Cómo la guerra en Medio Oriente y los impuestos afectan al campo argentino
El sector agropecuario argentino sufre los efectos de la guerra en Medio Oriente. Desde la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) analizaron en Radio Brisas la situación general y también advirtieron sobre el impacto negativo de las cargas impositivas a nivel nacional.
María Luz Silvetti, economista de esa entidad, puntualizó que "el índice FADA mide el peso de los impuestos y la participación del Estado en la renta agrícola, que es el valor de la producción de soja, maíz, trigo y girasol. Son los costos necesarios para producir, comercializar, administrar y transportar esa producción".
"Sobre esa renta se calcula ese peso de los impuestos, y en marzo nos dio 62,5. Es decir que, de cada 100 pesos que genera una hectárea agrícola, 62,5 se destinan a impuestos nacionales, provinciales y municipales", añadió en el programa "Brisas Segunda Edición".
En este contexto, Silvetti expresó: "Observamos una suba respecto a la medición anterior, que fue en diciembre, principalmente causada por un aumento en los costos. Allí entra el aumento del precio de la urea, que es lo que provocó el conflicto que está ocurriendo en el estrecho de Ormuz".
También puntualizó que, además, "se dio una actualización que normalmente ocurre en esta etapa del año por los impuestos provinciales y municipales".
Panorama incierto para el trigo
Silvetti profundizó sobre la compleja situación que afronta la producción de uno de los granos más importantes para el sector: el trigo. En ese sentido, comparó que, mientras el índice FADA en el promedio nacional es del 62,5%, "el trigo, en particular, nos dio 104,4".
Esa diferencia deja ver que "la carga impositiva es aún mayor a la renta que se genera, y el resultado económico, en el caso del trigo, no alcanza ni siquiera para cubrir el pago de los impuestos".
Según la protagonista, "juegan un rol principal los impuestos nacionales. Siempre hacemos hincapié en que el Gobierno podría mitigar este efecto con la eliminación de los derechos de importación, que es un impuesto distorsivo".
"Esto desalienta la producción, la inversión y la generación de empleo. Y en este caso puntual del trigo, si elimináramos esos derechos, el índice FADA pasaría del 104,4 al 69,9%", remarcó.
En último término, vaticinó que "los productores van a estar muy alerta por el contexto internacional, sobre todo ante la campaña fina de trigo 2026/2027".
"Se está comenzando con la toma de decisiones, y el productor se enfrenta a elecciones como comprar fertilizantes, que están carísimos, o pone en duda el sembrar o no sembrar, en caso de mantenerse el trigo en estos valores", concluyó Silvetti.