2026-05-22

Auto Estilo Brisas

Una camioneta que deja su huella por el peso de su marca

Chevrolet tiene una muy buena pick-up mediana, que no logra penetrar entre las más elegidas. Con 30 años de historia en nuestro país, a S 10 le sobran calidad, motor y argumentos para competir, pero el posicionamiento de las tres líderes nacionales la relegan al cuarto lugar. Viene desde Brasil en seis versiones, todas con el mismo motor gasolero, en las dos tracciones y transmisiones. Como si fueran pocas, en estos meses se suman tres chatas medianas, que llegan desde China y Corea del Sur.

No está entre las más elegidas, aunque forme parte de una marca muy imbuida entre el público argentino. Juega en un segmento que se ha vuelto ultra-competitivo, cada vez con una mayor cantidad de ofertas. Es la socia estratégica para el hombre de campo, la producción en general, la industria y el comercio. Y también es el vehículo preferido de muchos que la utilizan, solamente, como si fuera un auto más. O bien, es el juguete predilecto de los que buscan diversión durante las travesías, en topografías donde es necesaria una máquina con capacidad de resolución de obstáculos y dificultades.

Todo esto a lo que hice referencia, es para destacar a una marca que ha sembrado rivalidad y cosechado títulos en competencias sobre pistas. Es genética estadounidense, y por lo tanto es confiable y robusta. La marca del “moño”, que tiene fábrica en nuestro país, es una de las pocas de las bien generalistas, que sin embargo no produce este modelo en su Centro Industrial de General Alvear, cerca de Rosario. Allí en la provincia de Santa Fe, solamente desarrolla la Tracker, el exitoso SUV que viene posicionándose mensualmente dentro del Top Ten de los más patentados.

Hablamos de Chevrolet y su S 10, que celebra sus 30 años en nuestra región y llega con cambios muy notorios frente a su predecesora. Una chata que ha tenido permanente evolución, pero en especial en sus más recientes generaciones. Importada desde Brasil, con los beneficios libres de aranceles del Mercosur, se coloca en igualdad de condiciones en ese aspecto, con la líder Toyota Hilux y sus rivales que se llevan los mayores volúmenes, Ford Ranger y Volkswagen Amarok. La S 10 no tiene motorización V6, ni opciones nafteras, y tampoco un abanico de tantas variantes, que la hagan mucho más sofisticada o deportiva. Esta pick-up trae apenas media docena de versiones con tracción simple e integral, cajas manuales y automáticas, pero todas con el mismo motor Duramax, un turbodiésel 2.8 de 207 caballos de potencia y 510 NM de torque. Su consumo es racional en ruta a velocidades normales y algo elevado en el tránsito de ciudad, pero no es muy diferente a lo que ocurre en esta categoría.

En ese portfolio, se destaca una 4x4 llamada Z71, inspirada en la Colorado norteamericana por su estética más deportiva y desafiante. En nuestro caso para profundizar, nos vamos a detener en la versión probada, la High Country. Es la tope de gama, también todoterreno, con transmisión automatizada de 8 velocidades. Debo aclarar que esta unidad lleva varios accesorios, que no forman parte del rodado producido en serie. Por ejemplo, aquí el frente destaca la leyenda Chevrolet en plástico negro y rígido. Reemplaza al tradicional emblema del “moño” que viene de fábrica, sobre una línea cromada que une los faros full-led muy rasgados y de excelente alcance. Se completa la iluminación frontal con los anti-niebla, ubicados por arriba del paragolpes metalizado, cuyo mismo material confecciona una parrilla baja, alargada y estrecha de altura, que simula una boca seductora con labios plateados. Ese mismo niquelado reviste las manijas de las puertas y los espejos eléctricos. Es claramente la apariencia de otro porte, que la asemeja con un toque de proximidad a la Silverado, la mítica camioneta full-size de GM, competidora directa de Ram 1500 y 2500 o la Ford F 150 por estas latitudes. Pero en Estados Unidos, juega fuerte además la Toyota Tundra en ese universo de los vehículos de enormes dimensiones en sus carrocerías y potentes motores, pero muy gastadores. En la Argentina, con S 10 como mediana y Silverado como grande, la familia de camionetas de la corporación General Motors se complementa con Montana, de reciente renovación.

En su doble cabina, S 10 es amplia, armónica y confortable. Trae tapizados de cuero ecológico en las cinco plazas, con regulación eléctrica para el conductor, que se combinan con bitonalidades negra y beige con texturas tanto en los paneles del tablero como en el interior de las puertas. Mezcla materiales blandos y duros, todos de buena manufactura y calidad. El renovado volante es de muy buen grip y agarre, con los típicos comandos múltiples. El tablero de instrumentos digital de 8 pulgadas tiene abundante información y tres modos de visualización. Mantiene el estilo convencional, sobresaliendo y separándose de la pantalla táctil multimedia de 11 pulgadas. Entre ambos visores se encuentra la tecla de encendido, aunque también cuenta con el arranque remoto desde el llavero. Además, lleva botones físicos independientes para la climatización automática, con nuevas toberas de ventilación que solamente alcanzan a la primera fila. Cuenta con cargador inalámbrico para celular y la sana costumbre de una perilla de control independiente del volumen, para regular el equipo de audio de 6 parlantes. Como sucede con los vehículos Chevrolet, trae incorporado internet wi-fi y el Sistema OnStar, exclusivo de la marca, para asistir ante necesidades y emergencias.

Esta versión premium incorpora una serie muy completa de asistentes a la conducción, para reforzar activamente la seguridad pasiva. Es decir que a los 6 airbags y los frenos ABS con distribución electrónica, se suma un kit de seguridad activa. Trae desde cámara de retroceso, sensores de ángulo ciego, indicador de presión de los neumáticos y sensores de proximidad delanteros y traseros hasta un conjunto de alertas y asistencias. Por ejemplo, para la salida y el descenso en pendientes, el mantenimiento de carril, el tránsito cruzado trasero y el frenado autónomo de emergencia con detección de peatones. Obviamente, no pueden faltar los controles de tracción y estabilidad, aún con transporte de trailer. El valor agregado en electrónica, cuando se utiliza a esta pick-up en todoterreno, es que tiene una tecnología que permite cambiar el modo de tracción sin que se detenga la marcha, además de que cuenta con reductora.

De perfil, S 10 tiene su personalidad. El enorme capot parece una lanza haciendo punta, y la carrocería se vuelve de aspecto más alto por sus estribos y llantas de aleación de 18 pulgadas. Por todo esto, incluyendo el tipo de neumáticos, la suspensión genera un rodaje extraordinariamente placentero, aún cuando la superficie irregular urbana no ayuda, porque hay empedrado, deformaciones o reductores de velocidad. De cola es inconfundible por la iluminación angular de sus faros, que enmarcan el portón que permite cargar un poquito más que una tonelada, que es la media de este tipo de vehículos. Debajo del piso, se guarda un auxilio de 16 pulgadas.

Chevrolet también incorpora garantía de 5 años o 150 mil kilómetros, como bonus track de su precio en el mercado. La versión probada, tope de gama, cuesta 74 millones de pesos. Sin embargo, la base, con la misma motorización, tracción simple y menor equipamiento está en 49 millones.

De los diez vehículos más elegidos mensualmente en nuestro país, tres son camionetas medianas de producción nacional. Al margen, hubo otras dos de industria argentina salidas de Santa Isabel, las discontinuadas Renault Alaskan y su melliza Nissan Frontier, que volverá a traerse desde México. Ambos casilleros, de algún modo, han sido reemplazados por otras dos cordobesas medianas. En la misma plataforma de Ferreyra, nacen Ram Dakota y Fiat Titano, con propulsión turbodiésel de 200 caballos. A todo este espectro se suma la Mitsubishi L 200, que no cubrió las expectativas. Con peso propio y otros valores como antigüedad y fanatismo, Chevrolet S 10 - la única brasileña - supera a estas dos marcas japonesas. Desde China, ya entraron dos nuevas competidoras, BYD Shark y Foton V9, ambas consideradas electrificadas, porque tienen complementos híbridos de distintas características. Mientras tanto, se aguarda con ansiedad el desembarco de la disruptiva Kia Tasman, la surcoreana con motorizaciones diésel y nafta.

Con este panorama, si la competencia hasta ahora fue feroz, se volverá mucho más atractiva y desafiante. S 10 tiene claras ventajas que puede poner en valor para mantener su posicionamiento, a pesar de que no forme parte del inalcanzable tridente del podio. Muchas veces, quien compra un vehículo siente que se hace un regalo a sí mismo. Y para eso, los Chevrolet ya vienen con “moño” incluido.

 

Por Daniel Revol / @DanielRevolArg
IG: AutoEstiloBrisas

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