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domingo 04 de diciembre de 2022

Una película, 1961 productores

miércoles 16 de noviembre de 2022
Una película, 1961 productores

La Uruguaya, el nuevo proyecto de Hernan Casciari que se estrenó en el marco del Festival Internacional de Cine que tuvo lugar en la ciudad de Mar del Plata, y causó furor por su particular desarrollo. 

Esta película es la primera producción de Orsai, teniendo la particularidad de utilizar el crowdfunding como método de financiamiento, donde suscriptores de la editorial tuvieron la posibilidad de estar al tanto y opinar acerca de todas las decisiones en la filmación.

La película narra la historia de Lucas Pereyra un escritor en plena crisis de los 40 que cree encontrar alivio para sus frustraciones cotidianas –su pareja, su paternidad, su economía– en una ansiada escapada a Montevideo. Su excusa es sortear las restricciones cambiarias argentinas, pero la verdad es otra: sueña con reencontrarse con una chica –bastante menor que él– que conoció en un viaje anterior y con quien mantiene desde entonces un juguetón vínculo a distancia. Pero entre el deseo y la realidad puede abrirse un abismo: quizás Lucas descubra a los golpes que ni las mujeres ni las ciudades existen para satisfacer las fantasías masculinas.

Esta adaptación de la exitosa novela de Pedro Mairal, La uruguaya dialoga de manera muy astuta con la obra original: sin traicionarla, tensiona el punto de vista y propone una mirada femenina sobre un conflicto al que se suele entrar a través de los ojos de los hombres. Ana Garcia Blaya, quien ya había tenido la posibilidad de presentar un proyecto de su autoría en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata en 2019 “Las Buenas Intenciones”, ficción centrada en temáticas de familia que fue muy bien recibida en dicha edición.

Este año asumió el desafío de dirigir esta película inspirada en la exitosa novela de Pedro Mairal, siendo su primera experiencia guionando una historia que no era de su autoría, aunque pudo darle su tinte, en diálogo con estudiantes de la Universidad Nacional de Mar del Plata expresó, “Esa fue la principal diferencia, el guión no era mío, la historia no era mía, pero a la vez me pareció interesante un desafío como directora porque yo también pensaba que solamente podía dirigir historias mías, conocidas por mí o escritas por mí y fue un buen ejercicio de funcionamiento de la industria, aunque, se me dejó participar, se me dejó escribir escenas opinar hasta el final sobre el guión incluso reescribir en posproducción, donde se cambió bastante de lo que estaba escrito en el guión.”

La Uruguaya tuvo la particularidad de ser producida por 1961 personas, que forman parte de la comunidad Orsai y aportaron económicamente para el desarrollo del proyecto que, a su vez, en su mayoría no estaban familiarizados con la producción filmográfica, la directora comentó su experiencia en cuanto a esto, “ellos nos dieron el capital y la libertad para trabajar, que eso está buenísimo y a cambio nos pidieron que los participemos de todo el proceso entonces participaban de las reuniones de producción, de la reunión de arte, de la selección del casting, eran zooms de 500 personas, o sea, no es que hablaban las quinientas personas, pero los coproductores podían opinar en un chat al costado, aportar ideas y el equipo sí era el que hablaba en el zoom pero sí fue el doble de esfuerzo porque todo lo explicábamos, hasta el presupuesto estaba a la vista de todos los coproductores”.

Siguiendo con las particularidades a la hora de trabajar, la directora comentó ciertas particularidades a la hora de filmar en un ámbito desfavorable como lo fue la pandemia “Sí, eso fue durísimo y sobre todo con el casting, porque las coprotagonistas estaban una en Uruguay y Seba en Buenos Aires y siempre cuando tenés que evaluar una pareja la química de una pareja de dos actores, haces callbacks y cosas para verlos juntos y esto no lo pudimos hacer, no se vieron hasta tres semanas antes de filmar y eso fue duro, pero a la vez fue mágico porque son unos genios, se hicieron amigos a la distancia, después se juntaron y fluyó, estuvo buenísimo, aunque nada reemplaza la presencialidad del equipo laburando en una mesa pudiendo interrumpirse, en el zoom todos pueden hablar y se atrasaban ciertos procesos, por suerte en la previa nos juntamos en Montevideo todos juntos tres semanas antes y ahí laburamos un montón, todo lo que no habíamos podido hacer a través de los zooms lo hicimos ahí, fue difícil la pandemia e hisoparnos cada tres días no poder correr la cámara y robar imágenes porque había gente con barbijos por todos lados entonces todo el tiempo que queríamos hacer una toma amplia había que cortar la calle enormemente para robar alguna imagen, eso fue duro, 30% del presupuesto te diría que se fue en cuestiones de covid, en testeos en todos los cuidados todos los extras todo el mundo se tenía que hisopar, había una persona especialmente cuidando que nadie esté sin barbijo había otra persona testeando un día, otros continuamente trayendo el alcohol. Se tuvo buena organización porque nadie se enfermó en todo el rodaje, así que eso estuvo genial.”

Por Joaquín Chetelein

Este artículo surge de Experiencia Festival que nació en el marco del 37 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, uno de los eventos culturales más importantes de nuestro país.

Con el objetivo de conformar una red de trabajo, estudiantes y profesionales de la comunicación, en todos sus formatos, se convocaron para llevar a cabo su primer acción en conjunto.

Los y las jóvenes realizaron varias entrevistas, entre ellas la de Joaquín Chetelein, estudiante de Periodismo Digital en la UNMDP.

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