Auto Estilo Brisas
Los chinos que juegan su propia conquista mundial
Son muchos, son millones. No son la más poblada pero lo fueron. Son milenarios en su existencia cultural. Son una potencia presente y algunos la sienten como una amenaza en el futuro. Son un fenómeno extraordinario, difícil de explicar. No me arriesgaría a decir que en todo son un ejemplo a imitar. Me quedan muchas dudas sobre la valoración del ser humano como trabajador y no deja de sorprenderme que muchos hacen su patria fronteras afuera, con una conducta de auto-exigencia laboral que es admirable
Intento así, de manera precaria, describir lo que veo de China. Una República Popular con más de 1400 millones de habitantes, que limita con otros 14 países. Una Nación que no participa del Mundial de Fútbol que está en juego, porque en la Eliminatoria sumó insuficientes tres victorias en 10 partidos disputados. Una de las derrotas más duras la sufrió frente a Japón, con un 7 a 0 en contra. Y tal vez, a ese país le tomó la chapa patente hace varias décadas, para entender cómo manejó su industria en una actitud global. Es que China participó una sola vez en su historia en una Copa del Mundo de Fútbol. Fue la edición que le quedaba relativamente cerca, en tierras de japoneses y surcoreanos. Ese torneo de 2002, trae pésimos recuerdos para nuestra Selección y la consagración de pentacampeón para Brasil, condenándolo a que sea ese – hasta ahora – su último título.
Entonces, China no es un país de actividad Mundial en fútbol, pero es verdaderamente mundial en invasión industrial y humana, nos guste o no. Dejó hace un par de años de ser el país más poblado del planeta, al resultar superado por India. No es cuento. Llegaron a estas latitudes con la vuelta de nuestra democracia, y con un formato de tiendas de proximidad que se reproducían a alta velocidad. El supermercado chino fue el primer desembarco contado en primera persona. En el medio, productos sencillos o sofisticados, de uso cotidiano o tecnológico, a precios ultra-competitivos, ya se veían en góndolas y vidrieras. Todo con el sello Made in China.
Ahora pasamos a una instancia superior. Esa industria oriental marcha sobre ruedas. Ellos son millones de habitantes y las automotrices propias son decenas, más de un centenar. Una locura, porque todo ese proceso lleva menos de 30 años de desarrollo. Y del mismo modo que sus ojos rasgados los hacen muy fáciles de confundir desde nuestra mirada occidental, en el caso de los automóviles, los primeros que iban llegando a esta parte del mundo, parecían clonados de modelos alemanes, japoneses o norteamericanos. Cuando los mirábamos de cerca, eran una copia de dudoso calidad. Eso fue cambiando, y se fueron derribando prejuicios. Hoy la calidad de la mayor parte de sus productos, nada tiene que envidiarle ante sus competidores. Y en materia de diseños, tecnología y equipamiento, en algunos casos casi que son vanguardistas.
No me voy a detener en cuestiones geopolíticas, porque me resulta bastante difícil de comprender y explicar un régimen que, con ideas comunistas termina con acciones capitalistas. Como sea, hoy analizamos en esta columna otro vehículo de origen chino, tanto en su marca como en su esencia. Todo en un contexto local donde los patentamientos según ACARA, la Asociación de Concesionarias, mostraron el mes pasado indicadores muy negativos. Las ventas cayeron 12% contra abril, casi 26 puntos en la comparación interanual y si tomamos en cuenta los primeros 5 meses del año, frente al mismo lapso de 2025, el descenso llega al 10%. Es decir que los tres ítems marcaron números preocupantes. Y esto mide lospatentamientos de todas las marcas, sin importar la bandera, procedencia ni fabricación. Si tomáramos únicamente las firmas chinas, entre los diez modelos más elegidos hay cuatro de BYD, dos de Haval, dos de Chery, uno de Chagan y el restante es de Baic. Esto quiere decir que la marca que probamos y mostramos por primera vez, no forma parte – al menos por ahora – de ese ranking de los más buscados. Se trata de JAC, una antiquísima empresa que llega desde esa parte del continente asiático. Fundada hace más de 60 años, conlleva la particularidad de pertenecer al Estado Nacional, algo muy característico en este y otros rubros que forman parte de la administración pública. Esto hace que las políticas de exportación, por ejemplo, estén subsidiadas. Mientras que en otros países hay beneficios aduaneros y en otros, como la Argentina, tenemos un régimen casi de castigos con impuestos por generar divisas. Un esquema que fue corregido parcialmente por el Gobierno de Javier Milei, aunque todavía subsiste.
Aquí está la JS4 de JAC, uno de sus SUVs y su versión denominada Flagship, tope de gama. Equipada con motorización turbonaftera 1.5 que logra 147 caballos de potencia, con un torque de 210 NM. Está asociado a una caja automática CVT de variación contínua, que como ya contara en otras columnas, al momento de algún sobrepaso se muestra exigida, aunque la resolución llega más rápido por la diferencia que aporta el turbo. Su consumo es bueno en el tránsito urbano y muy bueno en ruta, porque con un tanque chico de 50 litros y conducción moderada, rinde 700 kilómetros.
El diseño de este auto tiene algunos rasgos que le dan personalidad. La máscara frontal es casi futurista y no se asemeja a la de un SUV chino, sino que se parece más bien a un sedán. El diseño de la parrilla separadaen dos, constituyen una configuración de listones, cromados, negros y color carrocería, para conjugar el paragolpes, las luces led diurnas y principales y hasta el radar para los alertas de ADAS. Vista de perfil, la JS4 muestra su buena distancia entre ejes, con puertas de grandes dimensiones y cromados en la parte inferior del marco de las amplias ventanillas. Además, resaltan sus barras laterales en el techo y las llantas de aleación de aluminio y diamantadas de 17 pulgadas. De atrás lleva otro toque personal, con una línea de iluminación led roja que cruza el portón desde un faro a otro y luneta inclinada enmarcada por un spoiler superior. Su baúl es de 520 litros y su auxilio es temporal.
El interior es un mix de elegancia, buen gusto, refinamiento y calidad, que supera al segmento en el que juega. Conserva los antiguos tableros empotrados, con un sombrero amplio, y dos relojes digitales con agujas. Todo está construido con materiales blandos y rígidos de buena textura, costuras y apliques en negro brillante. En un original piano táctil inclinado, están los comandos de la climatización automática con ventilación separada para las plazas traseras. El display también incluye funciones del sistema de audio, con 6 parlantes y aceptable calidad de sonido. La pantalla de 10 pulgadas multimedia sobresale, aunque en armonía con el resto del panel. Las butacas de eco-cuero son cómodas, con regulación eléctrica parcial para el conductor, que no incluye la reclinación. El techo solar eléctrico es simple, de una pieza, a la vieja usanza del Peugeot 504.
Teniendo en cuenta la categoría, son muy buenos el andar y la dinámica de conducción. Cuenta con alto nivel de equipamiento, que va desde el encendido por botón hasta el sistema auto-hold. Es interesante el pack de equipamiento de seguridad de esta versión del JS4, ya que incluye cámaras en 360 grados, que además se activan a baja velocidad al momento del giro. Y sumemos los sensores de ángulo ciego; asistente de arranque en pendiente; alertas de cambio de carril y colisión frontal; velocidad crucero y el monitoreo electrónico de la presión de los neumáticos. Todas estas protecciones se agregan a los 6 airbags, controles de estabilidad y tracción y una seguridad activa de alto equipamiento, debido a que los frenos ABS en las cuatro ruedas son de distribución electrónica y asistencia.
Este JS4 vale en el orden de los 30 mil dólares, con una garantía extendida a los 7 años o 150 mil kilómetros. La propuesta de JAC hoy en la Argentina, abarca además otras SUVs llamadas S2, J6 y JS8 Pro; un compacto eléctrico bautizado EV 30 X y las pick-ups T8 y T9 – esta última fue recientemente ganadora del Premio CESVI a la camioneta mediana más segura -. La oferta se complementa con un camión X200, de capacidad ideal para el movimiento urbano.
Aunque en esta edición no jueguen al fútbol por la Copa, los chinos juegan con otras propuestas a nivel Mundial. Lo hacen especialmente en mercados como los nuestros, donde son competitivos y la liberación económica les permite salir al ataque. Claro que no sucede lo mismo en aquellos proteccionistas como Estados Unidos. Sin embargo, tengamos en cuenta que cada Mundial se realiza cada 4 años. Y ese tiempo, puede ser suficiente para que parte de lo que viene de China, deje de ser un cuento.
Por Daniel Revol / @DanielRevolArg
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