“Mamá me bancaba siempre y yo pensaba cuándo iba a poder devolverle algo”: la marplatense que es promesa en el fútbol femenino

Camila Ochoa tiene 19 años, juega en Independiente y acaba de debutar en la Selección mayor. En diálogo con Radio Brisas, la futbolista marplatense repasó el camino que la llevó a cumplir sus sueños, los sacrificios de su familia y la emoción de su mamá, que la acompañó desde atrás del alambrado.

Camila Ochoa, de 19 años, visitó este domingo los estudios de Radio Brisas en compañía de su madre. Su estadía en Mar del Plata será un instante. En menos de 24 horas emprenderá rumbo hacia Entre Ríos para sumarse a la pretemporada con Independiente de Avellaneda, como un recordatorio inmediato de la montaña rusa que está viviendo a través del fútbol.

“Me explota el corazón, yo no lo puedo explicar, y aparte de todo (mis hijos) son buenas personas. Ella es mi talón de Aquiles porque la sigo, para mí era un orgullo ir el sábado todo el día verla, es un placer”, recordó enseguida Verónica, su mamá, en diálogo con Bernardo Rolón y Valeria Figueroa. 

Surgida en Cadetes, su relación con el fútbol comenzó verdaderamente en las calles. Precisamente en "la cortada", en Almafuerte y Dorrego, donde pasaba las tardes jugando con los vecinos hasta que Verónica espetaba: "¡¿Cuándo vas a venir a tu casa?!". Enseguida llegaron las escuelitas. A los siete años probó en La Gambeta y luego continuó en El Campito, en una época en la que todavía eran pocas las nenas que practicaban este deporte.

Probó otras disciplinas, incluso patín artístico y hockey, pero la pelota siempre terminaba imponiéndose. “La última vez que me probé en hockey frenaba la bocha con el pie. Encima había ido con la camiseta de la Roma de Totti; ahí, ya está…” recordó entre risas.

Después de varios años en Cadetes, llegó la oportunidad de probarse en Independiente de Avellaneda. Viajó a Buenos Aires junto a una compañera y, en su primer día, los entrenadores ya querían que se quedara. 

Sin embargo, Camila tenía una condición: terminar el colegio. Durante los meses siguientes viajó periódicamente para entrenarse y demostrar su interés, hasta que finalmente se instaló en la capital con apenas 17 años. Y el año pasado, llegó el mérito a tanto esfuerzo personal y familiar: el primer contrato profesional.

“Mamá me bancaba siempre y yo pensaba cuándo iba a poder devolverle algo. Lograr eso fue un alivio para ella, para que no estuviera todo el tiempo pendiente de si necesitaba algo”, contó la marplatense de selección.

Hoy se permite disfrutar del proceso y, con una vivacidad que la caracteriza, cuenta que “es todo lindo lo que estoy viviendo, así que no puedo estar mal por nada”. Pero Camila trabajó mucho para llegar a convivir con las grandes figuras de la Selección que conduce Portanova.

Vivió en un hostel, cambió de colegio para cursar sexto año y tuvo que acostumbrarse a largos viajes en colectivo para llegar a los entrenamientos. Mientras otros adolescentes disfrutaban de las salidas de egresados, ella organizaba sus días entre las aulas y el fútbol. “Siempre estuve convencida de que era lo que quería hacer y no me importaba dejar todo de lado para cumplir mi sueño”, aseguró.

Por todo ese esfuerzo, la realidad marca para la marplatense Camila Ochoa un presente destacado; con un lugarsito ganado a mucha honra en la Selección Argentina femenina. Hace pocos días viajó con el plantel para disputar dos amistosos a Brasil, que culminaron 3-1 y 2-2 (un verdadero partidazo): la joven marplatense logró su debut con 19 años en la Mayor en el primero de los dos encuentros.

Este año también marcó una experiencia inolvidable para la joven volante, con el viaje al Mundial Sub-20 de Polonia: “Todos estaban trabajando para vos, entrenábamos en canchas hermosas, teníamos un micro para nosotras. Era un sueño”, recordó.

Ahora, con una nueva pretemporada por delante en Independiente, Ochoa mantiene intacta su ambición. Quiere consolidarse en el club, volver a ser convocada al seleccionado y, algún día, jugar en el exterior. “Yo sé que lo voy a lograr. Quiero volar, seguir sumando y seguir creciendo. No me conformo con esto”, afirmó.

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