lunes 16 de marzo de 2026
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Impacto de las pantallas en la salud infantil: ¿Cuánto tiempo es seguro?

miércoles 28 de agosto de 2024

El uso de dispositivos electrónicos como celulares y tablets se ha vuelto común en la vida cotidiana de los niños, pero la exposición prolongada a pantallas puede tener consecuencias negativas en su desarrollo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los niños menores de cinco años deberían pasar menos tiempo frente a pantallas para evitar el sedentarismo y promover un desarrollo saludable.

La OMS establece que es fundamental reducir el tiempo que los niños pequeños pasan sentados frente a pantallas, ya que esto puede interferir con un sueño de calidad, la interacción con cuidadores y el movimiento físico. Por su parte, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) advierte que el uso excesivo de pantallas durante más de dos horas puede afectar el cerebro de los niños debido a la inmadurez de su sistema nervioso central.

Estas recomendaciones son respaldadas por la investigadora del Conicet, Olga Peralta, quien señala que "la exposición prolongada a pantallas puede traer problemas psicológicos y neurológicos". Los expertos coinciden en que la inclusión de pantallas en la crianza debe ser moderada y siempre bajo la supervisión de un adulto.

El uso excesivo de pantallas en niños pequeños puede tener un impacto negativo en el desarrollo de habilidades cognitivas, motoras, del lenguaje y socioemocionales. Además, puede afectar la memoria, la atención y generar problemas en el comportamiento, el rendimiento escolar y la salud física y mental.

Por tanto, la SAP desaconseja la exposición a pantallas en menores de dos años y recomienda un máximo de una hora diaria para niños de entre dos y cinco años, siempre con la supervisión de un adulto. A partir de los cinco años, se aconseja un límite de una hora y media diaria.

La importancia del contenido y la supervisión

Olga Peralta destaca a la Agencia de Noticias Científicas de la UNQ que, aunque el uso de pantallas no es intrínsecamente malo, es crucial que el contenido sea adecuado para la edad del niño y que la interacción con el adulto esté presente. "La interacción entre un adulto y un niño es muy importante, ya sea mediante imágenes digitales o impresas en un libro", comenta la profesional.

Además de ser una herramienta lúdica, las pantallas pueden tener un propósito educativo si se usan correctamente. Los juegos que requieren la participación activa del niño, como buscar objetos escondidos en una habitación virtual, pueden ayudar a los niños a comprender la relación entre lo digital y la realidad física.

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