Con la morosidad en alza el crédito irregular ya llega al 18,4%
La morosidad en Argentina alcanzó un nuevo máximo en agosto de 2026 y refleja las dificultades que enfrentan cada vez más hogares para cumplir con sus obligaciones financieras. Según un informe de EcoGo y la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral, el 27% de los deudores registró al menos un saldo irregular, el nivel más alto de la serie analizada.
El indicador aumentó 0,3 puntos porcentuales respecto de julio y ocho puntos porcentuales en comparación con agosto de 2025. En paralelo, la proporción del crédito familiar con problemas de pago llegó al 18,4%, tras acumular 22 meses consecutivos de incrementos.
El deterioro se produce incluso en un contexto de recuperación mensual del financiamiento a las familias. No obstante, el relevamiento también identifica señales de desaceleración en algunos indicadores, con una mejora de la mora que excluye los créditos considerados irrecuperables.
Los datos forman parte del informe Crédito a las familias: radiografía provincial, elaborado a partir de información de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el INDEC y la CEPAL.
El dato más relevante del informe es la proporción de personas que registra al menos una obligación financiera en situación irregular. En agosto, ese porcentaje llegó al 27% del total de deudores, con un incremento interanual de ocho puntos porcentuales. La cifra permite dimensionar el alcance del problema: más de uno de cada cuatro deudores incluidos en el relevamiento tenía al menos un saldo irregular. Se trata de un indicador sobre personas, que debe distinguirse de la proporción del dinero prestado que presenta dificultades de cobro.
Ambas mediciones muestran un deterioro de la situación crediticia, aunque describen aspectos diferentes. Mientras el primer indicador refleja cuántos deudores tienen al menos una obligación irregular, el segundo permite conocer qué parte del financiamiento total está afectada por incumplimientos.
El crédito a las familias volvió a crecer, pero la mora sigue en aumento
Durante agosto, el financiamiento a personas físicas alcanzó los $101,9 billones, con un crecimiento real del 0,8% respecto de julio y del 3,9% interanual. Sin embargo, la recuperación del crédito no estuvo acompañada por una mejora generalizada en el cumplimiento de los pagos. Por el contrario, la mora por monto llegó al 18,4%, lo que representa un aumento de 0,3 puntos porcentuales frente al mes anterior y de 9,8 puntos respecto de agosto de 2025.
Con este resultado, el indicador acumuló 22 meses consecutivos de subas. Además, el volumen de financiamiento todavía se encontraba por debajo del máximo registrado en diciembre de 2025. De esta manera, el crecimiento mensual del crédito convive con una mayor proporción de obligaciones en situación irregular.
Qué significa que la mora llegue al 18,4%
La mora por monto mide la proporción del saldo de crédito que presenta irregularidades respecto del total considerado en el informe. Por lo tanto, el 18,4% no significa que esa proporción de personas esté endeudada, sino que representa la parte del financiamiento que registra problemas de pago.
La diferencia es importante para interpretar las cifras: una persona puede tener varias obligaciones y registrar atrasos en una sola de ellas, mientras que otra puede concentrar un saldo elevado en situación irregular. Por eso, el porcentaje de deudores afectados y la mora medida en dinero son indicadores complementarios para evaluar la situación financiera de los hogares.
Qué provincias registran los mayores niveles de morosidad
El relevamiento de EcoGo y la Universidad Austral también identifica diferencias significativas entre las jurisdicciones argentinas. La Rioja encabeza el ranking de morosidad por monto, con el 26,2%, seguida por Santa Cruz y San Luis, ambas con el 24,2%.
En el extremo opuesto aparecen La Pampa, con una mora del 9,6%; la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con el 12,5%; y Entre Ríos, con el 14,5%.
La distancia entre las jurisdicciones muestra que el deterioro crediticio no se distribuye de manera uniforme en todo el país. No obstante, estos porcentajes describen la irregularidad de los saldos crediticios y no permiten, por sí solos, establecer las causas económicas o sociales de las diferencias regionales.
Tucumán lidera el endeudamiento en relación con la economía provincial
El informe también analiza el peso del crédito familiar en la actividad económica de cada jurisdicción, mediante la relación entre el financiamiento a las familias y el Producto Bruto Geográfico (PBG).
En esta medición, Tucumán ocupa el primer lugar, con el 13,8%, seguida por Catamarca, con el 12,4%, y Formosa, con el 12,1%. El promedio nacional se ubica en el 9%.
Este indicador permite comparar el volumen de crédito con el tamaño de las economías provinciales. Sin embargo, un mayor nivel de endeudamiento relativo no equivale necesariamente a una mayor morosidad: para evaluar la capacidad de pago también es necesario considerar los ingresos, las condiciones de financiamiento y el comportamiento de los deudores.
La mora del crédito no bancario casi duplica la del sistema financiero
Uno de los aspectos más destacados del relevamiento es la diferencia entre el sistema financiero tradicional y los proveedores no financieros de crédito (PNFC). Estas últimas entidades representan el 14,8% del crédito total informado, pero registran una mora por monto del 31,7%. En el sistema financiero tradicional, en cambio, el indicador se ubica en el 16,1%.
La diferencia evidencia una mayor proporción de saldos irregulares en el segmento no bancario, donde la mora prácticamente duplica la registrada en bancos y otras entidades financieras.
El contraste resulta relevante porque permite observar que los problemas de pago no afectan de la misma manera a todos los canales de financiamiento. Sin embargo, los porcentajes no bastan para determinar por qué un segmento presenta más incumplimientos que otro: para establecer las causas sería necesario analizar también los perfiles de los clientes, las condiciones de los préstamos y los criterios de evaluación crediticia.
Pese al nuevo récord de la mora total, el informe identifica una evolución diferente cuando se excluyen los créditos clasificados como irrecuperables. La denominada mora operativa descendió al 10,6% en agosto, con una reducción de 0,4 puntos porcentuales respecto de julio. Se trata del segundo mes consecutivo de mejora de este indicador.
Según el análisis de los investigadores, el incremento de la mora total se concentra en los créditos clasificados en situación 5, considerados irrecuperables, mientras que otras categorías asociadas a incumplimientos menos prolongados muestran una disminución.
Esta diferencia permite distinguir dos tendencias que conviven en la actualidad: por un lado, aumenta el peso de los créditos cuyo recupero se considera altamente improbable; por otro, algunos indicadores que excluyen esas obligaciones muestran una evolución favorable.
En consecuencia, la desaceleración de la mora operativa no implica que el problema esté resuelto ni que la morosidad general haya comenzado a bajar. El récord del 18,4% continúa reflejando una situación crediticia deteriorada.
El endeudamiento familiar, ante un debate en el Congreso
La publicación de estos datos coincide con la discusión sobre el endeudamiento de los hogares prevista para el miércoles en la Cámara de Diputados, según la información difundida junto con el informe.
El escenario plantea un desafío para las familias que deben afrontar sus compromisos financieros y para el sistema crediticio, que registra una mayor proporción de préstamos con dificultades de cobro.
La evolución de los próximos meses será clave para determinar si la mejora de la mora operativa se consolida o si el deterioro de los créditos irrecuperables continúa impulsando los indicadores generales.
Para seguir de cerca esa evolución, será necesario observar tanto la cantidad de personas con obligaciones irregulares como la proporción del crédito afectada, las diferencias entre provincias y el comportamiento de los proveedores bancarios y no bancarios.