Incendiaron una antigua casilla de la Policía Local en Belisario Roldán y hallaron un auto robado a pocas cuadras
El móvil de Radio Brisas recorrió durante la mañana el barrio Belisario Roldán y la zona conocida como Villa Gascón relevó un incendio ocurrido durante la madrugada en una antigua casilla de la Policía Local ubicada en Alberti y Luciano Arrué, ex 186.
Según relató Juan, un vecino de la zona, alrededor de las 3.30 de la madrugada su hijo escuchó ruidos y luego advirtió que habían prendido fuego la garita.
"Estaba sin uso, pertenecía a la Policía Local. Antes la habían robado", contó el vecino.
La estructura quedó completamente destruida por las llamas. Detrás del lugar se encuentra el complejo habitacional y, según señalaron los vecinos, si bien en esa cuadra no se registraron robos recientes, sí hubo distintos episodios de inseguridad en las inmediaciones.
"Acá la Policía pasa pero no se para. En esta cuadra no hubo robos, pero para atrás sí. Acá hay cámaras", explicó Juan.
Encontraron un auto que habría sido robado en una entradera
Mientras el móvil de Radio Brisas se encontraba en Alberti y Luciano Arrué, había dos móviles policiales realizando un corte de tránsito.
Entre ambos vehículos se encontraba un Toyota Etios, que habría sido sustraído durante una entradera.
Según la información recabada en el lugar, tras el robo se inició una persecución policial. Los sospechosos finalmente abandonaron el automóvil y escaparon a pie.
El vehículo fue encontrado sin daños visibles y en buen estado, mientras continuaba el operativo policial en la zona.
Un joven ingresó a los restos para sacar aluminio
Durante la cobertura del incendio, el móvil de Radio Brisas registró además una situación particular. Mientras se realizaban las tareas periodísticas y se recababan datos sobre el episodio, un joven ingresó entre los restos de la casilla incendiada con un cortafierro.
El hombre comenzó a retirar elementos de aluminio que habían quedado entre las estructuras destruidas.
Al ser consultado por el móvil sobre qué hacía con el material, explicó que lo llevaba a chatarrerías de la zona, donde, según afirmó, le pagaban alrededor de 1.500 pesos por kilo.
La situación ocurrió mientras todavía se relevaban las consecuencias del incendio y en un sector que, de acuerdo con los vecinos, viene registrando distintos episodios vinculados a la inseguridad.