Dolor en la comunidad de la Parroquia Pompeya por la muerte de Fray Claudio Bedriñán

El sacerdote capuchino falleció este fin de semana en Córdoba, a los 65 años. La comunidad de la parroquia marplatense lo recordó con un mensaje de cariño y gratitud por su labor pastoral y la huella que dejó en numerosas personas.

La comunidad de la Parroquia Nuestra Señora de Pompeya de Mar del Plata expresó su pesar por la muerte de Fray Claudio Bedriñán, sacerdote capuchino que falleció el sábado 17 de octubre, a los 65 años.

A través de una publicación en su cuenta oficial de Instagram, la parroquia destacó su compromiso religioso, su cercanía con los fieles y el acompañamiento que brindó a lo largo de su ministerio.

“Sacerdote estudioso, un gran pastor y, sobre todo, un hombre cercano a su comunidad”, expresaron en el mensaje, en el que también remarcaron su capacidad para escuchar, acompañar y dejar una huella en la vida de numerosas personas.

Nacido en Concordia, Fray Claudio Bedriñán desarrolló una extensa trayectoria dentro de la Orden Capuchina, con responsabilidades pastorales, académicas e institucionales en Argentina y en el exterior.

Se formó en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, donde obtuvo los títulos de licenciado y doctor en Teología Bíblica. También fue formador en el seminario de la Orden Capuchina y desarrolló tareas vinculadas con la pastoral hispana en Toronto, Canadá.

Su recorrido incluyó además distintas funciones dentro de la orden religiosa. Entre ellas, se desempeñó como director del Servicio Internacional de Justicia, Paz y Ecología, en la Curia General de Roma, y participó en la revisión de las Constituciones de la Orden. También coordinó centros educativos capuchinos.

En el ámbito regional, fue ministro provincial del Río de la Plata, que comprende Argentina y Uruguay, durante los períodos 2002-2005, 2011-2014 y 2014-2017.

Su labor pastoral también estuvo vinculada con Mar del Plata, donde se desempeñó como párroco y construyó un vínculo cercano con la comunidad.

Desde la Parroquia Pompeya despidieron al sacerdote con palabras de agradecimiento por su vida y su ministerio, y expresaron un deseo de paz eterna, con una invocación a la Virgen de Pompeya para que lo cobije bajo su manto.

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