viernes 26 de junio de 2026
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POSTALES DE PROVINCIA

La Torre Eiffel y el Arco del Triunfo están en la provincia de Buenos Aires

domingo 11 de agosto de 2024

Si uno se deja llevar por la fantasía, no hay que viajar a Francia para sacarse una foto frente a dos de los íconos arquitectónicos de París. Basta con llegarse a Ituzaingó, en el oeste del conurbano bonaerense, donde la magia es posible gracias a la obra de Rubén Díaz, un vecino de 70 años que decidió convertir su ciudad en una gigantesca galería de arte a cielo abierto.

Diaz es arquitecto y Maestro Mayor de Obras recibido en la UBA, aunque reniega de sus títulos y prefiere ser considerado artista. "Fui raro de chiquito, me crié en la construcción, mi padre trabajaba en la construcción y yo soy maestro mayor de obra. En la facultad nunca estuve muy convencido porque la Facultad de Arquitectura para mí es una mentira porque te limita, te exige, te condiciona, te domestica y te juzga. Eso es ser libre."

Desde niño su sueño fue viajar por el mundo, y lo cumplió con creces, conociendo países, paisajes y culturas a traves de infinitas aventuras. "Exactamente 159 países y dos vueltas al mundo, siempre como mochilero. Empecé a los 19 años, yo creo que viajar es la mejor universidad que existe. Yo digo que un mes de viaje, pegando la vuelta al mundo, equivale a un secundario." Más allá de todo lo recorrido, su lugar en el mundo es Ituzaingó."Es que yo viajo para volver."

En julio de 2018, Rubén inauguró su obra más conocida: la réplica de la Torre Eiffel, en la calle General Juan Lavalleja 38. "Suelen preguntarme por qué hice la Torre Eiffel y yo digo ¿Y por qué no?. La fantasíalogía es una ciencia que inventé yo, que hace devaluar la belleza porque es perecedera, que apuesta a la emoción, sacar el niño que tenemos adentro, aprender a jugar. Y si te atrapa una obra aunque sea para decirme que es horrible, ya logré mi cometido, me estás dando lo más costoso que tenés en tu vida que es el tiempo."

"No es solo la Torre Eiffel, es un paseo por Les Champs-Élysées, el Arco del Triunfo al fondo en 3D, una ambientación parisina con barcitos simulados. La torre tiene dieciseis metros cincuenta, es una réplica. Pero no es la única, después hice una réplica de mi réplica.  Y después hice otra invertida, porque si vos miras simbólicamente, desde acá para arriba el mundo vas a ver todos los monumentos de Europa al revés. Yo hice la torre al revés para que ellos la vean de Europa, como si fuera un espejo."

"Yo me manejo con la lógica. Buscá algo lógico que esté mal. No hay. Buscá algo normal que esté mal. Mil cosas. Segundo, no creo en el “ya está todo inventado”,  yo creo que no está inventado ni la décima parte de las cosas que se pueden hacer. Tercero, la simpleza es lo más difícil de conseguir. El límite de saber hacer el máximo rendimiento de uno y no pasarse de ese punto."

El nombre de Rubén Díaz se empezó a conocer cuando abrió un bar que en pocos días se hizo famoso: "Lo primero que hice fue la Taberna de Moe, una réplica exacta del bar de Los Simpson. Tuvimos que cerrar por cinco cartas documento de la Century Fox. Eso lo hicimos con mi hijo, él tenía ganas de hacer algo raro, algo distinto. Así que pensé: tengo la casa justa, con sótano, con la misma esquina, en el mismo lugar. Y lo construímos idéntico, nos dejaron abrir y a los veinte días empezaron a llegar las cartas documento. Estábamos por fundar la República de Sprinfield, pero no pudo ser."

Por supuesto que esto no detuvo el espíritu creativo y emprendedor del arquitecto. Hoy Ituzaingó tiene 30 obras en distintos puntos de su geografía, todos nacidos de su "fantasiología".

"Tenemos la casa mínima de San Telmo, la Torre de Pisa, el celular más grande del mundo, la casa tren, la casa colectivo, el Obelisco, el Partenón. Ahora presentamos un proyecto a la municipalidad para trasladar el Obelisco a la plaza central, porque ahora los tengo enfrente de mi casa."

"Todas las obras están en terrenos privados y son superficies descubiertas y tienen un sentido cultural. Cuando me preguntan si para hacerlas tengo que pedir autorización al municipio yo digo que es más fácil pedir perdón que permiso. El artículo dos inciso tres de la fantasiología prohíbe hablar de dinero. Algunas construcciones las hago en seco, otras son de construcción tradicional, pero normalmente uso todo reciclado y todo lo usado lo que puedo."

"Lo que quise hacer es una galería de arte al aire libre, un partido donde exista la fantasía, la diversidad, el juego, donde cada tres o cuatro cuadras veas algo, donde digas vivo a dos cuadras del Obelisco y a tres cuadras de la torre Eiffel."

Otro sueño del arquitecto es crear la "República de Carlitos Balá", en homenaje al reconocido humorista y actor. La piedra fundamental fue la construcción del Arco de Balá, una réplica del construido entre 1806 y 1836 por orden de Napoleón Bonaparte en el corazón de la capital francesa. Rubén tuvo la inmensa alegría de haber podido recibir al propio cómico en el año 1919 para inaugurarlo.

"Carlitos vino a la inauguración con la señora, los hijos, la familia a los noventa y seis años, por suerte pudimos hacer un homenaje en vida, porque generalmente se hacen después de la vida porque son más negocio. ¿Por qué el Arco del Triunfo es el Arco de Balá? Mi idea era hacer el Monumento del Mundo, pero con la idiosincrasia Argentina, a con el estilo argentino, con eso tan característico que tenemos nosotros que hace que no nos quieran en ningún lado. Carlitos fue un sueño para mí, yo lo hubiera propuesto para Premio Nobel de la Paz, porque fue un tipo que no tuvo un conflicto, vivió con su familia, siempre feliz, atendió a todo el mundo, humilde, divertidísimo, único."

"Nosotros hacemos homenajes a las personas, no a los talentos. Además de Balá le hicimos homenaje a Juan Carlos Altavista,  a Juan Carlos Calabró, a Tato Bores, a René Favaloro."

Los proyectos de Rubén no se detienen nunca. "Tengo dos sueños, la Muralla China y el Aeropuerto Internacional de Ituzaingó. Tenemos la terminal de autobús, tenemos la terminal de micros de larga distancia, la terminal de trenes, nos falta el aeropuerto internacional."

Lo definen como excéntrico, delirante, para algunos "el loco de Ituzaingó", apelativo que a él lo enorgullece. Tal vez ese es el motivo por el que entre otros, tiene tatuado un tornillo en su frente. "Tengo tatuado un tornillo grande, salido, para que cuando me dicen que estoy loco , les contesto sí, me faltó un tornillo. ¿Cómo te tomás cuando te dicen que estás loco? Le agradezco mucho. Yo aprendí los cuatro idiomas más difíciles que se pueden aprender: el de los niños de primaria, de secundaria, de los jóvenes de la universidad y la tercera edad."

"No hay que olvidar que hubo un día en que fuimos niños y que un día vamos a ser grandes si tenemos a suerte. Para valorar más a nuestros mayores. La inteligencia y la sabiduría son dos cosas totalmente diferentes. La inteligencia va a ser dominada por la inteligencia artificial pero la sabiduría nunca va a ser dominada porque sale del corazón y del aprendizaje de la vida."

Se nota que disfruta la vida, ama lo que hace y su mayor alegría es compartir su arte con sus vecinos y todos aquellos que se acercan a Ituzaingó para conocer alguna de sus hermosas "locuras". "Cuando doy charlas a los chicos les digo a todos lo mismo, si yo a setenta años pude hacer la Torre Eiffel, el Obelisco, la Torre de Pisa y demás, que no pueden hacer a ustedes con toda la vida por delante, que nadie les diga que no pueden. Yo dejé de ser clase media para ser millonario en felicidad en lo laboral, porque lo más importante en mi vida son mis hijos, la mejor obra que hice en la vida."

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