Obesidad infantil: el 44% de los alumnos de primer grado tiene exceso de peso
El exceso de peso en la infancia representa un desafío para la salud pública. Según los resultados del programa Salud Escolar Bonaerense, el 44% de los alumnos de primer grado evaluados en escuelas de la provincia de Buenos Aires presenta sobrepeso u obesidad. Del total, el 17% tiene obesidad y el 27%, sobrepeso, de acuerdo con los datos difundidos por el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak.
Frente a este escenario, Marina Rinaldi, nutricionista y docente de la Licenciatura en Nutrición de la Universidad FASTA, explicó cuáles son los factores que influyen en el desarrollo del sobrepeso y la obesidad infantil, qué consecuencias pueden tener en la salud y qué medidas pueden contribuir a prevenirlos.
“El sobrepeso y la obesidad infantil son problemas de salud pública que tienen múltiples causas. No dependen únicamente de cuánto come un niño o de cuánto ejercicio realiza, sino también de sus hábitos, su entorno familiar, las condiciones socioeconómicas y el ambiente en el que crece”, señaló la especialista.
Entre los factores que contribuyen a esta problemática, Rinaldi mencionó los hábitos alimentarios, el consumo frecuente de productos ultraprocesados y bebidas azucaradas, y la menor presencia de frutas, verduras y alimentos frescos en la alimentación cotidiana.
También advirtió sobre el sedentarismo, el tiempo prolongado frente a las pantallas y las dificultades para acceder a espacios seguros donde los chicos puedan jugar y realizar actividad física. A esto se suman la influencia de la publicidad de productos de bajo valor nutricional y las costumbres familiares, que intervienen en la formación de hábitos desde edades tempranas.
La nutricionista remarcó que la obesidad no debe interpretarse como una responsabilidad exclusiva del niño o de su familia.
“Es importante comprender que la obesidad no es una cuestión de voluntad individual. Es una condición compleja, influida por factores biológicos, ambientales y sociales”, sostuvo.
En ese sentido, destacó que la prevención requiere un trabajo conjunto entre las familias, las escuelas, los equipos de salud y el Estado, con medidas que faciliten el acceso a una alimentación saludable y a oportunidades para mantenerse activos.
Qué consecuencias puede tener el exceso de peso en la infancia
El sobrepeso y la obesidad pueden afectar tanto la salud física como el bienestar emocional y social de niños y niñas.
A corto plazo, explicó Rinaldi, el exceso de peso puede favorecer alteraciones de la presión arterial, los lípidos en sangre y el metabolismo de la glucosa. También puede asociarse con problemas osteoarticulares, dificultades para realizar actividad física y alteraciones del sueño.
Las consecuencias no se limitan al plano físico. Las burlas, la estigmatización y la discriminación por el peso pueden perjudicar la autoestima y la imagen corporal durante una etapa clave del desarrollo.
A largo plazo, la persistencia del exceso de peso se relaciona con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, entre ellas diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares e hipertensión arterial.
Sin embargo, la especialista aclaró que cada caso debe evaluarse de manera individual. El abordaje debe enfocarse en mejorar la salud y la calidad de vida, respetar las necesidades nutricionales propias del crecimiento y evitar las dietas restrictivas sin acompañamiento profesional.
Cómo detectar a tiempo el sobrepeso infantil
La detección temprana permite identificar cambios en la trayectoria de crecimiento y actuar antes de que se consoliden hábitos poco saludables o aparezcan complicaciones metabólicas.
Para ello, Rinaldi recomendó prestar atención a la evolución del peso y la talla, los hábitos alimentarios, el tiempo frente a las pantallas y las oportunidades para realizar actividad física.
También señaló que las dificultades persistentes para dormir, el cansancio, las molestias físicas que limitan las actividades cotidianas y las situaciones de burlas o aislamiento relacionadas con el cuerpo son aspectos que las familias deben considerar.
“La herramienta fundamental es el control periódico de crecimiento y desarrollo con el equipo de salud”, explicó.
Estos controles permiten evaluar el peso y la talla en relación con la edad y el sexo, detectar posibles alteraciones y determinar si es necesario realizar un seguimiento profesional.
La nutricionista subrayó, además, que la detección debe llevarse adelante sin culpabilizar a los chicos ni a sus familias. El acompañamiento debe contemplar las particularidades de cada niño y su contexto.
Qué hábitos ayudan a prevenir la obesidad infantil
La prevención comienza durante los primeros años de vida y se construye a partir de las experiencias cotidianas. En este proceso, las familias y las escuelas cumplen un papel central en la formación de hábitos alimentarios y en la incorporación del movimiento a la rutina.
Entre las principales recomendaciones, Rinaldi destacó:
- Ofrecer una alimentación variada: priorizar frutas, verduras y alimentos frescos, y limitar las bebidas azucaradas y los productos con exceso de azúcares, grasas y sal.
- Promover el consumo de agua: incorporarla como bebida habitual durante las comidas y a lo largo del día.
- Respetar las señales de hambre y saciedad: evitar obligar a los chicos a comer más de lo que necesitan y no utilizar la comida como premio o castigo.
- Fomentar el juego y la actividad física: generar oportunidades para moverse, jugar al aire libre y reducir los períodos prolongados de sedentarismo.
- Acompañar con el ejemplo: los hábitos de los adultos influyen en las elecciones y las conductas de los niños.
- Reducir el tiempo frente a las pantallas: favorecer actividades recreativas que impliquen movimiento e interacción social.
La especialista también destacó la importancia de que las escuelas promuevan la educación alimentaria, faciliten el acceso al agua y a alimentos de buena calidad nutricional, y garanticen espacios para el juego activo y la actividad física.
A su vez, consideró fundamental prevenir las burlas y la discriminación por el peso, y fortalecer el trabajo conjunto entre las instituciones educativas, las familias y los equipos de salud.
El rol de las familias, las escuelas y las políticas públicas
Frente a los datos del programa Salud Escolar Bonaerense, la prevención del exceso de peso infantil requiere una estrategia que vaya más allá de las decisiones individuales.
Para Rinaldi, es necesario generar entornos que favorezcan elecciones saludables desde los primeros años, con mejores oportunidades de alimentación, movimiento y acompañamiento sanitario.
“Prevenir la obesidad infantil significa garantizar mejores condiciones para crecer, aprender y vivir saludablemente”, sostuvo.
En esa línea, la nutricionista concluyó que el acompañamiento de las escuelas, los equipos de salud y las políticas públicas resulta clave para que las opciones saludables también sean las más accesibles para los niños y sus familias.