2026-04-04

Satélite argentino viaja en Artemis

Un satélite argentino será parte de la misión Artemis de la NASA, un hito científico que destaca el desarrollo tecnológico nacional.

La participación de un satélite argentino en la misión Artemis representa un avance histórico para el país en materia espacial. Así lo destacó Alejandro Martínez, decano de la Facultad de Ingeniería de la UBA, quien subrayó la relevancia de este logro en una entrevista con Radio Brisas.

El proyecto posiciona a la Argentina entre los pocos países seleccionados por la NASA para integrar una misión de exploración lunar tripulada, lo que implica cumplir con exigentes estándares técnicos y de seguridad.

La inclusión del satélite argentino en Artemis no es un hecho aislado, sino el resultado de una larga trayectoria en el desarrollo espacial del país. Desde la construcción de satélites hasta la investigación en múltiples disciplinas, Argentina ha consolidado un ecosistema científico-tecnológico capaz de competir a nivel internacional.

El proyecto fue coordinado por la CONAE y contó con la participación de universidades como la UBA, la Universidad de La Plata y la Universidad de San Martín, además de organismos científicos y tecnológicos.

¿Para qué sirve el satélite argentino?

El dispositivo forma parte de una categoría de microsatélites, diseñados para realizar ensayos en condiciones extremas. A diferencia de otros satélites que orbitan cerca de la Tierra, este operará a una altitud cercana a los 72.000 kilómetros, una zona poco explorada.

Entre sus principales objetivos se destacan:

  • Medir radiación espacial, clave para futuras misiones humanas
  • Evaluar el comportamiento de componentes electrónicos en el espacio profundo
  • Analizar el funcionamiento del sistema GPS desde mayores altitudes
  • Probar tecnologías y sistemas de comunicación a larga distancia

Estos datos serán fundamentales para el desarrollo de futuras misiones espaciales y para mejorar la seguridad de los vuelos tripulados.

Un logro colectivo en tiempo récord

Uno de los aspectos más destacados del proyecto fue su ejecución en plazos muy exigentes, establecidos por la NASA. A diferencia de otros desarrollos que pueden llevar años, este satélite fue diseñado y construido en pocos meses.

Según explicó Martínez, la clave estuvo en la articulación entre múltiples instituciones, lo que permitió cumplir con los requisitos técnicos en tiempo y forma.

Este logro demuestra la capacidad del sistema científico argentino para responder ante desafíos complejos, incluso con recursos limitados.

Educación, ciencia y futuro

El decano de la UBA también vinculó este avance con la importancia de la educación pública y el financiamiento universitario. Señaló que este tipo de desarrollos solo son posibles gracias a la formación de profesionales altamente capacitados.

En este sentido, advirtió sobre la necesidad de sostener políticas que garanticen el crecimiento del sistema científico, evitando la pérdida de talento y fortaleciendo la investigación.

Te puede interesar