2026-06-22

Advierten sobre los síntomas del linfoma y destacan avances médicos

Especialistas destacan que los avances permiten un mejor control de la enfermedad y mejores perspectivas a largo plazo.

Los especialistas destacan que el desarrollo de nuevos tratamientos está permitiendo mejorar las perspectivas de las personas que conviven con enfermedades oncohematológicas, entre ellas distintos tipos de linfoma. Estas innovaciones buscan prolongar el control de la enfermedad, disminuir las probabilidades de recaída y ofrecer mejores resultados a largo plazo.

El linfoma es un cáncer que se origina en el sistema linfático, una parte fundamental del sistema inmunológico. Se desarrolla cuando ciertos glóbulos blancos, conocidos como linfocitos, sufren alteraciones y comienzan a multiplicarse de manera descontrolada. Existen diferentes variantes de la enfermedad, determinadas por el tipo de células afectadas y sus características biológicas.

En el caso del linfoma no Hodgkin, el abordaje terapéutico varía según el subtipo diagnosticado, por lo que resulta esencial una identificación precisa para definir la estrategia médica más adecuada para cada paciente.

Entre las novedades recientes se encuentra la incorporación de glofitamab, un medicamento destinado al tratamiento de segunda línea para pacientes con linfoma difuso de células grandes B que no respondieron al tratamiento inicial o que sufrieron una recaída. Este subtipo es uno de los más frecuentes dentro de los linfomas no Hodgkin y se caracteriza por su crecimiento acelerado.

Según estimaciones, en Argentina se detectan alrededor de 1.200 nuevos casos anuales de esta enfermedad, que representa cerca del 25% de los diagnósticos de linfoma no Hodgkin.

Síntomas a tener en cuenta

La detección temprana puede ser clave para mejorar el pronóstico. Entre los signos más habituales se encuentran el aumento del tamaño de los ganglios linfáticos, que puede manifestarse como bultos palpables en zonas como el cuello, las axilas o la ingle.

Además, algunos pacientes presentan los denominados "síntomas B", que incluyen episodios de fiebre sin causa infecciosa aparente, sudoración nocturna intensa y una pérdida de peso involuntaria superior al 10% del peso corporal en un período de seis meses.

Ante la aparición de estos síntomas, los especialistas recomiendan realizar una consulta médica para obtener un diagnóstico oportuno y acceder al tratamiento adecuado.

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