Auto Estilo Brisas
A Seguro se lo llevaron para un premio
Si hiciéramos una encuesta, en la que consultásemos el grado de atracción que tiene el equipamiento de seguridad de un vehículo, nos llevaríamos seguramente una sorpresa... pero negativa. La incidencia de los sistemas de protección de las vidas de los ocupantes, por una cuestión cultural, no forma parte lamentablemente, de las prioridades. Un comprador suele decidirse todavía por la belleza de una silueta, la tecnología a bordo - incluyendo la multimedia -, la motorización tomando en cuenta el consumo, la comodidad y por supuesto el precio, con sus posibilidades económicas personales de acceder. Es poco probable que tenga peso en la decisión, si un rodado nuevo cuenta de serie con un equipamiento que vaya más allá de lo obligatorio por normativa, como el mínimo de dos airbags frontales, frenos ABS en las cuatro ruedas y control de estabilidad. Además, incidirá la posible utilidad en el caso de los comerciales, como camionetas y utilitarios. O bien, si se trata de una herramienta de trabajo en el campo o la minería, una pick-up que tenga buen desenvolvimiento off-road, algo que también capitalizan los que buscan un todoterreno como esparcimiento y gusto o capricho personal. Lo que claramente sucede, es que todo aquello relacionado con la tracción 4x4 ya aparece en SUVs y chatas que se posicionan en segmentos de gama media y alta. En esos rangos, el pack de seguridad abarca asistencias y dispositivos que aumentan la seguridad de los ocupantes.
Si partimos de la entrada de gama de un determinado modelo, y vamos escalando posiciones en las versiones, es muy notorio el ofrecimiento de mayor equipamiento en seguridad. Sin embargo, al tomar el modelo base de un automóvil, hay marcas que sacrifican alertas en seguridad y funciones autónomas. Prefieren, en cambio, proveer tecnología en un sistema de audio de mayor fidelidad, conectividad inalámbrica, un interior más confortable con manufactura de mejor calidad y un diseño de pantallas modernas. Es que la compra impulsiva de un automóvil, va de la mano del amor a primera vista. Y los defectos o carencias de nuestras parejas, o los propios, son detectados tiempos despupés, con la convivencia. Dijo “El Principito”, desde la sabiduría de Antoine de Saint-Exupéry, aquello que se inmortalizó: “lo esencial es invisible a los ojos”.
Justamente, el escritor francés visitó la Argentina. Mito o realidad, cuentan que parte de su obra más famosa, la plasmó al papel durante una estadía en el Viejo Hotel Ostende, en Pinamar. El referente de la literatura era también piloto de aviación. Y los especialistas en materia de seguridad, dicen que el transporte aéreo es el que supera al resto de los medios, a pesar de tratarse del que más miedo proporcionalmente provoca en sus pasajeros. Casualmente, sobre nuestras cabezas, a mínima altura, se hacían escuchar los aviones que despegaban y aterrizaban en el Aeroparque Jorge Newbery, mientras se destacaba la seguridad con las ruedas sobre la tierra. Fue en un salón de Costanera Norte de la ciudad de Buenos Aires, durante la entrega de los Premios CESVI a una decena de modelos casi todos importados, que actualmente se comercializan en nuestro país.
CESVI es el Centro de Experimentación de Seguridad Vial, ubicado en el Parque Industrial de Pilar, al norte del Gran Buenos Aires. Allí funciona el laboratorio y su ampliación para los vehículos electrificados, recientemente inaugurada. Trabajan cerca de 120 personas, con una porción importante de técnicos e ingenieros, que operan en los pilares que son las áreas técnica y de seguridad vial.
En la celebración de su trigésimo aniversario, en esta edición de los Premios, los referentes de las industrias automotriz y de seguros, pusieron énfasis en la relevancia de contar con una distinción, que redundará en la protección de lo más importante que tenemos, nuestra vida y la de nuestros afectos y prójimos .
Tras la ceremonia, Diego Li Gotti nos explicó que en CESVI “se estudia la reparabilidad y la seguridad de los vehículos, a la que definimos históricamente como activa y pasiva. El dispositivo de seguridad pasivo por excelencia es la carrocería, que se deformará de determinada manera, y también los sistemas de protección como los airbags y los pretensores”. El gerente del Área Técnica de CESVI agregó que “la seguridad activa se compone por el sistema de asistencias a la conducción, que es lo que más crece en la actualidad, porque son los que intentarán evitar que ocurra una colisión o siniestro”.
Convengamos que el perfil de los conductores argentinos, todavía genera un polémico debate sobre las cajas de cambios, ya que no les gustan las transmisiones automáticas, porque sienten que manejar es pasarlos manualmente, cuando y como quieran. Entonces, será bastante complicado que vayamos camino a una conducción autónoma, como ya ocurre en otras latitudes. Por supuesto que ya hay pasos previos que una parte de la oferta automotriz ya tiene, como el sistema de mantenimiento de carril o el frenado autónomo de emergencia. Para muchos, el límite es una buena iluminación led, sensores de proximidad y ángulo ciego o cámaras. Nadie reniega del control de velocidad crucero adaptativo, pero pocos lo ponen en relieve.
Las ADAS (Asistencias de Ayuda a la Conducción) están cada vez más presentes. “En un principio - afirmó Li Gotti - venían solamente en las versiones full pero ahora, de a poco, comenzó a decantar y ya están en las versiones base”. El ejecutivo de esta organización, admitió que esto ocurre “con la apertura de las importaciones y tanta presencia de vehículos de origen asiático, que prácticamente en versiones base también traen altísima tecnología”.
Los argentinos históricamente, hechos a imagen y semejanza, si tenemos un choque solemos reaccionar con enojo por los daños en la carrocería, dándole prioridad sobre las dolencias o lesiones en nuestro cuerpo, excepto que estas sean verdaderamente muy graves. Y hay un mito, o una foto de época que ya no aplica, y es que al ver un vehículo muy dañado por un siniestro, nos hará pensar que seguramente provocó heridas considerables o mortales a sus ocupantes. Ya no es así. Explicó Diego Li Gotti que hoy existe “el concepto de deformación programada y progresiva. Lo que buscan los fabricantes es que se deforme la estructura hasta un determinado límite, para que el habitáculo en el que van los pasajeros se mantenga totalmente intacto. Con esa deformación - remarcó -, se busca bajar los umbrales de desaceleración, a diferencia de lo que pasaba antes, con vehículos totalmente rígidos, la gente no tenía signos de golpes en el interior pero moría como consecuencia de las grandes desaceleraciones”.
Para conocer a fondo sobre la metodología de trabajo en CESVI, señaló su gerente técnico que “hacemos un crash-test que evalúa la reparabilidad, con choques a baja velocidad. Son ensayos que representan una situación distinta, por ejemplo, a 2 kilómetros por hora evalúa el comportamiento de un vehículo en un choque de estacionamiento”. Explicó que el incidente “más frecuente es el que más se da en ciudad, a 15 km/h contra un bloque indeformable, que representa una diferencia de velocidad entre dos rodados, de entre 25 a 30 km/h. Lo más común es el impacto delantero del lado izquierdo y trasero del lado derecho, porque el conductor tiende a volantear hacia la derecha”.
En este Centro, estudian la metodología de reparación de las unidades que indica el fabricante para ese modelo. Así sacan el índice de reparabilidad, en función de los costos entre mano de obra, repuestos y pintura. Dicho costo medio de reparación, es el índice que aplican las compañías de seguro en las pólizas. Además realizan ensayos de seguridad para homologación, enfocado a las compañías automotrices, por el comportamiento de la estructura del vehículo para que, por ejemplo, no haya pérdida de combustible. Dijo Li Gotti que para esa prueba, se “representa un impacto trasero de entre 35 y 38 kilómetros por hora”.
En esta edición, los chinos ya comenzaron a llevarse parte de los trofeos. De hecho, el Premio de Oro fue para una marca que hace menos de un año está en nuestro país, y que es la número uno del gigante asiático. BYD obtuvo la estatuilla dorada, luego de ganar en el segmento de los más chicos justamente con el Dolphin Mini. Este urbano eléctrico viene con 6 airbags y un alto equipamiento de seguridad activa. Incluso, recibió 5 estrellas en las pruebas de choque de la Euro NCAP. Auto de Plata fue para un clásico que lleva 60 años de producción interrumpida a nivel mundial, con casi 60 millones de unidades vendidas en una docena de generaciones. Se trata del Toyota Corolla en la versión XLI, importado de Brasil, con caja CVT, buen equipamiento en asistencias y alertas, que le dieron un puntaje de 66 sobre un máximo de 100.
La excelencia recayó en Audi con su producto A5, por su ingeniería de vanguardia, que obtuvo 88 puntos y 5 estrellas recibidas de la Euro NCAP. En estos 30 años, también hubo una distinción especial para Ford Argentina, porque ha sido la empresa más ganadora en el historial. Recibió el Premio CESVI en 19 oportunidades, al consagrarse modelos de Focus - que se fabricó en General Pacheco -, Fiesta y Ka, la SUV Territory y las camionetas Maverick y Ranger, esta última de producción nacional. Sin embargo, la pick-up ganadora este año en seguridad ha sido una china, la JAC T9 en su gama Luxury, con tracción integral y motor 2 litros turbodiesel. Pero el dominio de los orientales se extendió a otras dos categorías de SUV, con Chery Tiggo 4 - que hace poco hemos mostrado - entre los compactos, y Haval H6 en el segmento grande.
Los dos restantes ganadores también fueron probados en el último año para Auto Estilo Brisas. El único argentino que recibió premio fue Taos, al que Volkswagen discontinuó en la producción en General Pacheco, para traer a este SUV mediano ahora desde México. De la tierra azteca también llega Kia K 3, que en la silueta Sedán consiguió la mayor puntuación en seguridad como auto mediano.
Muchas campañas de concientización y educación se han realizado para la seguridad vial. Está claro que nada es suficiente. Nos vienen a la memoria frases célebres de las publicidades de la ONG Luchemos por la Vida, en las que hay justificaciones por no usar el cinturón de seguridad porque arruga la ropa, o de manejar en ruta a la velocidad que de el vehículo. Por ello, Li Gotti remarcó que “la industria automotriz comenzó a equipar las unidades con sistemas de asistencias a la conducción, porque la mayoría de los siniestros son por errores humanos”. Agregó que “el vehículo toma decisiones cuando el conductor comete el error. En nuestro país, debemos trabajar todavía - dijo - para que la conducción sea autónoma, porque tenemos que trabajar en la infraestructura”. Y allí lanzó la frase quizás más preocupante de todas, al adelantar que “el desafío es que esa tecnología no sea desactivada por el humano”.
Un premio siempre es un reconocimiento, un mimo, un estímulo y también un desafío. Porque ese compromiso debe ser para sostenerse, superarse y competir. Es una carrera por mejorar, y en materia de seguridad, solamente resta que conductores y pasajeros le demos al tema la prioridad que se merecen nuestra salud e integridad física. Eso no tiene precio. Lo demás, son accesorios.
Por Daniel Revol / @DanielRevolArg
IG: AutoEstiloBrisas