En un nuevo Día del Canillita, los kioscos de Mar del Plata luchan para subsistir
Este sábado 7 de noviembre se celebra a nivel nacional el Día del Canillita, en homenaje a los vendedores de diarios y revistas. En Mar del Plata es una profesión que tuvo su época de auge, pero que se vio significativamente afectada por los permanentes cambios en la economía y los hábitos de consumo.
Lejos de aquellas épocas en las que la instalación de un kiosco de diarios y revistas representaba una inversión tentadora y redituable, en 2026, y desde hace al menos dos décadas, el material de papel cada vez se vende menos. Por esto, y con una importante cantidad de estructuras ya removidas en la ciudad debido a su abandono, los puestos restantes subsisten gracias a la venta de colecciones.
Si bien existen realidades diversas que dependen de la ubicación, el movimiento de la zona y la capacidad económica de cada propietario, el diagnóstico general que pudo obtener Infobrisas.com habla de una actividad que se mantiene gracias al ingenio de sus protagonistas.
La situación en el centro
Al concentrar un enorme flujo peatonal y la mayor cantidad de edificios de la ciudad, el centro de Mar del Plata sigue siendo una buena ubicación para los canillitas. Sin embargo, aunque se vean favorecidos, su situación también es difícil y depende mucho de condiciones puntuales.
Fabiana, titular de un puesto que funciona a metros de la esquina de las avenidas Colón e Independencia, aseguró que "hay 90 kioscos en Mar del Plata y no a todos les va bien. Hay muchos gastos como el flete, por ejemplo, que es para considerar, y también cuesta mantener la financiación en la distribuidora".
En ese sentido, precisó que "a todos nos cuesta lograr pagar los días que nos dan la mercadería que nos entregan. Ellos piensan que uno puede pagarla en 30 días, pero a veces la gente no tiene dinero para venderla durante ese tiempo que nos dan de plazo".
En la misma línea, lamentó que "si uno quiere hacer una inversión para poner mercadería en el kiosco, eso cuesta, porque cuesta generar la ganancia para reinvertirla. Por eso, no a todos los kioscos les va igual, ya que va de acuerdo a la capacidad de inversión que tiene cada canillita".
Ante la baja proporción que representa la venta de diarios, los comerciantes acuden a las colecciones. No obstante, Fabiana aclaró que las mismas también las proveen las editoriales que trabajan con el correspondiente distribuidor.
"Es cierto que ahora los diarios no son ya un artículo que la gente piense en comprar todos los días porque se volvieron una cosa totalmente cara. Si uno tuviese un diario de 1000 pesos, diría: 'Ah, me lo compro todos los días.' Pero uno se provee la información de otros modos", analizó.
En el caso de la protagonista, según resaltó ante este medio, la ventaja principal de su kiosco es funcionar en la vereda donde también trabaja una reconocida cafetería. Esto ayuda en cuanto al flujo de clientes, aunque con ciertos matices.
"A la gente grande del café le encanta venir a leer los diarios, porque todavía tiene la costumbre de hacerlo. La gente joven se informa por Instagram o por otros medios", contrastó.
"Sin embargo, la información en los diarios es importante, porque la palabra escrita resiste cualquier archivo".
Con ese diagnóstico, Fabiana consideró que "las editoriales de diarios no van a decaer nunca, porque la promoción de las noticias se provee de las editoriales de los diarios. Entonces, el diario va a permanecer aunque se vendan diez diarios por día".
Por otro lado, señaló también que los kioscos actualmente se nutren de tres grandes distribuidoras: Clarín, La Nación y una tercera que provee colecciones y libros. Precisamente, ahí los puestos encuentran una nueva ventaja.
"Esos libros se consiguen más económicos que en las librerías y por ese motivo los tenemos. Cuando los sabemos manejar, con el coleccionista tenemos un caudal de venta", añadió.
Consultada respecto al movimiento durante la temporada de verano, Fabiana consideró que el suyo "no es un kiosco que esté en una zona que se considere turística. Y ya Mar del Plata tampoco es una ciudad que sea tan turística".
"Acá en el centro, la gente que se va de vacaciones equilibra con la gente que viene, entonces eso hace que la venta se mantenga estable".
La realidad en otras partes de la ciudad
Un poco más lejos del microcentro, hacia el sur, sobre la avenida Independencia, funciona un histórico kiosco de diarios y revistas que también tuvo épocas mejores. En diálogo con Infobrisas.com, Luis, trabajador del lugar, compartió cómo es su trabajo diario. Si bien el protagonista trabaja allí hace 28 años, la estructura tiene más de medio siglo en la misma ubicación.
Aunque admitió que el diario "se vende menos", rescató que "ahora tenemos otras cosas, como colecciones de autitos y libros que también mandan las editoriales. Con todo eso se puede más o menos subsistir".
En una línea similar a Fabiana, Luis aseguró que, durante la temporada estival, suelen tener un menor nivel de ventas, ya que es "una zona más de invierno".
Asimismo, ratificó que se venden "muchos menos diarios que antes" y que, pese a una clientela consolidada por los años, siempre existe el beneficio de los peatones que pasan por allí.
Luis también brindó su visión sobre otros puestos de venta que supieron coexistir con el suyo: "Han cerrado muchísimos. No sé la cifra exacta, pero sí han cerrado muchos. Acá, teníamos dos kioscos a los costados y tuvieron que cerrar".
"Siempre a los primeros días del mes se mueve un poco más".
A unos quince minutos en auto, en el corazón del barrio Pueyrredon, funciona el kiosco "¡Grande Pa!", que exhibe con orgullo sus colecciones y publicaciones a los clientes. Consolidado como el único en todo el barrio, ganó popularidad a fines de la década de 1990 gracias a Mario, su histórico propietario y un querido vecino de la zona.
Luego de su fallecimiento, Florencia, su hija, lleva adelante el negocio y atraviesa las mismas condiciones que el resto de los puntos de venta de la ciudad: poco volumen de diarios, clientela consolidada y "rebusques" para mantenerse vigentes.
"Venimos trabajando más o menos, va de mal en peor. Las ventas han bajado muchísimo y cada vez más. Vamos sustituyendo gracias a las colecciones, pero estas también se están poniendo muy elevadas y la gente deja de comprarnos", lamentó la protagonista.
Consultada por la venta de juguetes y otros artículos que suelen mostrarse al público, aclaró que "todo lo da la distribuidora. No es que nosotros incorporamos, porque lo único que incorporé, por ejemplo, fue algunos productos como cosméticos de Avon y Natura, que los vendo aparte. Pero no vendo mucho y casi no hay una gran diferencia".
Por las reglamentaciones que impone la Municipalidad de General Pueyrredon, los kioscos solo tienen permitido vender una serie de artículos, mientras que se ven limitados a ofrecer otros, que están reservados para polirrubros.
Sobre esa posibilidad, Florencia apeló a la sana competencia y recordó que el ofrecimiento de productos como golosinas "en Mar del Plata todavía no está autorizado. No sé si algunos otros lo harán, pero yo no lo hago y, aparte, tendría mucha competencia con muchos negocios alrededor, y tampoco quiero apabullar o aplastar a otros comerciantes".
Respecto a la clientela, comentó que existe una mezcla entre usuarios nuevos y antiguos: "Sigo la línea. Algunos todavía quedan y otros se agregan, pero por ahí más por las colecciones, no por los diarios".
En ese sentido, confirmó que a los matutinos los compra principalmente "la gente grande", ya que los jóvenes "no consumen" ese material. Además, en la mayoría de los casos, los clientes optan por pagar con billeteras virtuales, en detrimento del dinero físico.
Subsistencia: la palabra clave
En los últimos años, el diagnóstico que obtienen Infobrisas.com y el móvil de Radio Brisas a través de sus relevamientos es similar: puestos históricos, venta acotada y una resiliencia notable. Y detrás de cada estructura de color naranja, hay un esfuerzo puesto para que el negocio se mantenga y, si es posible, crezca.
No obstante, sin novedades legislativas a nivel local en cuanto a regulaciones que autoricen a los kioscos a incorporar otro tipo de productos y con un público que cada vez se conforma más con informarse a través de alternativas digitales, las posibilidades de crecimiento y hasta de subsistencia lucen acotadas.
Pese a todo, este sábado, los protagonistas, que en todos los casos debieron interrumpir momentáneamente su diálogo con Infobrisas.com para atender a algunos clientes, celebrarán un nuevo Día del Canillita.
Quizás esa celebración sea con incertidumbre, pero también con la certeza de saberse parte de una historia y una identidad visual que, aun con las dificultades, siguen perteneciendo a la ciudad. Siempre con lo mejor en su vidriera, con una charla casual y todavía con alguna bicicleta cerca, siempre lista para el reparto.