sábado 09 de mayo de 2026
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Investigadores de la UNMdP desarrollan hongos medicinales con aval científico para uso terapéutico

La iniciativa apunta a convertir a estos hongos en productos controlados, seguros y validados por análisis de laboratorio.
viernes 13 de junio de 2025

En el corazón del Departamento de Química y Bioquímica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP), un equipo de investigadores impulsa un proyecto que busca combinar el saber ancestral con la ciencia moderna: la producción y estandarización de hongos adaptógenos con fines terapéuticos y nutracéuticos.

La iniciativa, liderada por la doctora en Ciencias Químicas y farmacéutica Cristina Ramírez, apunta a convertir a estos hongos, conocidos en muchas culturas por sus beneficios sobre la salud física y mental, en productos controlados, seguros y validados por análisis de laboratorio.

Junto a ella, participan el doctor en Genética y especialista en microbiología industrial Esteban Espinosa Vidal, y un equipo multidisciplinario conformado por investigadores e investigadoras de la UNMdP y del INTA.

El desafío es trasladar al laboratorio lo que por siglos fue parte del conocimiento popular, pero sin perder el rigor científico”, explica Ramírez.

La experiencia previa del grupo en estudios sobre cannabis medicinal sentó las bases para esta nueva línea de trabajo. La clave, ahora, es poder cuantificar principios activos, entender su comportamiento en el cuerpo humano y garantizar que los productos derivados de los hongos sean efectivos y seguros.

De las gírgolas a la Melena de León: biotecnología aplicada

Los hongos elegidos no son casuales. Entre las especies que trabajan se destacan el Hericium erinaceus, conocido como Melena de León, por su potencial para mejorar la función cognitiva y neuronal, y diversas cepas del género Pleurotus, más conocidas como gírgolas, con propiedades inmunoestimulantes.

"Hoy muchas personas consumen extractos o polvos sin saber qué están tomando realmente. Hay un vacío de información sobre dosis, concentración y efectos reales", advierte Ramírez.

El objetivo del equipo es precisamente cubrir ese vacío con investigación aplicada, generando formulaciones estandarizadas que permitan su uso como medicamentos o como complementos alimenticios, según el perfil de cada compuesto.

En paralelo, Espinosa Vidal trabaja en la domesticación y selección de cepas fúngicas, un proceso que requiere tiempo y precisión. “No se trata de recolectar hongos silvestres. Estos organismos pasan por ciclos de cultivo, adaptación y mejora para lograr características ideales: mayor producción, velocidad de crecimiento y estabilidad", detalla.

Ciencia en clave local y con impacto

Lo innovador del proyecto radica en su enfoque integral: se parte del cultivo de cepas seleccionadas y se avanza en el análisis químico detallado de los compuestos activos, su biodisponibilidad y su posible interacción con el cuerpo humano. “No hay otra institución en el país trabajando con este nivel de profundidad sobre hongos adaptógenos”, asegura Ramírez.

La idea de los adaptógenos —sustancias naturales que ayudan al organismo a afrontar el estrés físico y emocional— no es nueva, pero hasta ahora había estado limitada a enfoques tradicionales o comerciales. El equipo marplatense busca aportar evidencia científica sólida, con ensayos que expliquen cómo estos compuestos actúan a nivel celular y cuáles son sus efectos a largo plazo.

Formación, comunidad y futuro

El proyecto también tiene una fuerte impronta formativa. Ya presentaron una solicitud de beca de entrenamiento para incorporar estudiantes, y proyectan una tesis doctoral centrada en el vínculo entre hongos y microbiota intestinal. “Es fundamental que este tipo de investigaciones se traduzcan en formación para nuevas generaciones de científicos”, destaca Ramírez.

Más allá de los laboratorios y las publicaciones científicas, la intención final es clara: ofrecer alternativas terapéuticas confiables y basadas en datos, para que profesionales de la salud puedan recomendar su uso con precisión.

“Queremos que el conocimiento circule, que los productos naturales sean accesibles y seguros. Y sobre todo, que la ciencia esté al servicio de las personas”, resume Espinosa Vidal.