Sturzenegger defendió el “derrame” de Vaca Muerta y explicó cómo impacta en el empleo
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, volvió a referirse al impacto de Vaca Muerta sobre la economía argentina y defendió la existencia de un efecto “derrame” derivado del crecimiento de la actividad energética.
El funcionario publicó un extenso mensaje en su cuenta de X, luego del debate generado por las declaraciones del exministro de Economía Alfonso Prat-Gay acerca de la capacidad de Vaca Muerta para generar efectos sobre el conjunto de la economía. Sturzenegger sostuvo que el impacto del desarrollo energético no debe medirse únicamente por los puestos de trabajo creados directamente en los yacimientos.
En su análisis, Sturzenegger explicó que una actividad como la producción petrolera requiere una amplia cantidad de bienes y servicios para funcionar. Entre ellos mencionó maquinaria, equipos, cañerías, vehículos, infraestructura y diferentes servicios vinculados con la operación.
A estos requerimientos se suman las necesidades de los propios trabajadores y sus familias, que demandan bienes y servicios en áreas como comercio, salud, educación y esparcimiento. El ministro definió estos efectos como “encadenamientos hacia atrás”.
También destacó los denominados encadenamientos hacia adelante, vinculados con las actividades que pueden desarrollarse gracias a la disponibilidad de energía y otros insumos. En este punto mencionó sectores como la petroquímica y la producción de fertilizantes, además de otras industrias intensivas en el consumo energético.
Según Sturzenegger, estos efectos pueden ser estudiados mediante la matriz insumo-producto. En ese marco, afirmó que por cada puesto de trabajo en la producción petrolera se generan cinco puestos adicionales a través de los encadenamientos hacia atrás.
El argumento de Sturzenegger sobre la riqueza
Sin embargo, el ministro planteó que el impacto económico de Vaca Muerta no termina en los empleos directos ni en los vinculados con sus proveedores. “Lo más importante”, según su interpretación, es la riqueza generada por la actividad energética y la forma en que esos recursos posteriormente se distribuyen y gastan en el resto de la economía.
En su publicación, señaló que parte de esos ingresos queda en manos de los proveedores, otra parte llega al Estado a través de impuestos y regalías, y otra corresponde a los accionistas. El argumento del funcionario es que el gasto posterior de esos recursos también genera actividad y puestos de trabajo en sectores que no necesariamente tienen una relación directa con la producción petrolera.
Para ejemplificar este mecanismo, Sturzenegger recurrió al caso de Arabia Saudita, una economía fuertemente vinculada a la producción de hidrocarburos. El ministro sostuvo que en Arabia Saudita la industria petrolera emplea directamente entre 100.000 y 200.000 trabajadores, dependiendo de la definición utilizada, mientras que la riqueza generada por el petróleo permite sostener una fuerza laboral cercana a los 10 millones de empleos.
De acuerdo con su explicación, esos trabajadores no necesariamente forman parte de la industria petrolera ni de sus proveedores directos. Se trata de puestos vinculados con otras actividades económicas que se sostienen a partir de la riqueza generada por el sector energético.
El ejemplo había sido mencionado previamente por el presidente Javier Milei, según explicó el propio Sturzenegger en su publicación.
El impacto en las provincias
Sturzenegger también vinculó el desarrollo de Vaca Muerta y otras actividades energéticas y mineras con las decisiones fiscales adoptadas por algunas provincias. En particular, mencionó a Neuquén, Río Negro y Catamarca, y sostuvo que los mayores ingresos provenientes de estas actividades permitieron avanzar con reducciones del Impuesto sobre los Ingresos Brutos (IIBB) para determinados sectores.
Según el funcionario, Neuquén y Río Negro eliminaron ese tributo para algunas actividades, entre ellas el turismo, mientras que Catamarca avanzó con medidas vinculadas a la producción industrial. Su argumento es que una menor presión impositiva puede abrir espacio para la expansión de otras actividades económicas.
Una proyección sobre el movimiento de población
En otro tramo de su publicación, Sturzenegger aseguró que estudiantes de la Universidad de San Andrés (UdeSA) estimaron que alrededor de 4 millones de personas podrían trasladarse desde el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) hacia provincias como Neuquén, Río Negro, San Juan, Catamarca, Salta y Jujuy.
El dato fue presentado por el ministro como parte de un proceso de transformación de la estructura económica y territorial del país asociado al crecimiento de sectores como la energía y la minería.
Vaca Muerta y las expectativas de empleo
Las proyecciones sobre el impacto laboral del desarrollo de Vaca Muerta también aparecen en informes recientes del sector. Un estudio de Deloitte difundido en septiembre de 2026 estimó que el crecimiento de la producción y las inversiones en infraestructura podrían sumar más de 100.000 puestos de trabajo directos e indirectos durante la próxima década.
Por otra parte, el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, había proyectado que el desarrollo de Vaca Muerta podría generar unos 90.000 nuevos puestos de trabajo hacia 2029, incluyendo empleos directos, indirectos y vinculados con obras de infraestructura.
Estas estimaciones muestran que el debate sobre el impacto económico de Vaca Muerta incluye no sólo la cantidad de trabajadores empleados directamente por la industria, sino también el efecto de las inversiones, los proveedores, la infraestructura y la actividad económica asociada.
Hacia el final de su publicación, Sturzenegger sostuvo que Argentina está construyendo ventajas competitivas en energía y minería y planteó que el país también podría desarrollar oportunidades en aplicaciones de inteligencia artificial. El ministro incluyó además al agro y la ganadería entre los sectores donde, según su visión, Argentina ya cuenta con ventajas competitivas.