Cumbre de las Américas: a 21 años de una Mar del Plata ante los ojos del mundo

El 4 y el 5 de noviembre de 2005 se desarrolló en la ciudad la Cumbre de las Américas, uno de los eventos políticos e institucionales más importantes en la historia de Mar del Plata. 21 años después, el intendente Daniel Katz rememoró esos días en Infobrisas.com.

Este miércoles 4 de noviembre se cumplen 21 años del inicio de la IV Cumbre de las Américas, desarrollada en Mar del Plata. Aquellos días de 2005 quedarían marcados por la presencia de importantes figuras políticas del continente, pero también por una serie de preparativos, obras, expresiones culturales paralelas y protestas que cambiaron sustancialmente la fisonomía de la ciudad.

En aquella apuesta internacional, Mar del Plata recibió la visita de unos treinta jefes de Estado. Entre ellos, los presidentes George W. Bush (Estados Unidos), Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Hugo Chávez (Venezuela), Evo Morales (Bolivia), Vicente Fox (México) y Tabaré Vázquez (Uruguay). El mandatario argentino era Néstor Kirchner.

Más de dos décadas después, Daniel Katz, intendente de General Pueyrredon por aquel entonces, rememoró cómo se vivió ese evento. Ante Infobrisas.com, valoró que la cumbre dejó en el distrito una serie de obras que trascendieron al evento en sí.

"21 años después, vemos que fue un hecho absolutamente trascendente, tal vez el más trascendente en la ciudad desde aquel momento hasta ahora. Fue un punto de inflexión desde varios puntos de vista. Yo lo recuerdo primero como un sueño, casi una quimera, cuando se nos ocurrió plantear que Mar de Plata fuera la sede de esa cumbre", expresó el jefe comunal.

Ante este medio, recordó lo vivido "como un enorme desafío. Una vez que atravesamos el dificultoso camino de lograr imponer a Mar del Plata como sede, teníamos el desafío de llegar en tiempo y forma con todas las obras de infraestructura que eran requisito sine qua non para que la cumbre se realizara en nuestra ciudad. Fundamentalmente, lo que tenía que ver con infraestructura en el aeropuerto, de rutas, de accesibilidad a la ciudad y también con seguridad y un desafío: explicarle a los marplatenses de qué se iba a tratar, que era todo prevención".

En ese contexto, aseguró que "otra cosa fue atravesar todo el período previo a la cumbre con medios, sobre todo los nacionales y locales, preguntando por bolsas para cadáveres, francotiradores, fragatas misilísticas y submarinos estacionados frente a la costa de Mar del Plata y túneles que se construían para evacuación de presidentes. Todo un mito que se construía alrededor de la cumbre".

Finalizadas esas fechas, Katz conservó "el sabor agradable del final de un montón de obras que todavía los maplatenses disfrutamos y del éxito político haber podido organizar esa cumbre sin mayores inconvenientes, más allá de los ya conocidos disturbios en avenida de Colón en un par de cuadras, una cumbre con su otra cara, la mal llamada 'Contracumbre' o 'Cumbre de los Pueblos'". 

"En realidad, ambas transcurrieron en la ciudad simultáneamente con absoluta libertad, con soporte de parte del Estado. Demostramos al mundo que se podía organizar eso sin tener mayores consecuencias".

Los días previos a la Cumbre

Consultado por los momentos inmediatamente anteriores al evento, Katz afirmó que existió "un enorme esfuerzo de organización, porque había que articular principalmente con Policía Federal, pero con el resto de las fuerzas de seguridad, inclusive Fuerzas Armadas, por todo lo que era el operativo de seguridad".

En ese sentido, recordó una de las cuestiones que más impactó en los marplatenses, y es que durante un importante período se dispuso un vallado que delimitó el área donde se desarrollaría la reunión internacional. Durante esos días, se suspendió por completo el turismo en ese sector costero, y quienes vivían dentro del perímetro debían solicitar una credencial para poder ingresar a su domicilio.

El exintendente remarcó que a él le comprendieron "las generales de la ley. Yo vivo y sigo viviendo en la misma casa de aquel entonces, dentro de lo que fue el área de exclusión, y tenía que ir a acreditarme a la calle Sarmiento, a la Policía Federal, como tuvieron que hacer todos los vecinos que vivían adentro de esta zona para poder circular, entrar y salir".

"No dejaba de ser un tema conmocionante el tener que acreditarse para poder entrar a la casa".

En contraste, valoró que "durante la Cumbre fueron, diría, los días más seguros de los barrios que quedamos o de las zonas que quedamos adentro, porque realmente vivíamos en un lugar donde estábamos solos los vecinos y no ingresaba nadie más. Así que durante ese tiempo, supimos lo que era vivir con seguridad realmente, cosa que hoy anhelamos".

"Fue todo así, muy demandante, muy extenuante y con muchas discusiones. Hoy es fácil contarlo, pero en aquel momento había discusiones constantes por miradas distintas personas ajenas a lo que era el Estado nacional", añadió.

A su vez, remarcó que "había servicios de inteligencia o de seguridad de extranjeros, no solamente de Estados Unidos, sino de varios países que venían a velar por la seguridad de sus presidentes, que también hacían sugerencias, tenían dudas, preguntaban cosas y presionaban por otras. La verdad es que fue una tarea sumamente ardua".

Las obras: el legado de la Cumbre en Mar del Plata

Con motivo de la Cumbre de las Américas, la ciudad recibió una inversión cercana a los 500 millones de dólares con fines de infraestructura pública. Precisamente, la intención de la Municipalidad fue aprovechar la ocasión para realizar mejoras estructurales que iban más allá del evento en sí.

Ante este medio, Katz mencionó, entre los distintos trabajos, "el ensanche de la Ruta 2, que del aeropuerto hasta Mar del Plata prácticamente se transformaba en una avenida de mano y contramano. Pudimos culminar y empalmar en la avenida Luro la doble mano y completar la autovía".

También se realizó "la modernización del aeropuerto Astor Piazzolla, que no solamente fue la adecuación del edificio, la recepción y la colocación de las cintas transportadoras para el equipaje. Fundamentalmente, fue el agrandado, con una mayor longitud y ensanche de la pista para que pudieran aterrizar grandes aviones".

"Pensemos que el avión del presidente de los Estados Unidos es de los más grandes que circulan, y pudo tanto aterrizar como decolar en la ciudad de Mar del Plata más de una vez", agregó.

El exintendente precisó que también se pusieron a punto "algunos ensanches y desagües en la avenida Libertad desde la avenida Champagnat hasta 180, que era una zona inundable". 

"Por eso, como digo yo, 'contrabandeamos' algunas obras que no eran imprescindibles para la cumbre propiamente dicha, pero logramos que el Estado Nacional entendiera que no podíamos perder la oportunidad de hacerlas".

Entre otras obras, el protagonista destacó "la colectora de la Ruta 11, la que nos permite todavía hoy poder hacer mano única cuando la gente vuelve de las playas hacia el centro. Quienes van, digamos, hacia Miramar, pueden circular por la colectora". 

"También hicimos todo lo que fue el embellecimiento, ya en otro rubro que era embellecer más que construir obra de infraestructura. Hicimos el frente de Base Naval en la costa de Mar de Plata, poniéndole equipamiento urbano", agregó.

Katz también remarcó "la construcción del puente de Punta Iglesia y todo el paseo por debajo, pero también el paseo superior de ese sector, que hoy todavía se puede disfrutar un fin de semana con buen clima. Todavía, creo que nos acordamos lo que era tener buen clima en Mar del Plata", ironizó.

"Ahí ves multitudes de gente tomando mate y disfrutando de esa bellísima vista que te regala ese sector de la ciudad de Mar de Plata". 

En ese sentido, mencionó también "la diagonal Pueyrredon, donde luego apareció el Dibu (Martínez) en la punta, pero hicimos todas esas cuadras. Los más viejos de Mar de Plata recordarán las playas de estacionamiento que había antes ahí".

"A su vez, completamos la continuidad de esa diagonal parquizada; aprovechamos y modelamos, embelleciendo todo el parque Primavesi; hicimos la rotonda de Playa Grande con el famoso mástil de la bandera gigante. Hicimos toda esa remodelación", sumó durante la entrevista.

Por fuera de lo visible, el exintendente valoró la puesta a punto de "desagües en la zona céntrica para garantizar que, si llovía mucho, no se anegaran algunas zonas claves de Mar del Plata. También recuerdo la repotenciación de alumbrado público en grandes avenidas y accesos a Mar del Plata".

Sin embargo, y pese al entusiasmo de la política local, la Cumbre de las Américas de 2005 fue confirmada y organizada en los años posteriores a la crisis de 2001. Por esto, un evento de esa magnitud era muy difícil de pensar sin el respaldo del Estado Nacional.

"Las obras fueron todas fondeadas por Nación. Nosotros estábamos saliendo de la crisis del 2001, y al municipio le costaba pagar sueldos y con cortar el pasto. Por eso, la cumbre era una oportunidad para hacer todas esas obras", indicó Katz.

"Saliendo de semejante crisis y con las arcas municipales sumamente vacías, había que tener mucha imaginación. Había que tener convicción en lo que uno buscaba, y hasta diría cierto coraje en no asustarse con los desafíos", remarcó.

Más allá de las negociaciones, discusiones y el trabajo permanente, el exintendente consideró que "la mayor satisfacción es pasar hoy por alguno de todos los lugares y ver que los marplatenses se los hayan apropiado y los usen".

"Tal vez algunos no vivieron la cumbre y ni saben lo que fue, pero todavía hoy hay chicos jóvenes que disfrutan de esos espacios que pudimos hacer gracias a haber logrado recibir a la cumbre en Mar del Plata", añadió.

Las oportunidades de la Mar del Plata de hoy

En último término, Daniel Katz fue consultado por Infobrisas.com acerca de las posibilidades reales que tendrá Mar del Plata para organizar un evento como el mencionado. Después de más de dos décadas, en cuanto a infraestructura, existen muchas diferencias, positivas y negativas, a considerar con seriedad.

Para el exintendente, esa realidad "sería difícil, tan difícil como en aquel momento. Seguramente en aquel momento, en términos económicos, presupuestarios, habrá sido más difícil que ahora todavía".

"Hoy hay graves problemas en la ciudad, de seguridad, de actividad económica y de higiene urbana. Eso está a la vista y no lo tengo que decir yo, pero me parece que siempre es posible", valoró.

En ese marco, consideró que "sería muy deseable que las conducciones municipales, la actual y las futuras, se pusieran en serio a trabajar en tratar de poder realizar eventos que traigan inversiones genuinas a Mar de Plata y nos permitan mejorar lo que son las instalaciones de la ciudad".

"Nunca tuve en mi vocabulario en la gestión pública la palabra imposible. Imposible no es nada, es solamente lo que no se intenta".

En ese sentido, Katz recordó que "los Juegos Suramericanos de este año se disputaron en Rosario, y muy bien, porque son unos hermosos juegos. Pero la verdad, a mí me habría gustado que Mar de Plata hubiera ido por ellos. Hubiera hecho las inversiones, hubiera conseguido los fondos para hacer las inversiones necesarias y recuperar el patrimonio más grande en tema de infraestructura deportiva que hay en el país".

"En Mar de Plata lo tenemos, pero lamentablemente está absolutamente deteriorado y decaído, como es todo el complejo del Parque Municipal de Deportes", lamentó.

Según el exjefe comunal, esa posibilidad "debería haberse estudiado. No sé si no se hizo, pero debería haberse estudiado y haberse peleado firmemente para aprovechar oportunidades como esas". 

"Seguramente en el futuro va a haber muchas otras posibilidades. Pero hay que proponerse capturar alguna para lograr fondos frescos con la rendición de cuentas como corresponde, haciendo las cosas bien, pero que después queden cosas que podamos disfrutar los marplatenses", finalizó Daniel Katz.

 

Foto 2: Crédito Mauro V. Rizzi/La Nacion

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