Celulares en las cárceles: el reclamo de un fiscal de Mar del Plata por las estafas telefónicas

El fiscal de Delitos Económicos Luis Ferreyra aseguró en Radio Brisas que una parte importante de las estafas telefónicas y virtuales se organiza desde unidades penitenciarias. Cuestionó el acceso irrestricto a los celulares y brindó recomendaciones para evitar caer en engaños.

El fiscal de la Fiscalía N.º 10 de Delitos Económicos de Mar del Plata, Luis Ferreyra, aseguró que una parte importante de las estafas telefónicas y virtuales que se investigan en la ciudad se origina en unidades penitenciarias. En diálogo con Radio Brisas, cuestionó el acceso sin restricciones a los celulares en las cárceles y planteó que podrían establecerse límites para evitar que esos dispositivos se utilicen para cometer delitos.

“Gran parte de estos delitos vienen de las cárceles”, sostuvo el funcionario, quien también interviene en la Fiscalía N.º 12, vinculada con investigaciones por usurpaciones, extorsiones y apremios ilegales.

Según explicó, muchas de las maniobras funcionan como verdaderos centros de llamadas, desde donde los internos realizan numerosos contactos durante el día para intentar engañar a posibles víctimas. “Capaz que tiran 100 de estas por día. Con que uno solo caiga, ya llevaron los ahorros de toda la vida de una familia”, describió.

Entre las modalidades que mencionó se encuentran las extorsiones en las que una persona inicia una conversación simulando ser una mujer y luego aparece otro supuesto interlocutor que se presenta como policía y afirma que existe una denuncia en contra de la víctima. A partir de allí, comienzan las exigencias de dinero.

También siguen vigentes las llamadas en las que los delincuentes se hacen pasar por policías y aseguran que un familiar sufrió un accidente o atraviesa una situación de emergencia. En esos casos, aprovechan el miedo y la urgencia para conseguir que las personas entreguen dinero.

Las claves para evitar caer en una estafa virtual

Ferreyra hizo hincapié en la prevención y señaló dos recomendaciones centrales. La primera es desconfiar de las llamadas por WhatsApp que supuestamente realizan organismos públicos, bancos o empresas. “Si te llaman por WhatsApp, es estafa”, afirmó.

Explicó que este tipo de comunicaciones se realizan mediante transferencia de datos y pueden resultar más difíciles de rastrear que una llamada telefónica convencional.

La segunda advertencia está relacionada con el acceso a los celulares. El fiscal sostuvo que, en general, los estafadores necesitan que la propia víctima realice alguna acción para ingresar a sus dispositivos, como compartir una clave, descargar una aplicación o escanear un código QR.

“Si vos no bajaste una aplicación, si vos no me diste una clave, si vos no ingresaste a un QR, a tu teléfono nadie puede ingresar”, explicó. También recomendó establecer códigos familiares para verificar la identidad de una persona ante un pedido urgente de dinero.

El funcionario advirtió que estas maniobras no afectan solamente a adultos mayores: también pueden caer personas jóvenes, especialmente en engaños vinculados con inversiones por redes sociales, compras en línea y falsas ofertas.

Por último, volvió a plantear la necesidad de limitar el acceso a internet desde las unidades penitenciarias. Consideró que no necesariamente deberían quitarse los teléfonos, pero sí restringir las redes y plataformas disponibles.

“La tecnología hay sobrada tecnología para hacer eso”, señaló, y sostuvo que el objetivo debería ser impedir que los dispositivos se conviertan en herramientas para organizar estafas y extorsiones.

 

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