jueves 14 de mayo de 2026
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Una mujer denuncia que le usurparon la casa que compraba en cuotas: “Se metieron por la fuerza”

Antonia asegura haber sido estafada luego de adquirir una vivienda por confianza y sin contrato formal. Denunció que un grupo de personas irrumpió violentamente en su casa y la desalojó ilegalmente.
viernes 11 de abril de 2025

Antonia, trabajadora del pescado y madre de familia, comenzó en 2019 un acuerdo verbal para comprar una vivienda ubicada en la calle Irala al 4300. La casa le fue ofrecida por una pastora de una iglesia evangélica, quien sabía que la mujer contaba con un ahorro familiar producto de una indemnización laboral. El trato: 25.000 dólares a pagar en cuotas, sin contrato escrito ni respaldo legal formal.

“Acepté porque confiaba en ella. Solo firmamos un pagaré por cada cuota. Nunca imaginé que iba a terminar así”, relató Antonia en una entrevista de Radio Brisas.

Con el paso del tiempo y la devaluación del dólar, la vendedora exigió aumentar el valor a 45.000 dólares y condicionar el pago a la cotización del mercado. Antonia, sin medios para afrontar ese cambio, propuso que le devolvieran el dinero y las mejoras realizadas en la propiedad.

La vivienda se encontraba sin servicios básicos ni mantenimiento. “Arreglé todo: electricidad, gas, agua, pintura. Tengo fotos y comprobantes. La casa estaba detonada porque venía de una sucesión familiar no resuelta”, explicó. Aun así, el trato nunca se formalizó legalmente.

A pesar del vínculo de confianza inicial, la situación se fue deteriorando hasta el punto en que la mujer aceptó irse, siempre que se le devolviera lo invertido.

Violento ingreso: "Se metieron como si fuera un allanamiento"

La tensión escaló recientemente cuando un grupo de personas —algunas vinculadas a la iglesia— ingresó por la fuerza al domicilio, rompieron candados y puertas, y desalojaron a Antonia y su familia.

“Dijeron que era un allanamiento, mi mamá de 74 años les abrió la puerta por miedo. Tengo una prima discapacitada, mi hijo menor, fue desesperante.”

La ocupación, según denunció, fue encabezada por la actual pareja de la pastora, un ciudadano dominicano, acompañado por familiares y miembros de la congregación. La familia fue obligada a salir mientras colocaban cámaras, candados y les impedían volver a entrar.

El caso en manos de la Justicia

Según indicó al móvil de la radio, la mujer presentó una denuncia en la comisaría local. Aunque no hubo presencia de fiscal, sí intervino la policía, que tomó testimonio a ella y a su madre. Su abogado ya inició acciones legales por usurpación y estafa, mientras que los compradores de la planta pesquera vecina, que también adquirieron el terreno de manera formal, respaldan su versión.

No me quiero quedar con nada que no sea mío. Solo quiero que me devuelvan lo que invertí. Esta casa representa el esfuerzo de toda una vida”, concluyó entre lágrimas.