miércoles 01 de abril de 2026
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Entrevista

El avance silencioso de la corrosión preocupa en las construcciones de la costa marplatense

La investigadora del CONICET Marcela Vázquez, advirtió que las construcciones costeras de Mar del Plata enfrentan un deterioro acelerado por la corrosión, un proceso que afecta al hierro del hormigón armado y compromete la vida útil de los edificios.
jueves 04 de diciembre de 2025

La corrosión en las estructuras de hormigón armado continúa siendo uno de los principales desafíos para la infraestructura de Mar del Plata, especialmente en zonas próximas al mar. Así lo explicó Marcela Vázquez, doctora en Ciencias Químicas e investigadora ad honorem del CONICET en el INTEMA, quien detalló el trabajo que realiza el organismo científico para diagnosticar el deterioro y desarrollar soluciones que permitan prolongar la vida útil de los edificios.

En diálogo con Radio Brisas, Vázquez señaló que la problemática está íntimamente vinculada al entorno marino. “La corrosión tiene que ver con la interacción de un metal con el entorno donde está ubicado. El entorno de las ciudades costeras es muy agresivo para algunos metales y entre ellos se encuentra el hierro”, explicó.

Cómo afecta el ambiente marino a los edificios

La investigadora destacó que el clima costero acelera los procesos corrosivos. “En ambientes marinos se ataca muy fácilmente. Hay varias etapas que revisar dentro del proceso de la corrosión de una estructura”, indicó.

El principal factor de daño en estas zonas es la presencia de iones cloruro, que provienen del mar y avanzan lentamente hacia el interior del hormigón. “En ambiente marino, la principal causa de deterioro de las estructuras de hormigón armado es la corrosión iniciada por iones cloruro. Los iones cloruro penetran desde el exterior a través de la red de poros del hormigón”, detalló Vázquez.

La llegada de estos iones al acero del interior del hormigón genera un proceso químico que reduce la resistencia del material, produce fisuras, desprendimientos y, en casos avanzados, compromete la estabilidad estructural.

Vida útil y mantenimiento: un punto clave

Según Vázquez, todas las construcciones tienen un período estimado de durabilidad y requieren mantenimiento regular para evitar daños mayores. “Las estructuras tienen una vida útil y llevan mantenimiento preventivo. La corrosión da indicios. Las estructuras se calculan para 20 o 30 años, y a partir de ese momento los mantenimientos deberían ser más frecuentes”, advirtió.

La investigadora subrayó que, si bien el deterioro es inevitable, puede controlarse si se identifica a tiempo y se aplican técnicas adecuadas de protección y reparación. El trabajo del CONICET en Mar del Plata apunta justamente a estudiar estos procesos y proponer materiales y metodologías que aumenten la resistencia de las construcciones expuestas al ambiente marino.

Una problemática que exige planificación

Vázquez remarcó que la corrosión debe ser considerada un tema central en la planificación urbana de ciudades costeras como Mar del Plata, donde gran parte del patrimonio edilicio se encuentra expuesto al mar. “Lo importante es diagnosticar, prevenir y actuar antes de que el daño sea irreversible. La ciencia puede aportar soluciones, pero también es clave la conciencia y el mantenimiento”, concluyó.