Martínez Allué pidió "diálogo y consenso" antes de modificar la norma que regula la nocturnidad
El empresario gastronómico Miguel Martínez Allué tomó distancia de reclamos institucionales del sector para impulsar cambios en normativas hacia la posibilidad de permitir espectáculos y otras atracciones en locales del rubro y advirtió que "la nocturnidad está en el orden 40 de prioridades de la ciudad".
"Los vecinos ven el fantasma de lo que ya vivieron, con veredas meadas y vidrios en la calle", dijo en referencia puntual a la convivencia de comercios y residencias en la zona de calle Alem, desde donde han surgido las expresiones de rechazo a un proyecto del oficialismo para reformar la ordenanza 14.000 que puso límite a aquellos excesos, hace casi dos décadas.
Martínez Allué reconoció, en diálogo con Radio Brisas, que suscribió pero no promovió ese documento que impulsaron quienes viven en ese extremo de Playa Grande y se resisten a que los locales gastronómicos que por allí funcionan puedan volver a tener formatos de otros tiempos, con ruidos molestos y baile.
Habló del tema como comerciante, ya que tiene sucursal de la Fonte D´Oro por allí, pero también como vecino, ya que vive a 150 metros de ese tramo de calle Alem.
Contrastó este impulso al cambio con lo que cree un buen funcionamiento de la diversión nocturna y joven en otros puntos que considera más apropiados, como el corredor de Normandina y balnearios de Playa Grande y también la zona de Chapadmalal, que durante los veranos tiene una enorme convocatoria.
"La nocturnidad en Mar del Plata que se había apagado hace diez años creció en manera ordenada y los jóvenes tienen un lugar para venir, divertirse y con espectáculo", precisó al destacar espacios apropiados.
Por eso celebró esos cambios que han generado en Mar del Plata un polo de atracción para nuevos turistas y en ese sentido rescató el rumbo emprendido por el gobierno municipal. "Hay que sostener y promover", dijo sobre esas alternativas que han sido bien cuidadas
Aclaró, al mismo tiempo, que la zona de Alem es residencial y "no necesita actividades nocturnas hasta las 4 de la mañana ni hasta las 2". "El 90% de nuestras sucursales cierran a las 21 o 22. Después ya no viene gente. Hasta la 1, en Alem, es un esfuerzo", explicó, a modo de ejemplo. Y sobre los cambios impulsados advirtió: "si pongo un DJ me quedo sin clientes".
Si bien desde la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica se impulsa este cambio y flexibilización de la ordenanza 14.000, Martínez Allué pidió "consenso y hablar". " Oponerse por oponerse no es el espíritu de los vecinos", insistió.