2026-05-15

Auto Estilo Brisas

La representación de la cumbre para subir sobre ruedas

Ford trajo la Everest para el segmento de las grandes SUV, que ya cuenta con otros dos competidores en nuestro mercado. Solo viene premium, turbonaftera, 4x4, con 300 caballos y un buen equipamiento. Una camioneta montada sobre la Ranger pero traída de Tailandia, encarecida por los impuestos a los importados extra-zona. Tiene tres filas de asientos que la hacen ideal para familias numerosas y espíritu aventurero.

Llegar a lo más alto posible es, aspiracionalmente, lo que cada individuo busca. Implica crecer, desarrollarse, ascender o bien escalar. El nombre del monte conocido como el techo del planeta, impone un respeto con peso propio. Son 8.848 metros de altura, en la cordillera del Himalaya, en pleno territorio asiático. Marcan la frontera entre Nepal y China en su región autónoma del Tibet. Un límite territorial que sería una especie de bisagra, como un antes y un después. Eso mismo propone este vehículo que fue bautizado como Everest y que coincidentemente está fabricado en el mismo continente, pero a unos 2 mil kilómetros de distancia.

Ford trae desde Tailandia la Everest, una imponente SUV del segmento “D”, de grandes proporciones y capacidad para 7 personas. Está construida sobre la misma plataforma de la Ranger, que sí es de producción nacional. Sin embargo, tiene grandes diferencias, porque este vehículo, que viene a ocupar un nicho que en el Óvalo estaba vacante, entra en un comparativo por categoría con sus competidores que lo coloca en otra dimensión. Allí, Toyota tiene presencia con la SW 4, desarrollada en Zárate sobre la misma carrocería de la pick-up Hilux, y con una escala de comercialización menor al 10%. Mientras que en Brasil, Chevrolet propone la Trailblazer, sobre la misma línea de montaje de la camioneta S 10, que en breve analizaremos y mostraremos. En ambos casos, tanto los productos de las corporaciones japonesa como estadounidense, cuentan con similares motorizaciones y equipamientos que las chatas que le dan origen. Y las dos están incluidas dentro del esquema de importación y exportación de los beneficios arancelarios del Mercosur.

Para Ford y la Everest la situación no es igual. En el Centro Industrial de General Pacheco, cada vez son más las variantes de Ranger, con tracción simple e integral, cabina estándar y doble, motores diésel mono y biturbo. En cambio, del mismo modo que la versión Raptor de Ranger llegó naftera y desde afuera, desembarcó Everest. Lo hizo en una sola versión, la más equipada, a combustión turbonafta de 2.3 litros, que logra 300 caballos de potencia y un torque de 446 NM. Todo va asociado a una caja automática de 10 marchas. Por ello, su andar es placentero, relajado, suave, imperceptible, ya que a diferencia de un vehículo gasolero, en el que al pisar el acelerador se nota la fuerza que tira el tractor, aquí el impulso lo toma como si se colocara delicadamente con un guante.

Vista de frente, Everest es Ranger, con faros full-led, antiniebla y marcha diurna que enmarcan las luces principales, una bagueta cromada en línea doble de punta a punta, con el emblema de la marca en el medio y detrás de una gigante parrilla, para imprimirle el porte y la robustez que generan presencia y respeto. Un inmenso capot como corresponde a una camioneta alberga el corazón del rodado, y su trompa está siempre visible a la hora de conducir. Cuando la vemos de perfil, se realzan las llantas de aleación de 12 rayos y 20 pulgadas. Pero desaparece la carga para prolongarse el diseño de techo con leve caída a la cola, que alberga una tercera fila de dos asientos casi invisibles desde afuera, y rebatibles de forma sencilla y eléctrica. Desde atrás, los faros son el distintivo diferencial de la pick-up, porque atraviesan el portón automático para darle alojamiento a un baúl de tres dimensiones. Es que la capacidad para transportar objetos varía en litros, desde 259 a 898 y hasta 1823, según despleguemos los asientos. La menor es con las 7 butacas armadas, la intermedia con las últimas dos plegadas y la tercera se logra si únicamente viajan el conductor y un acompañante adelante, con el resto rebatido. Un auténtico SUV para una familia numerosa. Aunque también con la alternativa de llevarlo a terrenos escabrosos y difíciles, como pueden ser la arena, el barro o la montaña. En definitiva, también por eso fue bautizada como Everest. Es una todoterreno de alta y baja con reductora, selección de suelos y bloqueo diferencial trasero. Ya habíamos tenido un anticipo en el verano, cuando pudimos ponerla a prueba en los médanos de Villa Gesell y lo contamos en esta sección.

No nos vamos a detener mucho, aunque vamos a destacar, algunos faltantes que aparecen en la versión Titanium, la única que aquí se comercializa. Carece de cámaras en 360 grados, ya que únicamente trae delantera y trasera con los sensores de proximidad, y su sistema de velocidad crucero que funciona de manera convencional y no es adaptativo. Por lo demás, tiene un muy buen equipamiento de seguridad con 6 airbags y frenos a disco con ABS y distribución electrónica, además de un importante pack de asistencias a la conducción, que no es invasivo con sus alertas. Hay controles de mantenimiento de carril; sensores de ángulo ciego en los espejos eléctricos; asistentes de ascenso y descenso en pendientes, de detección de peatones, frenado autónomo de emergencia inclusive en reversa; alerta de tránsito cruzado; sensores de lluvia y luces altas automáticas.

El interior de Everest logra llegar a la cima de la meta, ya que elevando la vista nos encontramos con un majestuoso doble techo panorámico, que opera la cortina en dos tiempos. Y todo desde comodísimas butacas tapizadas en cuero, con regulación eléctrica para las delanteras y control de ventilación independiente para la segunda fila. Cuenta con iluminación ambiental; materiales blandos y rígidos de buena manufactura;  cargador inalámbrico de celular; tablero digital de 8 pulgadas y pantalla de 12, táctil y con sistema multimedia, que al igual que en la Ranger, está en posición vertical. Además, debajo lleva botones físicos para el comando bi-zona de la calefacción y el aire acondicionado. El sonido se impone de forma envolvente, con alta calidad a través de 8 parlantes. En su conjunto, es una invitación a viajar en trayectos largos de forma placentera, aunque en ese caso, con capacidad completa, será necesario el ingenio para el equipaje. Y para tomar en cuenta que el auxilio, ante una urgencia, es temporal.

El encendido de la Everest puede hacerse de manera remota, si el conductor se baja la aplicación Ford. Y el acceso a la compra de esta camioneta, es bien alto como su nombre, a pesar de que se ha beneficiado recientemente con una rebaja que la deja ahora en casi 90 millones de pesos. Un valor que, con el impuesto del 35% a los importados, no obstante, la deja igualada a su competidora nacional y por encima de la brasileña. La garantía es extendida a 5 años o bien 150 mil kilómetros, cumpliendo con todos los services obligatorios.

Escalar en lo individual es superar los desafíos. Y en una empresa, escalar es apostar a lo más alto, con un abanico de oportunidades para satisfacer los gustos y necesidades de la mayor cantidad de su público. No es Everest, a diferencia de su madre la Ranger, un producto concebido de manera masiva. Es más bien selectivo. Es que no todos pueden prepararse y animarse para el ascenso de un cerro de esas características.

 

Por Daniel Revol / @DanielRevolArg
IG: AutoEstiloBrisas

 

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