domingo 17 de mayo de 2026
Publicidad

Remarcan que en diciembre el gobierno tuvo su primer mes de déficit fiscal

El Sector Público Nacional (SPN) cerró 2024 con un déficit fiscal récord y una caída histórica en el gasto público.
lunes 20 de enero de 2025

El Sector Público Nacional (SPN) cerró el 2024 con un déficit fiscal de $1.301.046 millones en diciembre, marcando un hito en los números fiscales del país. Tras contabilizar los intereses de deuda, este saldo deficitario se profundizó aún más, alcanzando los $1.557.305 millones, lo que representa una situación compleja en cuanto a la sostenibilidad fiscal.

Sin embargo, a pesar de este resultado negativo en el último mes, el 2024 culminó con un superávit fiscal y financiero a nivel anual.

Desde el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) remarcaron que este ajuste no incluye los intereses derivados de los títulos que capitalizan intereses, como las LECAP, un aspecto que genera debate en los círculos económicos.

Si se hubieran abonado estos intereses, el resultado financiero de diciembre habría sido deficitario en $4,2 billones y en todo el año, de $0,9 billones.

Los ingresos totales del SPN en diciembre ascendieron a $9,9 billones, con un aumento nominal del 133,5% en comparación con el año anterior. Sin embargo, al ajustar por inflación, el crecimiento real se limita a un 7,2%, un dato clave al evaluar la efectividad de las políticas fiscales implementadas.

En términos específicos, los mayores incrementos se dieron en los ingresos por Ganancias (+46%), IVA (+3%), y Débitos y Créditos (+29%). Sin embargo, los ingresos relacionados con el comercio exterior mostraron una caída significativa.

Los Derechos de Exportación cayeron un 33%, mientras que los ingresos derivados del Impuesto PAIS y otros tributos asociados retrocedieron un 17%. La causa principal de estas caídas puede atribuirse a la finalización de la vigencia del Impuesto PAIS, que había sido un componente clave en los ingresos fiscales de años anteriores.

Gasto Público: Ajustes y reducciones en el año

En cuanto al gasto público, en diciembre de 2024 se registraron erogaciones por $11,2 billones, lo que representa un aumento nominal de 79,7%. No obstante, en términos reales, el gasto experimentó una disminución del 17,5%. Este ajuste es el menor del año, lo que refleja una estrategia de contención de gastos en la última parte de 2024. A lo largo del año, el gasto público experimentó recortes que oscilaron entre el 17,5% y el 39,4%, con sectores como la obra pública (-77%), transferencias a provincias (-68%) y subsidios económicos (-34%) siendo los más afectados.

Impacto en jubilaciones, pensiones y programas sociales

En términos de partidas específicas, las jubilaciones y pensiones mostraron una ligera recuperación en diciembre, con un aumento interanual del 15%, aunque la caída acumulada durante el año fue del 17%. Por otro lado, se mantuvo la tendencia de ajuste en programas sociales y subsidios, con una caída de un 45% en los subsidios económicos, que afectaron principalmente la energía y el transporte. Además, los gastos en infraestructura siguen siendo preocupantes, con reducciones de hasta el 84% en áreas clave como vivienda y agua.

Desafíos y perspectivas para el 2025

En el marco de la proyección fiscal para el 2025, se vislumbran varios desafíos. Por un lado, se estima que el gobierno no contará con los ingresos extraordinarios que ayudaron a mitigar el déficit en 2024, tales como el blanqueo de capitales, el Régimen Especial de Bienes Personales y el Impuesto PAIS. Esto representa un desafío para mantener la estabilidad fiscal, ya que estos ingresos representaron un 1,5% del PBI en 2024. A su vez, los recortes en sectores clave como la obra pública y las transferencias a provincias dejan poco margen para nuevas reducciones sin afectar aún más a los sectores más vulnerables.

El 2024 fue un año marcado por un déficit fiscal considerable y una reducción histórica en el gasto público. A pesar de los esfuerzos por contener el gasto, el panorama económico para 2025 se presenta complejo, con la ausencia de los ingresos extraordinarios de años anteriores y un margen limitado para realizar nuevos ajustes en áreas clave del gasto.

Estos desafíos fiscales, sumados a la recuperación económica incipiente, marcarán la agenda de las políticas fiscales de este 2025.