La gaviota cangrejera, una especie amenazada que encuentra refugio en Mar del Plata
Cada invierno, las playas y escolleras de Mar del Plata reciben la visita de una especie poco conocida para muchos vecinos y turistas: la gaviota cangrejera. Aunque suele confundirse con la tradicional gaviota cocinera, se trata de una de las aves marinas más emblemáticas y vulnerables de la costa bonaerense.
El doctor Germán García, investigador independiente del CONICET e integrante del Grupo de Ecología y Conservación de Aves Marinas y Costeras del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (UNMdP-CONICET), explicó a Infobrisas.com que la gaviota cangrejera es un ave de gran porte que alcanza los 900 gramos de peso y presenta un característico plumaje blanco y negro muy contrastado.
"A simple vista suele confundirse con la gaviota cocinera, aunque la cangrejera presenta colores más contrastados y un aspecto general más limpio", detalló.
Una especie vulnerable
La gaviota cangrejera está catalogada como una especie amenazada debido a que su población es relativamente pequeña y se encuentra altamente concentrada en el territorio bonaerense.
"Se estima que existen unas 8.000 parejas reproductivas y cerca del 95% nidifica en la provincia de Buenos Aires", señaló García.
La mayor parte de la población se reproduce en tres áreas protegidas provinciales: el Islote Gaviota Cangrejera, la Reserva Bahía Blanca, Bahía Falsa y Bahía Verde, y la Reserva Bahía San Blas.
Esta concentración geográfica hace que cualquier alteración en los ambientes costeros pueda afectar significativamente la supervivencia de la especie.
Mar del Plata, una parada clave en su migración
Para estas aves, Mar del Plata cumple un papel fundamental dentro de su ruta migratoria.
"Parte de la población que se reproduce en el sur de la provincia se desplaza hacia el norte durante el otoño, llegando incluso al sur de Brasil. En ese recorrido, Mar del Plata funciona como un importante sitio de descanso e invernada", explicó el investigador.
Algunos ejemplares permanecen en la ciudad hasta agosto, cuando emprenden el regreso hacia sus colonias reproductivas ubicadas principalmente en Bahía Blanca y Bahía San Blas.
El peligro de los residuos y la pesca recreativa
Uno de los principales problemas que enfrentan estas aves está relacionado con la actividad humana.
Según García, las lesiones más frecuentes son consecuencia del contacto con tanzas, líneas de pesca, anzuelos e hilos de encarne abandonados en playas y escolleras.
"Cuando estos materiales no son retirados a tiempo, actúan como un torniquete que estrangula progresivamente los tejidos y pueden provocar procesos necróticos que terminan en la pérdida de la extremidad", advirtió.
Por este motivo, no es raro encontrar ejemplares con una pata amputada o con heridas severas en alas que afectan su capacidad de vuelo.
Otro riesgo frecuente es la ingestión accidental de anzuelos con restos de carnada, una situación que puede generar lesiones internas graves e incluso provocar la muerte del animal.
"La mayoría de las lesiones que observamos están asociadas a residuos de origen humano", remarcó.
Un trabajo científico que sigue a las aves
Desde 2016, el Grupo de Ecología y Conservación de Aves Marinas y Costeras desarrolla campañas sistemáticas de anillado de gaviotas cangrejeras en Mar del Plata y Mar Chiquita.
Ya fueron marcados más de 260 ejemplares con anillos metálicos y plásticos que permiten identificarlos individualmente a lo largo del tiempo.
"Gracias a este trabajo sabemos que algunos individuos visitan la región desde hace más de 17 años", destacó García.
El programa permitió además descubrir que muchas aves regresan cada invierno a las mismas playas marplatenses, demostrando una notable fidelidad a sus sitios de invernada.
Cómo colaborar con la conservación
Los investigadores también invitan a la comunidad a participar. Quienes observen una gaviota anillada pueden fotografiarla, registrar la ubicación y la fecha, y enviar la información al grupo de investigación.
Además, García dejó un mensaje para quienes visitan habitualmente la costa.
"Cada persona puede contribuir a la conservación de estas aves con acciones muy simples. Llevarse los residuos que genera y, si es posible, recoger alguno que encuentre en la playa o entre las rocas puede marcar una gran diferencia", afirmó.
En este sentido, concluyó: "Mucha de las lesiones que observamos están directamente relacionadas con residuos abandonados en el ambiente. Cuidar la costa es cuidar el ecosistema que todos disfrutamos".