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sábado 15 de junio de 2024
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Por Daniel Temperoni

Un año demasiado largo

viernes 28 de abril de 2023
Un año demasiado largo
Un año demasiado largo

No hace falta detallar las razones por las cuales 2023 será un año demasiado largo para todos los argentinos.

Los números del primer trimestre respecto de la inflación superaron las expectativas que tenían el gobierno y la sociedad en su conjunto.

Este virus que tenemos inoculado y que despierta cada fin de ciclo, nos provoca los mismos y repetidos problemas del pasado y pareciera no haber inmunización que lo alcance.

Empieza con roer y fagocitar el salario en pesos, sigue por el desmadre del dólar y termina eclosionando en todos los  niveles de la actividad económica.

Paradójicamente, el trimestre inicial marcó el mejor registro en cuanto a la capacidad instalada y la producción industrial de los últimos seis años.

Por enésima vez, entonces, vale preguntarse cómo podemos estar con tanta presión en la olla social y, a la vez, tener casi toda la maquinaria funcionando a pleno.

Se pueden agregar la guerra entre Rusia y Ucrania, la sequía, la deuda externa, los condicionamientos del FMI, el proceso electoral en ciernes, las pujas por el poder y no alcanzarán para explicar por qué siempre tropezamos con la misma piedra y quedamos al borde del vacío.

Entonces, ahora que ya se largó la competencia política, vuelven a aparecer los mismos de siempre con sus habituales posturas y algunas frases modificadas, para tratar de ubicarse en la consideración de un pueblo cansado de empujar el carro y de pagar los errores de quienes nunca se fueron.

Lo peor pasa por ver que en la pasarela siguen firmes, persistiendo y envalentonados, a pesar de que Joan Manuel Serrat nos haya advertido hace tiempo de que “nueve de cada diez estrellas no son”.

Como frutilla del postre, surgieron personajes que amenazan con provocar cambios a contrapelo de la Constitución Nacional y otros viejos conocidos que redoblan la apuesta convencidos de que el Estado es el culpable de todos los males, claro que sin renunciar a los sueldos que cobran con la nuestra.

El período presidencial se acortó de seis a cuatro años en la reforma constitucional de 1994 con el argumento de que los presidentes se desgastaban en la gestión.

Aún así, el sistema se volvió tan perverso que no soporta dos turnos electorales.

Como corresponde a la tradición instalada, otra vez deberemos atravesar un año demasiado largo.-

@danieltemperoni