Fuerte mensaje de Monseñor Giobando durante el Tedeum del 9 de Julio
En el marco de los actos oficiales por el Día de la Independencia, la Catedral de Mar del Plata fue escenario del tradicional Tedeum, donde el obispo Monseñor Ernesto Giobando pronunció una homilía centrada en la necesidad de fortalecer la unidad nacional, promover el diálogo y recuperar el compromiso con el bien común.
Durante la ceremonia, de la que participó el móvil de Radio Brisas, el prelado retomó conceptos del fallecido papa Francisco para reflexionar sobre los desafíos que enfrenta la sociedad argentina y el papel que deben asumir tanto los dirigentes como la ciudadanía.
Uno de los ejes principales del mensaje fue la cita de una reflexión del papa Francisco, en la que destacó que los conflictos pueden convertirse en oportunidades de crecimiento cuando se afrontan desde el diálogo y el respeto por la dignidad del otro.
"La unidad es superior al conflicto", recordó Giobando, al citar al pontífice argentino.
El obispo señaló que la solidaridad y la amistad social constituyen herramientas fundamentales para construir una convivencia basada en el respeto, la diversidad y la búsqueda de objetivos comunes.
Según expresó, la verdadera unidad no implica eliminar las diferencias, sino integrarlas en un proyecto compartido que permita generar nuevas oportunidades para toda la sociedad.
El ejemplo de la Selección Argentina
En uno de los pasajes más destacados de la homilía, Giobando apeló a una comparación con el fútbol para ilustrar la importancia de la unidad.
"Una de las pocas realidades que hoy nos une por encima de los conflictos es la Selección Nacional de fútbol", afirmó.
El obispo sostuvo que, cuando juega Argentina, las diferencias políticas, sociales y religiosas parecen quedar en un segundo plano, ya que todos los ciudadanos se sienten representados por un mismo equipo.
A partir de esa imagen, planteó un interrogante sobre la vida institucional del país.
"¿Es realmente así hoy como dirigentes? ¿Representamos a quienes se nos confían?", preguntó, aludiendo a la necesidad de recuperar la confianza entre la sociedad y sus representantes.
Giobando también hizo referencia a la crisis de representatividad que, según señaló, percibe una parte importante de la ciudadanía.
En ese sentido, convocó a fortalecer todas las instituciones de la vida democrática, incluyendo los poderes del Estado, las Fuerzas Armadas y de seguridad, las escuelas, las universidades, las organizaciones sociales, los sindicatos y las iglesias.
Para el obispo, esos ámbitos deben promover valores vinculados con la libertad, la independencia y la dignidad humana, entendidas como pilares para consolidar una sociedad más justa.
Una independencia frente a nuevas amenazas
Durante su reflexión, Giobando sostuvo que la independencia no debe interpretarse únicamente como autonomía individual, sino también como la capacidad de un país para evitar condicionamientos externos y enfrentar problemáticas que afectan gravemente al tejido social.
Entre ellas mencionó el narcotráfico, la trata de personas, el tráfico de armas y las distintas formas de trabajo esclavo, a las que definió como amenazas que generan dependencia y deterioro social.
En el tramo final de la homilía, el obispo evocó la parábola evangélica de la moneda perdida, utilizándola como una metáfora para invitar a recuperar los valores que dieron origen a la Nación.
"Busquemos la moneda perdida. Demos vuelta la casa. En algún lugar está. Allí, en nuestras conciencias", expresó.
Asimismo, exhortó a no adoptar "modelos prestados" y a renovar el compromiso cotidiano con el país.
"Besar la bandera no solamente en un Mundial de fútbol, sino todos los días con el compromiso de honrar este suelo. Pongámonos la camiseta", concluyó.