miércoles 06 de mayo de 2026
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Auto Estilo Brisas

Una primera mitad llena de estímulos

El mercado automotriz experimenta buena reacción a las decisiones políticas. Mantiene su crecimiento en ventas, se modera en producción y sospechosamente recae en exportaciones. A un ritmo de 60 mil patentamientos mensuales toma coraje, presenta novedades y en la mayoría de los casos retoca los precios por los acomodamientos del dólar. Toyota desplazó a Volkswagen como la marca más vendida en lo que va del año y coloca un auto, una pick-up y un SUV en el Top Ten de julio.
viernes 15 de agosto de 2025

Hemos escuchado y repetido hasta el cansancio, que los mercados se comportan según el juego de la oferta y la demanda. Y que de esa manera se mueven también los precios, como si fuera un dique que regula el caudal. En tiempos de crisis, con inflación desacelerada, vemos desde hace un año y medio caídas en todos los rubros de consumo masivo, incluyendo alimentos entre otros artículos de primera necesidad. Y es mucho más acentuada la baja en aquellas industrias relacionadas con la recreación y el esparcimiento.

Sin embargo, la industria automotriz es una de las pocas que está en franca recuperación, luego de dos años de distorsiones en los precios y restricciones cambiarias. Quizás sea junto a la construcción y lo inmobiliario, entre los pocos segmentos que tienen impulso y tracción, siempre comparados con balances que daban guarismos negativos. Y en todos los casos, son inversiones a largo plazo en bienes durables, que por supuesto abarcan a quienes tienen el resto para hacerlo.

Hemos transitado la primera mitad del año y un poco más, con movimientos erráticos de la docena de fábricas de automóviles. Además, se vieron sacudidas por la liberación de importaciones para cerca de dos decenas de marcas chinas, que ya comenzaron a operar en nuestro país, con precios extremadamente competitivos y en muchos casos con productos de alta calidad.

Las ventas, en lo que va del año, crecen a un promedio del 80% mensual contra la primera parte de 2024, época en la que hubo fuerte retracción. Sin embargo, las exportaciones experimentan caídas que si bien son de poca monta, cercanas al 5%, no dejen de incidir también en las arcas fiscales. Especialmente porque si tomamos solamente julio, la baja supera el 35% interanual, en una clara evidencia de que nuestros autos son caros de hacer, aún para competir en el exterior.  

La producción en las plantas locales había pegado un salto del 25% en mayo, con la vuelta de los créditos en muchos casos, y con cierta estabilidad de precios, siempre altos, tras varios cruces entre el Ministerio de Economía y los fabricantes. No obstante, en junio y julio, la fabricación volvió a contraerse entre el 11 y 13%. Un poco por el sobre-stock, otro poco por la escasez de efectivo y ahorro para empujar la demanda, sumado a los temores, el alza del dólar, la suba de precios y ciertas dificultades que persisten para la llegada de autopartes e insumos importados. Ahora está a un ritmo de 50 mil unidades de producción mensual. En ADEFA, prefieren mirar el camino a recorrer y espiar el espejo retrovisor, sin detenerse mucho en lo reciente, sino más bien en recordar el punto de partida. Martín Zuppi, ejecutivo de la corporación Stellantis y presidente de la Asociación de Fabricantes, afirmó  que “la contracción en la actividad de julio en producción y exportaciones se debió a ajustes estacionales producto del receso de vacaciones y tareas de mantenimiento, y actualización tecnológica por nuevas inversiones en las plantas de algunas asociadas”. Es cierto que hay reconversión y adaptación en líneas de montaje por nuevos modelos que se producirán en General Pacheco y Santa Isabel, Córdoba. En ambos casos, las pick-ups traerán novedades en un segmento que se ha vuelto muy competitivo, con la llegada de jugadores como la Fiat Titano, la nueva Volkswagen Amarok, la renovación parcial de la Ford Ranger y su versión cabina simple y el reemplazo de la Nissan Frontier y Renault Alaskan por el proyecto Niágara, de la marca francesa del rombo. Aunque también es cierto que la principal parálisis de producción para mantenimiento y por vacaciones de personal se suele dar en verano y no en invierno, y que ya en junio el bajón del ensamblaje y montaje ya había sido del 11% contra mayo.

Las perspectivas siguen siendo buenas. Se mantiene el optimismo, siempre moderado, contra aquel mercado que coqueteó con el millón de unidades hace 12 años. Hoy, si se llegara a la mitad de esa cifra, será para descorchar burbujas.

En patentamientos, aunque sea con la provisoria de papel, debido a la falta de chapas metálicas por miles – como ya explicamos en la nota de la semana pasada -, los diez primeros puestos se reparten entre siete marcas. Con una tendencia marcada de 60% de los vehículos más vendidos de origen extranjero, se invierte la ecuación de lo que ocurría hasta el año pasado. A pesar de ello, en julio, la mitad de los vehículos que más salieron de las concesionarias son de fabricación nacional y el resto de industria brasileña. Todo ha quedado entre los socios principales del Mercosur. Fueron más de 62 mil los cero kilómetro que se han echado a rodar el mes pasado. Toyota ahora es la líder en ventas, ya que logró posicionar al hatchback Yaris en primer lugar, que logró reemplazar y mejorar en todo sentido el nicho popular que tuvo el desaparecido Etios. Los japoneses tienen también en el podio a la Hilux como la pick-up más demandada y al SUV Corolla Cross – entre térmico e híbrido – en el octavo puesto. Segundo está imbatible el Cronos, ahora renovado por Fiat. De los restantes lugares, son para la Ford Ranger el cuarto; Peugeot 208 que bajó al quinto, se mantiene como segundo en volumen en lo que va del año y Volkswagen colocó al Polo en el sexto y la Amarok en el séptimo.  Mientras que el noveno es para Renault Kwid, que incluye el modelo eléctrico, y Chevrolet Onix.

Los precios de los automóviles no van al ritmo de la inflación, sino más bien del dólar. El último salto de la moneda estadounidense, que si bien se mantiene dentro de las bandas cambiarias fijadas por el Gobierno, le dio un golpe a las listas en el presente mes. Ya no hay vehículos por debajo de los 21 millones de pesos y las camionetas medianas más equipadas, aunque sean de fabricación nacional, están en el orden de los 80 millones de pesos en los topes de gama.

Las marcas generalistas retocaron los precios con la reciente alza del dólar, sin mayores explicaciones, aunque en función de los componentes que se importan para fabricar y de los modelos que llegan desde otros mercados. Fiat, Peugeot, Citroën, Jeep y Ram – todas del gigante Stellantis – subieron cerca del 7%. Casi toda la gama, al menos la más masiva, se produce en Ferreyra, El Palomar o llega desde Brasil. Pero el impacto más fuerte se produjo en los Planes de Ahorro, que llegó al 12%, justo cuando esta herramienta se había convertido en una oportunidad para acrecentar la llegada a un cero kilómetro. También remarcaron Ford y Toyota cerca del 3%.

Una de las excepciones es Mercedes-Benz, ahora en manos de la sociedad local Prestige Auto, que hace dos meses bajó el precio de la Sprinter y en agosto decidió sostenerlo e informarlo públicamente como estrategia comercial. Además, como apuesta al país y confianza en las políticas económicas, comunicó que el utilitario que se produce en Virrey del Pino fue líder del segmento en patentamientos durante junio e incrementó 30% la demanda desde Brasil y otros mercados de la región. La operadora local de la marca alemana de la estrella se propuso como desafío un aumento del 20% hacia fin de año para la producción de Sprinter en el Centro Industrial Juan Manuel Fangio de La Matanza.

La llegada de novedades no se detiene. A las ya mencionadas se agrega Volkswagen Tera, construido en Brasil, un SUV en 4 versiones que estará por debajo del Nivus y que hace unas horas fue presentado en etapa de pre-venta de 200 unidades.

En Renault apuestan fuerte con el Arkana y su diseño de moda de los Fastback; llegan opciones del Nissan Sentra; se ha renovado el Fiat Cronos; se planea la producción de la Ford Ranger cabina simple mientras toman impulso la Everest y la Maverick en tres versiones, que compite metro a metro con una desafiante Rampage.

Seguimos dando vueltas en el mismo círculo vicioso de autos todavía muy caros en nuestro mercado, con el contrapeso de ingresos bajos y limitados en buena parte de la población. A pesar de esto, la industria invierte, apuesta, desarrolla y renueva. Es difícil de entender y explicar en el actual contexto. Porque es un fenómeno que quizás se fundamenta en una de esas alternativas de quien, si puede, prefiere comprar un bien disfrutable y medianamente durable, en lugar de refugiarse en moneda extranjera o depósito bancarios. Y para el caso de las automotrices, es muy alta la inversión que implica una línea de montaje, que oscila entre los 500 y 800 millones de dólares. Demasiado dinero para dejarlo ocioso o para moverlo según las espasmódicas variables de lo económico, financiero, político y social.

 

Por Daniel Revol / @DanielRevolArg