Auto Estilo Brisas
Un gran auto que va de contramano
Durante largas décadas, hacia fines del siglo pasado, los coches que circulaban en nuestro país eran mayormente sedanes. Parece que les hablara de otra vida, aunque en realidad, todo es tan dinámico que fue ayer nomás. Crecimos viendo entre los vehículos generalistas aquellos tricuerpos, esos mismos que dibujábamos con el formato típico de motor adelante, seguido por el habitáculo con dos filas de asientos y finalmente el baúl. En esa fauna automotriz, había excepciones. Estaban los familiares o rurales, con su carrocería extendida. O los que podríamos llamar compactos de aquella época, como el Fiat 600, los Citroën 2 CV y 3 CV o los Renault 4 y 6. Por esos años, las categorías no estaban tan establecidas quizás como ahora. Sí convivían con las camionetas que eran las tradicionales pick-ups, pero de cabina simple. Por supuesto, no faltaban las coupés y los atractivos deportivos, aunque a cuentagotas. Mientras que lenta y gradualmente, comenzaban a aparecer los que conocemos como hatchbacks o berlinas.
Esas tendencias mutaron, como todo en la vida, debido a las modas, los gustos, las necesidades, las tendencias. Por supuesto, surgieron los desafíos de la industria y su permanente evolución para bajar costos, en base a la tecnología. Las líneas de montaje y la globalización, establecieron pautas para que desde una misma matriz, salgan varios vehículos de similares medidas y características generales. Y las alianzas estratégicas junto a las corporaciones multimarcas, le dieron la puntada final a la producción en serie.
Muchas empresas decidieron especializarse en camionetas y otras en el segmento de los SUVs de distintos tamaños. Ambos segmentos, son los que han experimentado un crecimiento exponencial en la Argentina en los últimos 25 años. Entonces, en esa conocida historia de la manta corta, cuando se le dedica mucho más a la cabeza, quedan al descubierto los pies. Esto quiere decir que solo algunas compañías han incorporado mayor oferta, sin quitarle dedicación al resto de lo que producen. Este es el caso de Kia, la surcoreana que este año sumó otro sedán, a pesar de que su demanda se encuentra en franco retroceso. Esto, más allá de la caída que sufren las ventas en general, donde sólo los electrificados tienen cada vez mayor nivel de patentamientos, pero porque vienen de menor a mayor. Sin embargo, en los números finales, están a la baja tanto mensualmente como en la comparativa interanual.
Diana Anzola, Responsable de Marketing de Kia Argentina afirmó que “apostamos al sedán, porque efectivamente hay un nicho que lo espera, que si bien es chiquito, es necesario que haya un vehículo para cada público, que en nuestro caso ya tuvo el Cerato”. Y nos anticipó que “en breve llegará el K4 hatchback turbo, del que ya hay algunas unidades en el país”.
La ejecutiva remarcó que “las similitudes de K4 con K3 son el diseño, el confort, la seguridad y la tecnología. En esto último tiene algo distinto, que es una tercera pantalla que va al medio, de 5 pulgadas, para la climatización, y no existe en el resto de la gama”. En su interior, la versión premium probada GT-Line tiene un tablero de instrumentos digital con 2 cuadrantes simulados de relojes con agujas y abundante información. Su tamaño es algo mayor a 12 pulgadas, similar a la pantalla multimedia táctil con doble sistema de conexión inalámbrica. Todo está configurado en un solo bloque de 30 pulgadas, que en el centro lleva la innovadora y mencionada configuración del climatizador bizona. Los materiales de la manufactura del habitáculo son de buena calidad, entre duros y semirígidos, con iluminación ambiental; techo solar de un paño; cargador inalámbrico para celular; botones físicos complementarios para muchas funciones y equipo de audio con 6 parlantes, de muy buena fidelidad. Las butacas delanteras cuentan con ventilación y calefacción de manera independiente, pero la del conductor se regula de manera eléctrica con diferente posición lumbar. Las cinco plazas llevan alta calidad en sus terminaciones de cuero ecológico bitono en claro y oscuro. También el volante está forrado con buen grip, posición doble, teclas multifunción y levas por detrás para los cambios manuales.
Esos pilares que Kia establece en la construcción, se vuelven más sólidos al referirnos al equipamiento de tecnología para la seguridad y asistencias a la conducción. Dispone de 6 airbags; frenos a disco en las cuatro ruedas con ABS y distribución electrónica; controles de estabilidad, mantenimiento de carril, pendiente y velocidad crucero adaptativo; hold-out además de frenado autónomo de emergencia, pre-colisión y tránsito cruzado trasero. Hay sensores de ángulo ciego, delanteros y traseros, con cámara de retroceso; monitoreo de presión de los neumáticos y alerta de fatiga del conductor, posiblemente por algún comportamiento errático, que quizás obedezca a un estado irregular del camino.
Es un automóvil que llama la atención en todo su trayecto. Justamente, porque las líneas del K4 son llamativas en todo sentido, otorgándole mucha personalidad, y también musculatura en el capot y su porte trasero, casi como si tuviera anabólicos. Es bajo, con poco despeje del suelo, y esto debe tenerse en cuenta al circular por badenes, cunetas y reductores de velocidad. Su trompa tiene una caída importante, como punta de lanza, con parrilla angosta pero alargada, uniendo los faros full-led que simulan una “T”, muy original en la convivencia de las de marcha diurna con ceja y patilla, antinieblas ubicadas arriba, bajas y altas de muy buen alcance. El paragolpes del color de la carrocería, integra una toma de aire inferior, mientras que un listón cromado se ensambla con la tapa del motor aspirado, de los típicos asiáticos. Es un 2 litros que genera 150 caballos de potencia con un torque de 192 NM, asociado a una caja automática, con convertidor de par y 6 marchas. Combinado, tiene un consumo aceptable en ruta, ya que a una velocidad de 120 kilómetros por hora trabaja a 2 mil revoluciones por minuto. Su tracción es simple y delantera, con un andar muy suave y confortable, ya que su suspensión es independiente en el eje trasero.
Visto de perfil, es alargado, en sintonía con las grandes dimensiones que tiene de ancho. Es un tricuerpo pero no adopta esa forma convencional, sino que su silueta se estiliza con una caída fastback hacia el baúl de 508 litros, apenas algo más chico que en el K3 sedán, y lleva un auxilio temporal. Tiene elegancia en su diseño de perfil, en una mezcla de diplomático o gama alta con deportivo. Oculta las manijas de las puertas traseras - como por ejemplo lo trae Renault Boreal – y los marcos de las ventanillas están cromados. Los neumáticos son de perfil bajo, con llantas de aleación de 18 pulgadas, cinco rayos dobles y un mix de negro brillante y aluminio pulido. La cola tiene una reminiscencia de lo que fuera la generación anterior del Honda Civic, quizás por la altura y por lo original de sus faros también full-led. Aunque en este caso, ocupan gran parte de la tapa del baúl de manera lineal, y luego se asemejan a las luces delanteras, con cejas y patillas.
El valor del Kia K4 GT-Line es de 38 mil dólares, que se transforman en 5 mil dólares menos cuando se trata de la versión base, siempre con garantía de 100 mil kilómetros o bien 5 años. El K4, al igual que K3, son importados desde México, lo que hoy es un punto crítico para el precio final, al no renovarse en marzo pasado el Acuerdo Extra-Mercosur que liberaba aranceles. Luego de su vencimiento, Diana Anzola confesó que “tenemos fe” en que se va a renovar el tratado, y ya “hemos pedido un stock importante de K3 y K4, a la espera de que se confirme”.
La empresa importadora de esta automotriz es de origen español. Opera aquí hace 25 años y se llama Grupo Astara, de quien en algún momento se dijo que se haría cargo de Nissan, pero esto fue desmentido. Hace pocos días, sumó uno de sus lanzamientos más esperados e importantes a su portfolio, con la camioneta 4x4 Tasman, procedente de Corea del Sur y cuyo nombre es una derivación del estado australiano de Tasmania. “Es la primera vez que ingresamos a este segmento tan competitivo en la Argentina – admitió Anzola -, pero tenemos un producto que todo lo puede, con la robustez y las capacidades de una pick-up, y al mismo tiempo con todos nuestros pilares de tecnología, seguridad, diseño y confort que nos caracteriza como marca”. La Responsable del área de Marketing hizo hincapié como fortaleza, en que “Kiapensó en hacer algo distinto y disruptivo, que llame la atención, con un vehículo que viene en tres versiones, una X-Pro que es naftera y una EX diésel y a nafta”, con algo más de una tonelada de carga y equipamiento interior de un automóvil de gama media o media-alta, según el caso.
La empresa creada en Seúl hace cerca de 80 años, hoy es un gigante con fuerte presencia en los cinco continentes. Kia significa “surgir en Asia”. Kia con “K”, que le da nombre al camión urbano K2500, y que de algún modo es considerado como la primera experiencia en transporte de carga, que sirvió para el desarrollo de Tasman. Y ahora, luego de K3 sedán y Cross hace un año, llegaron en 2026 los K4 sedán aspirado y hatchback turbo. La letra K viene del griego que significa mil y contiene en sí misma un peso específico propio. En este caso, todo indica que la intención del nombre coincide con la realidad del producto terminado.
Por Daniel Revol / @DanielRevolArg
IG: AutoEstiloBrisas