Con la bendición del obispo Giobando, inauguraron un nuevo gimnasio en la escuela San Antonio
La comunidad educativa y parroquial de la escuela San Antonio de Padua vivió una jornada de profunda emoción con la inauguración y bendición del nuevo gimnasio “Beato Eduardo Pironio”, en el marco de la fiesta patronal celebrada días atrás.
La ceremonia estuvo encabezada por el obispo de Mar del Plata, monseñor Ernesto Giobando, quien bendijo las instalaciones que desde ahora formarán parte de los espacios destinados a la formación y el encuentro de alumnos y familias.
La inauguración se convirtió en uno de los momentos más significativos de la celebración, que reunió a miembros de la comunidad parroquial, educativa y diocesana.
La elección del nombre del gimnasio posee un significado especial para la institución. Una de las docentes del establecimiento es Laura Carozza, madre de Juan Manuel Franco, el niño cuya curación fue reconocida por la Iglesia como el milagro atribuido a la intercesión del entonces cardenal Eduardo Pironio y que permitió su beatificación.
Además, desde la comunidad recordaron que la parroquia y escuela San Antonio de Padua acompañaron con cercanía y oración a la familia durante aquellos difíciles momentos, fortaleciendo así el vínculo espiritual con la figura del beato.
Durante el acto, Javier Sánchez, representante legal de la institución y presidente de la JUREC, agradeció a quienes hicieron posible la concreción de la obra y destacó el esfuerzo compartido de toda la comunidad educativa.
También puso las nuevas instalaciones a disposición de la diócesis para la realización de encuentros, actividades pastorales y propuestas vinculadas a la educación.
Una jornada de fe, sacramentos y agradecimiento
Tras la bendición del gimnasio, monseñor Giobando presidió la misa patronal junto al párroco Arturo Pessagno y al vicario episcopal para la Educación, Juan Cruz Mennilli.
Durante la celebración, varios adultos recibieron el sacramento de la Confirmación, mientras que una adolescente de la comunidad educativa participó de su Primera Comunión, en un momento especialmente emotivo para los presentes.
La jornada concluyó en un clima de alegría, fe y agradecimiento, con la participación de numerosos niños y familias que acompañaron la celebración con cantos y expresiones de fervor religioso.
La comunidad de San Antonio de Padua celebró así no solo a su santo patrono, sino también la incorporación de un nuevo espacio que contribuirá al desarrollo educativo, deportivo y pastoral de las futuras generaciones.