2026-05-15

Esclerosis tuberosa: el trastorno genético que provoca tumores benignos en distintos órganos

La enfermedad puede manifestarse desde la infancia o recién en la adultez. Aunque no tiene cura, existen tratamientos para controlar sus síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

La esclerosis tuberosa, también conocida como complejo de esclerosis tuberosa, es una enfermedad genética poco frecuente que provoca la formación de tumores benignos en distintas partes del cuerpo. Estos crecimientos no son cancerígenos, pero pueden afectar órganos importantes como el cerebro, la piel, los riñones, el corazón o los pulmones.

Los síntomas pueden ser muy diferentes entre una persona y otra, ya que dependen del lugar donde aparecen los tumores y del tamaño que tengan. En algunos casos, la enfermedad se detecta durante la infancia, mientras que en otros puede pasar desapercibida hasta la adultez debido a que presenta señales muy leves. También existen situaciones en las que genera complicaciones importantes y discapacidades severas.

Actualmente, no existe una cura definitiva para la esclerosis tuberosa. Sin embargo, sí hay tratamientos que ayudan a controlar muchos de sus síntomas y mejorar la calidad de vida de quienes la padecen.

Esta afección se produce por mutaciones en los genes TSC1 o TSC2, encargados de regular el crecimiento de las células. Cuando estos genes presentan alteraciones, las células pueden multiplicarse de manera excesiva y descontrolada, favoreciendo la aparición de múltiples tumores benignos en el organismo.

Los primeros signos pueden observarse desde el nacimiento, durante la niñez o incluso aparecer recién en la adultez. Por eso, ante problemas en el desarrollo, convulsiones, manchas en la piel u otros síntomas compatibles, es importante consultar con un profesional de la salud para realizar los estudios correspondientes.

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