lunes 11 de mayo de 2026
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After News

La radio: un medio, un servicio

No hay dudas: uno se da cuenta de lo importante que es algo cuando lo necesita y no lo tiene a mano. También puede valorarlo porque supo usarlo y buscarlo en el momento justo.
sábado 08 de marzo de 2025

En el mediodía de ayer, se convocó una conferencia de prensa en el Centro de Operaciones y Monitoreo para anunciar un operativo especial de prevención ante la posible llegada de una tormenta de magnitudes capaz de provocar estragos. La tragedia de Bahía Blanca, ya conocida por todos, nos había puesto en alerta.

“Vamos a suspender las clases en el último turno, no permitiremos espectáculos masivos y les pedimos que, si no tienen que salir después de las 19, no salgan”, dijo, más o menos con esas palabras, el secretario de Seguridad del partido de General Pueyrredón, que encabezó el comité de contingencia junto a varios funcionarios y funcionarias de peso, quienes reforzaron la gravedad del anuncio. 

La radio estaba ahí, en vivo, contando todo, replicando la información en las redes sociales y en el portal infobrisas.com para que nadie se quedara sin saber qué pasaba. No estábamos solos, claro: los noticieros de TV transmitían en directo y otras webs de noticias también informaban. Pero la radio estaba ahí, narrando todo en tiempo real, con el móvil y los conductores cruzando datos con Pedro Mazza, mientras recibían decenas de mensajes por minuto en los canales de comunicación. Esos mensajes pronto se convirtieron en cientos y, al final del día, en miles.

La gente necesitaba saber, y nosotros estábamos para contarles. Ya no había canales de noticias nacionales ni repetidoras de radios capitalinas: éramos los medios de acá, los de Mar del Plata, los del sudeste bonaerense, amplificados como nunca porque lo que se venía era raro, fuerte y había que estar preparados. 

Los teléfonos fijos empezaron a sonar, las notificaciones llegaban por todas las apps posibles y el aire de la radio se sentía cada vez más potente. Entonces, un llamado desde el área técnica advirtió: “Tenés que probar el grupo electrógeno; si todo se cae, vamos a ser lo único que quede andando para contar lo que pasa”. Se probó el sistema, se repasaron los pasos para estar listos y, aunque quienes estaban en esa tarea deseaban que no ocurriera nada grave, saber que el “backup” estaba listo les daba tranquilidad.

La redacción y el aire de Brisas ya sabían que no sería un viernes normal. Los oyentes irrumpían en los programas, dejando de lado los contenidos y las canciones, con audios al WhatsApp (el contestador de otros tiempos) que preguntaban: “Hola, radio, ¿ustedes me saben decir si el turno de clases que se suspende es el de la tarde?”. La respuesta llegaba rápido y precisa, gracias al trabajo de periodistas y productores que cumplían con su rol. 

Las redes de la radio multiplicaron sus impresiones por diez, el streaming de la web crecía y Brisas era cada vez más sintonizada: en los autos, en los negocios, en los celulares. La gente quería saber qué pasaba en su aldea, y nosotros estábamos ahí, al pie del cañón desde el anuncio del mediodía.

Entonces cayó como un bombazo la noticia de que la UTA decidía que el último colectivo saldría de las cabeceras a las 18 y el servicio se cortaría. “Rechequiemos esto y hablemos con la muni”, se dijo. “Es cierto, la UTA no se mueve de su postura, aunque la municipalidad no lo autorizaba”. Con esos datos, volvimos a informar, y miles de marplatenses se enteraron primero por la radio que debían cerrar sus comercios, dejar ir a los empleados antes y poner todo en orden, porque el alerta meteorológico así lo indicaba. 

Desde la dirección de la radio se decidió que quienes podían trabajar desde casa se fueran, pero hay puestos que no se pueden hacer a distancia. Se dejó a consideración de cada integrante que dependiera del transporte público. “Yo me quedo, somos un servicio, en días así más que nunca”, dijeron algunos. Los compañeros pusieron el móvil a disposición de quienes lo necesitaran tras terminar sus tareas, y seguimos informando y visibilizando lo que ocurría en la ciudad.

La radio estaba ahí, contando todo en vivo. Sonaban los mensajes de Brisas, los teléfonos de los periodistas no paraban, y se esperaba con ansias al meteorólogo, que informó durante toda la jornada con datos “muy perecederos”: material que iba al aire, a la web y a las redes de inmediato porque solo servía para las próximas tres horas, no más. 

No solo la radio no paró en todo el día, sino que sabía que no pararía si las cosas se complicaban. Somos un servicio y somos de Mar del Plata; tenemos un compromiso con los marplatenses. Ayer, por momentos, se sintió algo parecido a los primeros días de la cuarentena, cuando era clave saber qué pasaba acá, en la ciudad. Una vez más, Brisas mejoró todas las métricas de aire y redes, para estar a la altura.

Nos llena de orgullo estar cuando todos nos necesitan, pero estamos en días como ayer porque estamos todos los días del año: invierno, verano, de día y de noche. Nos enorgullece trabajar y construir un medio genuino, al servicio de la actualidad y de quienes nos eligen a diario o en ocasiones especiales.

“La necesidad tiene cara de hereje”, dice el refrán. A los herejes los queremos igual, y por eso sentimos que hay que valorar nuestro trabajo de todos los días, porque todos los días somos un servicio.