Auto Estilo Brisas
El Señor 5 de los 4 Anillos
Son una novela y una película convertidos en saga, bajo el género “fantasía”. Esa trilogía con Frodo como protagonista y diseñada en el cerebro de Tolkien, arrolló las taquillas a nivel global y generó millones de fanáticos. En la Argentina, tuvo el aditamento del vínculo fuerte generado con uno de sus intérpretes, el actor Viggo Mortensen, que hasta se erigió junto al papa Francisco como uno de los hinchas mundialmente más famosos de San Lorenzo.
En “El Señor de los Anillos”, se utiliza el término “comunidad” para definir a los grupos en pugna. La marca de los anillos también tiene una comunidad. No es una trilogía, sino que son cuatro anillos ensamblados, y hoy lo evaluamos y disfrutamos en el modelo A5.
La firma alemana lleva esos cuatro aros como símbolo de la fusión de cuatro marcas, que fueron Horch, DKW, Wanderer y Audi. Esa alianza denominada Auto Unión data de 1932, aunque tuvo algunos prólogos. En 1909 August Horch fundaba la compañía Audi, que en latín significa “oír”, del mismo modo que su propio apellido en alemán. Y 10 años antes, Horch trabajó con Carl Benz pero, increíblemente, algunos inconvenientes legales lo llevaron a perder los derechos de utilizar su apellido para bautizar una fábrica de autos. En el año 1960, aquella Auto Unión terminó como Audi en manos del Grupo Volkswagen, que a nivel mundial la posicionaría como su marca premium.
El sucesor del A4 también es un sedán, de un porte elegante y diplomático, pero a la vez deportivo y juvenil. Solamente un diseño estudiado científica y artísticamente en simultáneo, logra concebir un automóvil como el A5, con todas las letras. Producido en Alemania e importado en dos variantes, es un producto que desborda de elogios y casi carece de críticas. No esperen encontrarse con expectativas sin cubrirse. Este vehículo es palabras mayores por la tecnología, el equipamiento, la seguridad a bordo, la motorización, la comodidad, las asistencias a la conducción y el buen gusto.
Para empezar, su motor turbonaftero 2 litros en la versión probada, la S-Line que es tope de gama, genera 272 caballos de potencia con 400 NM de torque. Está asociado a una caja automática de doble embrague con 7 marchas, que ofrecen una prestación picante cuando se lo requiere en ruta y sedosa en el tránsito urbano. Su consumo a velocidades altas, aunque siempre racionales y permitidas, es de casi 8 litros por cada cien kilómetros. Dispone de 4 modos de manejo de fácil selección, su tracción es integral en las cuatro ruedas - con el sistema que Audi denomina Quattro - y la suspensión trasera es independiente.
Fachero, deportivo y seductor, de frente ha incorporado una parrilla grande, ancha y hexagonal, que convive con una arquitectura de faros angulosos y delgados, tecnología Matrix Led y cejas de marcha diurna que tiene animaciones elegidas desde la pantalla central. El saludo de bienvenida lumínico, al activar el A5, muestra un despliegue de colores y destellos, tanto frontal como trasero. Es un coche bajo, muy bajo, y se nota al subirse, como también en la pollera de frente, que enmarca una gran toma de refrigeración que puede llegar a tocar el suelo en cunetas y badenes profundos o en reductores de velocidad empinados. Se corona con dos generosas fosas nasales en cada extremo, que se encuadran con satinados, para permitir la circulación como complemento aerodinámico y ventilación de los frenos a disco delanteros. Hay mucho nervio en el capot y en los laterales, con hombreras, molduras en las puertas y una silueta realzada por llantas de aleación de 19 pulgadas, con cinco triángulos de doble rayo. Los neumáticos son de perfil bajo y merecen el mayor de los cuidados, especialmente por el estado de muchas de nuestras calles y rutas, ya que carece de auxilio y su kit de reparación resuelve únicamente las pinchaduras simples. De cola, su porte es elocuente e inconfundible. La caída de la luneta es de un punto intermedio conocido como liftback, para fusionarse con una tapa de baúl muy grande, que alberga una capacidad de 445 litros. De punta a punta, una barra lumínica con tecnología Oled conecta los faros que en curva se extienden hasta la carrocería. Por supuesto, el rugido turbo 2.0 tiene doble caño de escape cromado trapezoidal.
Un capítulo aparte se lleva lo llamado capacitivo, que es muy agradable al abrir suavemente desde afuera los cuatro accesos, pero se vuelve molesto por su sensibilidad en algunos comandos multifunción al volante forrado en cuero, de corte deportivo y recto en las partes superior e inferior del aro y con levas detrás para los cambios manuales. Ya en el habitáculo, todo es ADN Audi en diseño y materiales de excelencia. Para que no haya dudas, hay identificaciones de marca, modelo y versión en los parantes y piso de las anchas y pesadas puertas. El panel del torpedo es alucinante, como un cine, con tres pantallas. El tablero de instrumentos de 12 pulgadas totalmente digital, se ensambla con una pantalla con leve inclinación hacia el conductor, que con casi 15 pulgadas es táctil, de multimedia inalámbrica y navegador incorporado. No está integrada la tercera pantalla de 11 pulgadas, frente al acompañante, con abundante información de la circulación y conectividad bluetooth. El equipamiento de confort es extremadamente completo: hay cargador inalámbrico de celular; climatización automática trizona y techo solar doble de un solo paño fijo, con un inédito oscurecimiento digital por franjas. Cuenta con iluminación ambiental; asistente por voz y sus butacas delanteras llevan regulación eléctrica, calefacción, ajuste lumbar y apoyacabezas integrado. Las comodísimas cinco plazas de cuero negro, están en armonía con los detalles de piano black en la consola central, las terminaciones en símil aluminio y la abundante manufactura con textura blanda. Otra novedad es que desde el apoyabrazos y la manija interior de la puerta del conductor, se opera con teclas el centro de control de las luces, junto a los espejos, memorias de los asientos y el cierre centralizado, como también las ventanillas.
Para las asistencias a la conducción y el pack de seguridad, sería más simple mencionar solamente algún faltante, pero hasta eso cuesta mucho encontrarlo. A5 viene con 6 airbags; controles de tracción, estabilidad y velocidad crucero adaptativo; monitoreo de presión de los neumáticos; sensores de ángulo ciego y de aproximación delantera, además de cámaras en 360 grados con simulación para las maniobras de estacionamiento. El control de mantenimiento de carril es extremadamente seguro, ya que corrige o vuelve tenso el volante, poniéndose algo fastidioso cuando la conducción es algo errática, por la necesidad de esquive de pozos y otras irregularidades de nuestros caminos. En la pantalla del tablero, recrea la detección de los vehículos delanteros y laterales, aún los estacionados, llegando a diferenciar si se trata de un transporte y hasta interpreta si hay peatones, motocicletas o bicis. Se suman el frenado autónomo de emergencia y el detector de fatiga.
Si un usuario Audi quiere algo más que todo esto que ofrece el A5 S-Line, por supuesto que lo encontrará, pero ya deberá irse a un modelo superlativo. Hace pocos días, la firma también importó desde Alemania el A6, que en palabras de su Gerente General “es el auto sedán de mayor prestigio que la marca tiene, con importante contenido tecnológico, paquete deportivo en la configuración específica de la Argentina y además estamos fascinados con su estética”. Destacó Conrado Wittstatt como un logro “el diseño de nuestros ingenieros, al respetar el ADN y lo mucho de la deportividad que tiene la marca, que siempre estuvo cerca del deporte motor, se hizo grande en el Rally Internacional, en las carreras de Endurance, incluso en el Dakar y hoy está dando los primeros pasos en la Fórmula 1”. Sobre las prestaciones del nuevo A6, resaltó Wittstatt que son de “un auto deportivo, limitado a la velocidad máxima de 250 KM/H, con una aceleración de 0 a 100 en 4.7 segundos, a partir de un V6 de 3 litros, combustión interna, 367 caballos que son casi 40 más que en la versión anterior y un torque de entre 1500 y 4 mil vueltas de 550 NM”. Entre otros diferenciales que hay entre el A5 y el A6 es que, según el ejecutivo de la automotriz germana, este último vehículo “con casi 100 cv más, si bien desde la digitalización es muy similar, incorpora de serie suspensión neumática adaptativa, con eje trasero direccional, que permite mejor grado de maniobrabilidad para estacionar porque achica los ángulos de giro y a grandes velocidades en las curvas el eje trasero acompaña y va como un tren”. Para sentenciar que “el A6 tiene un comportamiento dinámico envidiable, con 30 milímetros hace la diferencia en muchas circunstancias y muy pronto estaremos presentando en la Argentina el RS 5”.
Claro que todo tiene su precio en la vida. El Audi A5 en la versión tope de gama S-Line está en el orden de los 90 mil dólares, mientras que el Advanced, con 68 caballos menos y algunos cuantos faltantes en equipamiento, baja a 68 mil. Ahora bien, el recién lanzado A6 llega en una sola versión y se posiciona en los 123 mil dólares. Todos los productos vienen con 3 años o 100 mil kilómetros de garantía.
Los grandes coches se caracterizan por su sonido, que es música para los oídos. Por ello, ya que venimos de celebrar ayer, 27 de agosto, el Día de la Radiodifusión Argentina, para homenajear la primera experiencia hace 106 años, nos queremos asociar a partir del sentido primario de este medio. La radio es para oír y escuchar, lo mismo que significa Audi en latín y el apellido de su fundador, Horch en alemán.
Por Daniel Revol / @DanielRevolArg
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