Rambla: el homenaje de diseño a uno de los clásicos de Mar del Plata
No es habitual que en las principales postales de Mar del Plata durante el siglo XX falte la famosa "Silla Bristol". También conocida como "Silla Mar del Plata", tiene un origen difuso, pero una historia posterior mucho más clara, en la cual se transformó en un verdadero ícono cotidiano de la ciudad.
En 2018, dos diseñadores locales se propusieron rendir homenaje al proyecto original a través de una creación personal. Pero lo que podía parecer una simple inspiración o incluso una intención de superación, era en realidad una muestra de respeto que además intentaría conseguir una identidad propia.
Para 2020, durante la primera etapa de la pandemia, Santiago Rolón y Paz Cano presentaron el resultado de la planificación: "Rambla", que adoptó el concepto de la silla original, pero adaptado a estos tiempos y con un gran potencial de personalización según las preferencias.
Seis años después de su lanzamiento, y luego de la atención que captó durante el 150º aniversario de la fundación de la ciudad, el producto ganó experiencia, elogios y la tan buscada identidad propia.
El desafío de reinventar un ícono de la ciudad
En diálogo con Infobrisas.com, desde el estudio Cano Rolón aseguraron que "la idea de Rambla surgió de una mezcla de memoria, historia familiar y también de pensar: ¿qué pasaría si tomáramos uno de los objetos más representativos de Mar del Plata y lo lleváramos a nuestro lenguaje?"
Asimismo, expresaron que "la silla Mar del Plata, o silla Bristol, siempre estuvo muy presente en nuestra vida. Para Paz, además, tiene una relación familiar directa: su abuelo Miguel Cano fue cestero y trabajó durante décadas con el mimbre en la histórica Canastería La Obrera, un oficio que había aprendido de su padre. La silla formaba parte de ese universo cotidiano de su infancia".
En el caso de Rolón, también existe una relación con esa imagen de la ciudad. Su abuelo fue fotógrafo y durante muchos años retrató a familias y turistas en la playa. Entonces, la silla, la rambla, el mar y esas fotografías forman parte de una misma memoria marplatense.
"Rambla terminó siendo algo más que la reinterpretación de una silla: fue una manera de trabajar con nuestra propia historia y con la historia de la ciudad que nos vio nacer, estudiar y desarrollar nuestra profesión", indicaron a este medio desde el estudio.
Consultados acerca del concepto que buscaron y sobre cómo manejaron el equilibrio entre la creación original y la impronta, manifestaron que "desde el principio tuvimos muchísimo respeto por la silla original. De hecho, una de las decisiones más importantes del proyecto fue entender que no queríamos competir con ella ni hacer una copia contemporánea: queríamos homenajearla".
"Por eso conservamos algunos rasgos que considerábamos esenciales: las proporciones generales, el respaldo envolvente, los apoyabrazos, la posibilidad de apilarla y, sobre todo, esa lectura tan característica de las cuatro curvas que construyen su imagen", añadieron.
Sin embargo, como también precisaban que Rambla tuviera una razón de ser propia, "decidimos abandonar el mimbre y trabajar con un material que conocemos profundamente: el metal. Ese cambio permitió llevar el objeto desde el ámbito de la playa hacia el interior de la casa y, al mismo tiempo, generar una síntesis formal a partir de las posibilidades constructivas del material".
"Siempre pensamos en Rambla como un desprendimiento de aquella silla, no como una réplica. Es tomar algo que forma parte de nuestra memoria y darle un nuevo significado".
En un sentido técnico, explicaron que se trata de "una silla de estructura metálica, desarrollada a partir de cuatro curvas que se entrecruzan para construir el respaldo y los apoyabrazos. Esa geometría es probablemente su rasgo más reconocible. Esta estructura se combina con un asiento tapizado, originalmente pensado en pana con tratamiento antimanchas".
Asimismo, remarcaron que "uno de los aspectos que más nos interesaba conservar era la condición apilable de la silla original. Es un detalle funcional que muchas veces queda oculto detrás de la imagen icónica del objeto, pero que para nosotros era fundamental".
"En definitiva, buscamos que la silla pudiera reconocerse desde lejos como parte de aquella tradición, pero que al acercarse revelara que se trataba de un objeto completamente nuevo", agregaron.
El impacto del proyecto
Tras su lanzamiento, la idea tomó notoriedad a nivel local y nacional, con participaciones en importantes eventos dedicados al diseño y diversos contactos comerciales. Al respecto, desde Cano Rolón consideraron que esa etapa "fue muy especial porque Rambla terminó teniendo una vida propia que quizás nosotros mismos no imaginábamos cuando la diseñamos".
En ese marco, recordaron ante Infobrisas.com que "el proyecto nació en 2018, obtuvo una Beca a la Creación del Fondo Nacional de las Artes y fue presentado en 2020, en plena pandemia. Con el tiempo, muchas personas empezaron a acercarse a Rambla no solo porque les gustaba el diseño, sino porque reconocían algo de Mar del Plata en ella. Nos hablan de sus veranos, de sus abuelos, de las vacaciones, de los balnearios o de aquellas sillas que recordaban de chicos".
También contaron que les sorprendió "verla llegar a lugares muy alejados de Mar del Plata. Por ejemplo, equipamos todo el exterior de un café en Tucumán con sillas, mesas y poltronas de la colección".
"Es algo que nos resulta muy interesante: un objeto nacido de una memoria tan local puede encontrar nuevas formas de identificación y uso en contextos completamente diferentes".
En detalle, Rambla tuvo presencia en la muestra “Del cielo a casa”, del Museo Malba, y en la exposición "Aquí estamos - Mujeres en el diseño 1900 - Hoy", del Vitra Design Museum en Fundación Proa. Según sus creadores, esas participaciones fueron muy importantes porque permitieron que la pieza se leyera no solo como un producto, sino también como parte de una conversación más amplia sobre diseño, patrimonio e identidad.
"Después de seis años, Rambla sigue formando parte de nuestro catálogo y continúa siendo uno de los productos más identificados con Cano Rolón. La pieza original, además, forma parte actualmente del archivo de Fundación IDA, junto con la silla que tomamos como referencia para desarrollar el proyecto", resaltaron.
Los 150 años de Mar del Plata
En febrero de 2024, la ciudad cumplió 150 años de existencia formal, y en ese contexto hubo shows, muestras de arte, homenajes y distintas propuestas vinculadas con el arte y el diseño.
Desde el estudio Cano Rolón comentaron que ese aniversario "tuvo para nosotros un significado muy particular porque permitió volver a mirar la ciudad desde su identidad, su patrimonio y sus formas de hacer".
Justamente, remarcaron que "Rambla ya había nacido con esa intención: recuperar desde el diseño contemporáneo un objeto profundamente ligado a la identidad marplatense. Por eso, que la silla pudiera aparecer nuevamente en el contexto de una celebración tan importante para la ciudad fue una forma de cerrar un círculo".
"Nos interesa especialmente que el diseño pueda hablar de los lugares de los que viene. Mar del Plata tiene una identidad visual y cultural muy fuerte, y creemos que todavía hay muchísimo por explorar desde el diseño: sus paisajes, sus edificios, sus materiales, sus oficios y también esos objetos cotidianos que, de tan presentes, muchas veces dejamos de mirar", agregaron.
"Para nosotros, Rambla es justamente eso: una pieza contemporánea que nace de una memoria local y que intenta mantenerla viva sin quedarse detenida en el pasado".
El presente de "Rambla"
La propuesta del estudio no se circunscribe únicamente a Rambla, sino que también incluye sillas, mesas, sillones, poltronas, luminarias, aparadores, objetos y accesorios. Durante el proceso de fabricación se utilizan diferentes materiales y se combina la labor propia con la de colaboradores locales.
"Buscamos que cada pieza tenga una identidad propia, pero también que pueda formar parte de un conjunto y adaptarse a diferentes espacios y formas de uso", expresaron.
Ya con una tienda propia en Mar del Plata, donde se pueden encontrar las colecciones de mobiliario e iluminación y todo el universo de fabricaciones, la silla estrella del estudio puede adquirirse en diferentes colores.
"La paleta original de Rambla estuvo muy vinculada a los amaneceres y atardeceres de Mar del Plata, con colores suaves y tonos pastel. Esa relación con el paisaje sigue presente, pero hoy la colección ofrece muchas más posibilidades de personalización", detallaron los protagonistas.
En ese sentido, resaltaron que se puede elegir entre una gran variedad de colores, terminaciones y tapizados, de manera que cada silla pueda adaptarse a distintos espacios y proyectos, desde viviendas hasta locales gastronómicos, hoteles u oficinas.
"También desarrollamos versiones para exterior, con materiales y terminaciones específicas para responder a las condiciones de uso. Esa variedad nos permite mantener la identidad de Rambla, pero hacer que pueda integrarse en contextos muy diferentes", indicaron en diálogo con este medio.
Hoy en día, Rambla comparte espacio con diferentes colecciones, algunas de las cuales exploran las formas y la relación entre los objetos y los espacios que habitan las personas. El estudio continúa a cargo de las dos personas que le dan el nombre: Paz Cano y Santiago Rolón.
De esta forma, queda claro que "Rambla" es más bien un homenaje integral, que nunca tuvo la intención de reemplazar o superar al diseño de la Silla Bristol, sino de aportar un capítulo más a una cultura marplatense que nunca deja de contar historias, ya sea sobre barrios, veranos o hasta sobre la simpleza de los objetos que eligen los vecinos y turistas a la hora de sentarse a descansar.