a Cristo en el centro de la vida cotidiana.
Durante la homilía, el obispo destacó el sentido profundo de esta celebración, invitando a no quedarse solo en lo simbólico, sino a reflexionar sobre el significado de la pasión de Jesús en la vida personal de cada creyente.
Uno de los momentos centrales fue la bendición de los ramos de olivo, un gesto tradicional del Domingo de Ramos que, según explicó Giobando, representa un signo de fe que acompaña a las familias en sus hogares.
El obispo planteó interrogantes que invitan a la introspección: si la participación en la celebración responde a una costumbre o a un verdadero deseo de encontrarse con el mensaje de Cristo.
La pasión de Jesús como espejo de la vida
En su mensaje, Ernesto Giobando profundizó sobre el relato de la pasión, recordando que Jesús, siendo inocente, asumió el sufrimiento por amor a la humanidad.
En ese sentido, subrayó que la cruz no debe entenderse solo como un símbolo de dolor, sino como una expresión de la sabiduría divina y un camino de transformación espiritual.
Además, invitó a los fieles a preguntarse: “¿Qué voy a hacer por Él si Él tanto hizo por mí?”, proponiendo una vivencia activa de la fe.
Una invitación a la reflexión personal
El obispo también animó a los creyentes a profundizar el mensaje en sus hogares, sugiriendo releer la pasión y preguntarse en qué momentos de la vida propia se reflejan las actitudes de los personajes del Evangelio.
Recordó que situaciones como la negación de Pedro o el abandono de los discípulos no son ajenas a la realidad cotidiana, pero también destacó el ejemplo de quienes permanecieron firmes, como las mujeres que acompañaron a Jesús hasta la cruz.
Asimismo, Giobando remarcó que el camino de la Semana Santa no puede comprenderse sin la Pascua, centro de la fe cristiana. En este sentido, llamó a no quedarse únicamente en el sufrimiento, sino a abrazar la esperanza de la resurrección.
Con un mensaje cercano, recordó que la Pascua va más allá de las tradiciones externas y que su verdadero significado es Cristo resucitado, fuente de vida y redención.