Una técnica quirúrgica inédita en la Argentina para tratar una grave enfermedad cardíaca en bebés
Una bebé de siete meses con una grave enfermedad cardíaca fue operada en el Hospital Garrahan mediante una técnica quirúrgica que busca mejorar la función del corazón y, eventualmente, evitar o postergar la necesidad de un trasplante. Se trata de la primera vez que se utiliza con este objetivo en la Argentina y Latinoamérica.
La paciente tiene una miocardiopatía dilatada severa, una enfermedad que provoca un aumento del tamaño del corazón y reduce su capacidad para bombear sangre. Durante sus primeros meses de vida atravesó distintos tratamientos y evaluaciones médicas hasta que llegó al centro pediátrico, donde el equipo analizó alternativas para abordar su cuadro.
En bebés con esta patología, el trasplante cardíaco puede ser una opción terapéutica. Sin embargo, cuando se trata de pacientes de muy bajo peso, encontrar un donante compatible puede resultar especialmente difícil. Frente a ese escenario, los profesionales del Garrahan evaluaron una estrategia quirúrgica destinada a favorecer la recuperación de la función cardíaca.
La intervención se realizó el 23 de septiembre y consistió en un cerclaje de la arteria pulmonar, una técnica conocida en cirugía cardiovascular pediátrica, pero utilizada en este caso con un propósito diferente del habitual.
El cerclaje, también llamado banding de la arteria pulmonar, se emplea desde hace décadas en bebés con determinadas cardiopatías congénitas. En esos casos, el procedimiento permite regular el flujo de sangre hacia los pulmones cuando una malformación genera una circulación excesiva.
La particularidad de esta cirugía es que se aplicó en una paciente sin una malformación estructural del corazón, con el objetivo de promover la remodelación de un músculo cardíaco debilitado por la miocardiopatía dilatada.
La estrategia comenzó a desarrollarse en centros especializados de Alemania y Estados Unidos. Consiste en ajustar cuidadosamente la arteria pulmonar para modificar las condiciones de presión dentro del corazón y estimular una respuesta del músculo cardíaco.
Al aumentar la resistencia al flujo sanguíneo, el ventrículo derecho debe realizar un mayor esfuerzo. Ese estímulo puede favorecer su crecimiento y fortalecimiento y, mediante un mecanismo conocido como efecto de interacción entre los ventrículos, generar cambios que también beneficien al ventrículo izquierdo, cuya función se encuentra comprometida por la enfermedad.
La intervención busca, de esta manera, crear condiciones para que el propio corazón recupere parte de su capacidad de bombeo. A diferencia de los dispositivos de asistencia mecánica, no reemplaza la función cardíaca, sino que intenta estimular una respuesta del músculo.
Una alternativa para pacientes seleccionados
El procedimiento no es adecuado para todos los bebés con miocardiopatía dilatada. La selección de los pacientes es uno de los aspectos centrales, ya que los resultados pueden variar y dependen de las características clínicas de cada caso.
“Se trata de una estrategia novedosa y de resultados variables, que no puede aplicarse a todos los pacientes con miocardiopatía dilatada”, explicó Javier Cornelis, cirujano cardiovascular. “La selección es muy específica y, entre otros criterios, requiere que el ventrículo derecho conserve una buena función”, agregó.
Según detallaron desde el equipo médico, la posibilidad de implementar esta alternativa había sido evaluada durante un tiempo antes de avanzar con la intervención.
La cirugía duró aproximadamente una hora. Después, la bebé permaneció bajo cuidados especializados en el área de recuperación cardiovascular y continuó con el seguimiento de un equipo multidisciplinario. Finalmente, recibió el alta ambulatoria.