El cantor de la tierra: homenaje a Atahualpa Yupanqui en un nuevo aniversario de su partida
Este 23 de mayo se cumplen 34 años de la muerte de Atahualpa Yupanqui, una de las figuras más influyentes de la música popular argentina y latinoamericana. Cantautor, guitarrista, poeta y escritor, su obra marcó para siempre el folclore nacional y se convirtió en una expresión artística profundamente ligada a la identidad, la memoria y las raíces culturales del país.
Nacido el 31 de enero de 1908 en Pergamino bajo el nombre de Héctor Roberto Chavero Aramburu, Don Ata creció entre tradiciones criollas, indígenas y campesinas que moldearon toda su producción artística. Hijo de un trabajador ferroviario de ascendencia quechua y vasca y de una madre criolla, pasó parte de su infancia en Tucumán, provincia que inspiraría varias de sus composiciones más emblemáticas.
Desde muy joven encontró en la guitarra un lenguaje propio. A los 19 años compuso “Camino del indio”, una obra temprana que ya reflejaba su mirada sobre los pueblos originarios y la vida rural. Con el paso del tiempo, canciones como “El arriero”, “Piedra y camino”, “Luna tucumana” y “Los ejes de mi carreta” se transformaron en piezas esenciales del repertorio folclórico argentino.
Su seudónimo artístico nació de su admiración por las culturas originarias. “Atahualpa” y “Yupanqui” remiten a antiguos soberanos incas y evocan, según distintas interpretaciones, la idea de “aquel que viene de lejanas tierras para contar algo”. Ese espíritu narrador atravesó toda su obra, marcada por el paisaje, el silencio, la vida campesina y las injusticias sociales.
A lo largo de su vida recorrió gran parte de la Argentina y América Latina. Trabajó en distintos oficios, convivió con comunidades rurales y recogió relatos, ritmos y costumbres que luego transformó en canciones y textos. Su mirada poética logró convertir al folclore en una expresión universal sin perder su raíz popular.
Además de su carrera musical, Yupanqui desarrolló una intensa labor literaria. Publicó obras como “El payador perseguido”, “Aires indios” y “Cerro Bayo”, consolidándose también como uno de los grandes escritores vinculados a la cultura popular argentina.
Perseguido por razones políticas, debió exiliarse primero en Uruguay y luego en Europa. En Francia encontró una enorme recepción artística gracias al apoyo de Édith Piaf, quien lo invitó a presentarse en París en 1950. Desde entonces inició una proyección internacional que lo llevó a recorrer escenarios de Europa, Asia y América, convirtiéndose en uno de los principales difusores de la música argentina en el mundo.
Atahualpa Yupanqui falleció el 23 de mayo de 1992 en Nîmes a los 84 años. Por expreso deseo suyo, sus restos fueron trasladados a Cerro Colorado, el lugar donde había construido su refugio creativo y donde hoy descansan bajo un roble europeo. Allí permanece viva la memoria de un artista que hizo de la música y la poesía una forma de contar la historia profunda de la Argentina.