lunes 11 de mayo de 2026
Publicidad

After News

Pochoclos, polémicas y cine iraní

sábado 16 de noviembre de 2024

Ustedes, los lectores del Infobrisas y en especial del After News, saben que somos fanáticos de nuestra ciudad, que nos enorgullece y que la enaltecemos porque tenemos que mostrar y contar.

No es que nos estemos atajando, pero por las dudas advertimos que nos vamos a meter en un tema que genera más indiferencia que pasiones, por lo menos así lo entendemos.

Vamos a escribir sobre el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

La principal característica que enfrenta este mega evento que se realiza en la Feliz es que los marplatenses nos quedamos al margen de la fiesta. Será por qué no nos invitan o por qué no tiene el atractivo para que nos sintamos parte.

La industria del séptimo arte fue cambiando muchísimo desde el nacimiento del festival hasta hoy y eso puede ser parte de la respuesta a la pregunta anterior.

Desde la primera muestra que se realizó de la mano de Raul Alejandro Apold, en 1948, luego transformado en competencia en 1954 y en los años subsiguientes, ya sin el peronismo en el poder, pero con fuertes idas y vueltas de la política que se apropiaban de la propaganda que proporcionaba el evento, el principal atractivo eran: primero las estrellas y después las películas.

Actores y actrices del firmamento del celuloide llegaban a la ciudad balnearia para sumarse “al Cannes del cono sur” y eso permitía un llamador excelente para que el público se agolpara en la puerta de los cines, en las vallas de la alfombra roja, que permitía una interacción fenomenal con la gente.

En 1970 fue el último de la primera etapa hasta que, en 1996, 26 años después, regresó a la ciudad uno de los 15 festivales clase A que hay en el mundo, tratando de mantener el mismo espíritu de su nacimiento.

Con la convertibilidad y el segundo gobierno menemista, se anunció el regreso a Mardel desde Cannes, se firmaron convenios con Italia, España y Francia para coproducciones y se comenzó con el reclutamiento de figuras para que visiten nuestras playas. No los vamos a nombrar, pero vinieron hombres y mujeres rutilantes de la industria, directores de prestigio, películas de primer nivel y todo parecía ser como antes, con las dificultades de la industria, pero con una nueva ley de Fomento cinematográfico que impulsaba la producción local.

Con ese intento particular y con más herramientas de comunicación, igualmente, el festival siguió caminos separados a los marplatenses.

Con la devaluación y las crisis económicas la competencia se fue tornando cada vez más de nicho y cada vez más específica: estudiantes de cine, cinéfilos, prensa especializada y poco glamour. Mucha película iraní que no enamoraban las masas, aunque puedan ser brillantes y muchas intervenciones infelices, como el lobo marino con salvavida inflable de patito, que terminó siendo un meme, antes de que este término se popularice.

En síntesis, todos los años el festival genera alguna polémica, sobre como se financia, quién pone la plata, para qué se gasta la plata y qué rol ocupa en la matriz local semejante fiesta.

En este 2024, a días de su comienzo, con la motosierra del gobierno nacional y con la contra de mucho de los sectores de la cultura era verdaderamente una incógnita que iba a pasar. La cuestión es que el municipio de General Pueyrredón, hizo equilibrio y sin patalearle tanto a la batalla cultural que está dando el presidente Javier Milei y nunca puso en dudas la realización del festival.

Se habló de privados sponsorizando el evento, de cobrarle a las películas para que se anoten, pero finalmente salió.

¿Hay ganadores en esta movida? Si, los que alquilan las salas para que se proyecten los films, ya que se pagan como si todas las butacas fueran vendidas por los tickets que dejan de vender en sus proyecciones comerciales. También los que reciben las delegaciones y los trabajadores que se mudan durante ese tiempo a la ciudad.

Antes del cierre le vamos a dejar algunas curiosidades que se dieron dentro de estas 39 ediciones.

Cuando vino Gina Lolobrigida en el festival de 1954 se corrió el rumor que el propio Juan Perón, había pedido utilizar una cámara de fotos especial para que salga en la imagen sin su vestido.

Los premios cambiaron 3 veces de nombre. Del 54 al 70 se entregaron las estatuillas con el nombre “Gaucho”, del 96 al 2003 “Ombú” y desde el 2004 hasta hoy, los premios “Astor”.

En el año 1999 el presidente del festival fue un hombre por fuera de la industria, fue Florencio Aldrey Iglesias.

Desde el 2008 y hasta el 2018, José Martínez Suarez, fue el presidente y alma mater de la fiesta. Se mezclaba con el público, daba la cara si las cosas salían mal y daba notas a todos aquellos que querían saber sobre lo que ocurría en esa semana.

El precio de las entradas en el año 1996 era de tres pesos, al cambio de hoy sería un valor cercano al $3300. Los tickets este año se consiguen a $4000 en los cines del Aldrey, $3000 en el teatro Auditorium y $2500 en el espacio Chauvin.

Para los que saben, este es un festival social. La gente viene y llena las salas, según explica el canal de youtube “Hechos de Cine”, el público dialoga entre sí y eso no se da en ningún otro lugar del mundo.

Queremos que el festival se siga haciendo, queremos que se marplateñice, queremos que genere menos polémica y sobre todo queremos que sea una vidriera para esta ciudad que amamos tanto.v